Militancia sanjuanina en derechos de la diversidad

La Organización Mendocina por la Integración de las Minorías (OMIN) fue anfitriona en la mesa de debate “Educación Sexual Integral con perspectiva de diversidad” en la Feria del Libro. La activista sanjuanina Zulema Paredes fue una de las oradoras y relató la experiencia de la atención sanitaria respetuosa de la diversidad, en la que su provincia fue pionera.

Militancia sanjuanina en derechos de la diversidad

Zulema Paredes expone en la charla “Educación Sexual Integral con perspectiva de diversidad” organizada por OMIN. Foto: Marcelo Garro

Identidad y Género Unidiversidad por Elizabeth Auster / Publicado el 15 DE OCTUBRE 2013

“Estamos acá para aportar lo que hemos aprendido durante todo este tiempo, con la necesidad de que otros escuchen y puedan arreglar el camino para un montón de personas que vienen con necesidades que hemos visto, en nuestra actividad en la comunidad homosexual, sobre salud y derechos”, se presentó ante Edición UNCUYO Zulema Paredes, militante trans de la Asociación Civil Acercándonos, tras su participación en la mesa de debate preparada por OMIN (organización que continúa aportando información desde su stand en la Feria del Libro hasta el 20 de octubre).

Viniste a hablar de la experiencia sanjuanina en la atención a la diversidad. En la región de Cuyo, han sido pioneros en esto.

Fuimos pioneros y modelo de consultorio en Argentina. Fueron cinco los que se presentaron en la república, y el que mejor funcionó fue el nuestro, porque estaba bien coordinado. Se presentó en varios países porque era la experiencia por trabajar, porque acá, mucha ley, mucha educación, muchos derechos, pero falta algo muy importante: que el Estado se haga cargo de la salud de esta comunidad. Esta experiencia sirvió porque en algún lado tenía que terminar esto, y justamente es en la parte de la atención de estos consultorios que se hicieron amigables para toda la comunidad LGBT.

¿En qué consiste que un consultorio sea amigable con la diversidad?

En algún momento tuvimos el problema de que decían que eran consultorios como guetos para la homosexualidad, y decíamos que no, que por algo hay que empezar. No estábamos acostumbrados. Nadie atendía a un homosexual, nadie reconocía a una lesbiana, las ginecólogas creían que eran trabajadoras sexuales. No conocían nada sobre la comunidad. Incidió en que cambió totalmente el cuidado y logró que la gente se incluyera dentro del sistema de salud. Antes, no; antes, ver a una lesbiana, travesti o gay muy afeminado dentro del hospital era lo peor y los médicos no sabían cómo tratarlo. Se ha capacitado a los médicos, enfermeros, toda la parte médica está muy capacitada, y las personas de la comunidad se sienten aceptadas, conformes, tranquilas, y están accediendo a los servicios como cualquier otro ser humano. Algún día, estos consultorios dejarán de ser amigables para ser consultorios externos comunes.

Es que una cosa es ser pioneros y otra es ser exclusivos.

Justamente. Acá hay una verdad, que eran nuestras necesidades. Esta comunidad tiene tantas necesidades como otras, no somos únicos. Esa cosa de sentir lástima por uno no está bien, porque inclusive tuvimos que trabajar con las esposas de los hombres que tienen sexo con nosotras [mujeres trans], que no son homosexuales, supuestamente, los hombres que tienen sexo con hombres. Tuvimos que traer a sus esposas y lo hicimos inclusivo para todos, así que por eso te digo que no somos dueños de la verdad.

La inclusión implica respetar la identidad de género de una persona al nombrarla, pero también saber hacer determinadas preguntas que alguien sin capacitación no sabe hacer.

Eso nos ha tocado vivirlo, porque las personas trans éramos Carlos pero éramos también Julietas. Lo binario, lo doble, era un tema. Con las personas con un poco de poder dentro del sistema, tanto de salud como de educación, el tema fue sensibilizarlos, no imponerles nada, sino explicarles cuál era nuestro estigma, nuestro sufrimiento. De ahí, hacerlo amigable a las personas, porque todos somos seres humanos, que entiendan que nosotros teníamos una necesidad y ellos también, porque lo que no se conoce es lo que se maltrata.

