Muchos pobres: son los más perjudicados, pero no los únicos

Por Roberto Follari, doctor en Psicología, epistemólogo y docente.

Muchos pobres: son los más perjudicados, pero no los únicos

La suba de la carne y la caída del consumo, índice del empobrecimiento de la clase media. Foto: LMNeuquén.com

Sociedad Otras Miradas por Roberto Follari para Unidiversidad / Publicado el 09 DE OCTUBRE 2019

Un intendente oficialista (que alguna vez dijo por TV que jamás votaría a Macri, pero que hoy forma parte del gobierno), ha declarado con tranquilidad que “pobreza hubo siempre”. Con tal mentalidad, daría lo mismo si la que hubiera fuera del 2 % de la población o del 80 % de la misma. Total, siempre hay pobres.

El gobierno actual, al 30 de junio, ha incrementado aproximadamente en 8 puntos la pobreza: la recibió en torno a un índice de 27. El Indec la ha medido ahora en el 35,6 %. Como se ha señalado, ese número es menor que el que existe hoy, tras la devaluación –que es posterior a la fecha de cierre de medición–.

Previsiblemente, ahora la pobreza es del 38 o 39 % en la Argentina: entre 11 y 12 puntos más que la que recibió el presente gobierno. No es, entonces, como dice el inefable Pichetto –opositor presunto hasta anteayer–, que señala que “es un tema complejo”, para distraer de los números y ponerse a divagar sobre cualquier otra cuestión. Complejo es, pero ello no le quita a las cifras su diáfana claridad: este gobierno –el de la patética promesa de “pobreza cero”– ha aumentado la pobreza al menos en 11 puntos.

Ello significa aumentar el número de pobres en alrededor de... ¡4 millones y medio de personas! Para ocultar ese desastre, las habilidades de Durán Barba llevan a decir: “El kirchnerismo dejó más cantidad, cuando se fue eran 27 puntos”. Cierto. Solo que esos pobres no los produjo aquel gobierno, que –por el contrario– recibió de De la Rúa, y luego Duhalde, nada menos que 53 puntos de pobreza, y la redujo prácticamente a la mitad.

Es decir: en los 12 años de gobierno anteriores, la pobreza bajó 26 puntos (unos 12 millones de personas); con el gobierno actual, subió alrededor de 11. Esos son los datos. Nada que se parezca a un vago “siempre hubo pobres”.

Y ni hablar del otro pretendido argumento del intendente, según el cual lo importante es que “ahora lo podemos medir”. Es como decir que es mejor que un paciente tenga 41 grados de fiebre cuando tenemos termómetro a mano a que tenga 36 y medio de temperatura cuando no lo tenemos. “Qué bueno estar mal, así podemos medirlo”, pareciera ser el absurdo razonamiento del caso. De cualquier modo, en Argentina, la Universidad Católica midió la pobreza en los dos períodos completos, y por ello es claro que medición nunca faltó.

Pero no solo de pobres se compone la sociedad. Hay un amplio sector de clase media que no se reconoce en la referencia a los pobres y, en algunos casos, se sostiene en su diferencia, cuando no en su rechazo a los sectores sociales más débiles.

La llamada clase media a menudo se identifica con los modales del oficialismo actual. Sin embargo, es perjudicada también por las actuales políticas. Y eso no aparece en los informes sobre pobreza. Las tarifas aumentadas a destajo y hasta el infinito –si el oficialismo gana, continuarán aumentando exponencialmente en enero–, el ahogamiento a las pyme, la caída vertical del consumo, la baja del 20 % en los salarios en su poder real de compra, la suba del dólar que complica el turismo fuera del país, el encarecimiento de los medicamentos que afecta en todas las edades pero sobre todo a los mayores, marcan que los únicos perjudicados no son los pobres, si bien ellos son los que más lo padecen.

La clase media es víctima cotidiana del presente plan económico, y sólo la hábil propaganda oficial hace que esto no sea evidente para la gran mayoría de sus componentes.