Mencionabas en la charla que se encontraron con una serie de problemas inesperados en los varones jóvenes adolescentes.

Eso fue algo muy importante. Había un grupo de promotores que sensibilizaban y traían a las personas. Yo las recibía, hacía las entrevistas, después pasaban al psicólogo y luego al médico. Cuando empecé a indagar sobre por qué estos chicos eran VIH positivos a tan temprana edad, preguntando uno por uno, tuve que hacerlo de manera amigable porque, aunque guardábamos la confidencialidad, a nadie le gusta decir que es positivo. Estos no son casos aislados. Descubrimos cómo se infectaron. Los niños de 14 o 15 años no se infectan a través de un par, se infectan de un adulto, que generalmente es el que paga por un negocio sexual. Lo hacían en las plazas, a las que iban por el wi-fi para usar las computadoras que entregó el gobierno, mal usadas por los chicos, lógicamente.

Quizás, si junto a la entrega de tecnología, hubiera habido una preparación para manejarse con cuestiones de las que hoy hablamos mucho, como el acoso escolar, el grooming, el sexting, que involucran el uso de computadoras...

Por eso te digo que creo que esto es lo mismo que la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral, que hace tanto que está y no se puede aplicar. Este es el tema de la falta de información. Como siempre digo, es como comprar un reproductor de DVD y que te den un control remoto. Vos lo usás para prender, apagar y adelantar, pero no sabés para qué están los demás botones. Creo que eso es lo que pasa. Hay demasiadas cosas, pero no hay información fehaciente, un problema que seguirá estando mientras nadie se preocupe un poquito más por el otro. Estamos muy rotos los seres humanos.

En tren de no preocuparse, no se ha capacitado a los y las docentes, tampoco hay distribución del material de Nación…

En San Juan pasa eso. El poco material que hay, no dejan que se distribuya. Por ejemplo, para el día de la Primavera se decidió entregar unas cartas con señales de tránsito y la inclusión de profilácticos, de información sobre enfermedades de transmisión sexual, y no se permitió, se sacaron en el momento. Además, está muy bien la ley y su fundamentación, pero hay que ver quién la va a dictar, el pensamiento de esa persona, que no sea homofóbica ni discriminadora. Que sepa cuál es el rol que le toca: ser docente, capacitar a esos chicos y a los padres. Las familias tienen que conversar. Hoy se comunican por Facebook.



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Necesitamos que al interior de cada hogar se pueda hablar tranquila y sinceramente si hay un chico o una chica LGBT en la familia, que no sea un tema que cause resquemor.

Ese es un gran problema que tenemos como seres humanos. La primera discriminadora de la comunidad es nuestra propia familia, no la gente en la calle. A no escaparle a eso. Por eso hay muchos chicos en la calle, mucha droga, poca calidad de identidad. El ser homosexual no es nada fácil, pero es porque hay una agresividad que nació en el seno familiar. Si por eso entre los heterosexuales hay tantos embarazos de chicas adolescentes, imaginate lo que pasa al interior de nuestra comunidad. Porque la bisexualidad unió a la comunidad homosexual con la heterosexual. Para mí, la bisexualidad es una cuestión temporaria, porque es acercarse de lo hétero a lo homo, no al revés. Y de lo homo no se vuelve. ¿Quién unió a las dos comunidades? ¿Cómo entró el virus del VIH? A través del varón bisexual que nadie lo sabe reconocer, porque es consumido por mujeres y por varones de la comunidad.

A su vez, consume a ambos y no pone una cuota de responsabilidad.

Vimos recién un audiovisual de Fundación Triángulo donde un tipo va a varios lugares y no quiere ser atendido por una travesti, pero en la noche levanta a una travesti y no quiere usar el preservativo. Ese es el tema puntual que tenemos hoy es la hipocresía. ¿Por qué estamos haciendo esto? Porque hemos visto que se nos han muerto un montón de compañeros y de amigos por infecciones. Ahí está el tema y todavía no se toma conciencia del otro lado, siguen diciendo que es cosa de maricas, de homosexuales, pero veamos las estadísticas de infecciones, a ver cómo estamos. Lógicamente que hay más infectados heterosexuales porque son mayoría, pero ¿cuáles son sus conductas? Si nosotros podemos explicarles, enseñarles, sin ánimo de ofender a nadie, lo que a nosotros nos pasó. Se nos murió un montón de gente y se nos sigue infectando y muriendo, pero seguimos trabajando. Hoy nadie quiere trabajar ni capacitar a su hijo. Hay padres a los que les hablás de que se están por desarrollar las nenas o los chicos y nadie sabe cómo decirlo, cómo enfrentarlo.

Y se pone más grave la situación si, como decías, tenemos un o una docente a quien le toca hablar de diversidad sexual, de comienzo del desarrollo de adolescentes, y tuerce la cara, con lo cual está borrando todo el trabajo que pueda haber hecho.

Es toda una cuestión. Nosotras nacemos como heterosexuales, no nos crían como homosexuales. Nos crían como heterosexuales porque nadie sabe que vamos a ser homosexuales el día de mañana, ni nosotros mismos hasta que tomamos conciencia. Ese docente, ¿cómo hace para enfrentar el tema? Porque dentro de su clase debe haber uno, dos o diez homosexuales, tanto hombres como mujeres. ¿Quién le da la señal? Es muy delicado el tema, porque hay que tener mucho cuidado. Porque no podés decir, porque el nene sea un poco afeminado, que es marica, porque lo estás rotulando. Hay que ser cuidadoso. Pero no, cuando lo ven muy femenino, escapan. Esto pasa en las escuelas porque son los mandatos culturales que tenemos. Si hasta a nosotros mismos nos cuesta relacionarnos, a veces. Le diría a la gente que vea Farsantes.

Entre otras hipocresías, en esa serie hay dos hombres enamorados uno del otro, uno que sabe desde hace muchos años que es homosexual, el otro está descubriéndolo, y hay un entorno tratando de tapar lo que no se puede tapar.

En Farsantes está la realidad de los hombres que tienen sexo con otros hombres y que son casados. No se reconocen homosexuales y tienen parejas heterosexuales. Y se sufre. A mí me pasó hace poquito con mi expareja. Era muy buena para dar consejería de salida del clóset hasta que me tocó a mí, porque nunca tuvimos el encuentro con la otra parte. “Sí, pobrecito, ¿cómo va a aceptar ser homosexual siendo grande?”, pero nos olvidamos de alguien: de la pareja de esa persona. Lo estoy viviendo y es un sufrimiento que estoy trabajando también en las consejerías. Tuve que aprender a través de la experiencia, porque si no se aprende a través de la experiencia, se puede terminar alcohólica como esas mujeres que no quieren rendirse ante la realidad de que a su varón le gusta otro varón.

Que además, es una construcción de pareja que nace de la hipocresía, del mandato social por el que las mujeres debemos casarnos con hombres, los hombres con mujeres y ninguna otra cosa.

Por eso hablaba del mandato social. El otro día decía una persona que ya no hay heterosexuales puros. Todos estos derechos que se fueron consiguiendo no fueron para enfrentar a la comunidad heterosexual, porque vivimos en una comunidad heterosexual. A mí me gustaría que en Farsantes pudieran mostrar algo sobre las infecciones, porque el fin de esa historia es la destrucción de un ser humano, como le pasa a las dos mujeres, o la destrucción de ellos dos, porque alguno de los dos no va a poder con este sistema que los presiona, o terminará con alguna infección, por la misma hipocresía.

Habrá que seguir trabajando para terminar con las hipocresías y aprender a convivir en la diversidad.

Creo que eso es lo mejor: ser uno, no molestar al otro, hacerle entender al otro que estamos acá y que también nos necesitamos. Vivir sanamente es lo mejor que nos puede pasar para sentirnos humanos, dejarnos de tanto prejuicio y problema, que lo único que hacen es llenar el alma de odio y de dolor.