Un voto para mamá

La conquista de espacios de poder.

Un voto para mamá

Mujeres argentinas votando en las elecciones del 11 de noviembre de 1951.

Facultad de Filosofía y Letras Suplementos Especial Feminismo, ciencia y derechos / por Marian Nahir Saua, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras / Publicado el 20 DE MAYO 2016

En lo que respecta al acceso a espacios de poder, las mujeres representamos uno de los sectores vulnerados que más ha tardado en conseguir este derecho. Hay figuras femeninas en la historia que ejemplifican esta conquista y que sirven de inspiración para muchas que debemos continuar la querella por la igualdad.

Como ejemplo de ejercicio del poder, se puede nombrar a Isabel de Castilla (La Católica). Al apoyar las investigaciones de  Colón, proveyó a España de la mayor fuente de riquezas y de poder que ha tenido el país: la colonia americana. Por otro lado, Juana de Arco, como modelo de líder social, encabezó con fiereza y astucia el ejército real francés y convenció al rey Carlos VII de que expulsara a los ingleses de Francia. En Argentina, el accionar de Elvira Dellepiane de Rawson, Cecilia Grierson, Alicia Moreau de Justo y Eva Perón ha sido fundamental para lograr la igualdad de derechos cívicos.

Otros de los espacios en los que las mujeres hemos tenido problemas para hacernos lugar han sido los negocios y el arte. Para Gladys Granata, miembro del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre la Mujer y profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, Esther Tusquets amalgama en su figura la conquista de las dos áreas. Tusquets recibió de su padre la editorial Lumen casi en quiebra y la convirtió en una de las casas de libros más prestigiosas.

El hombre nunca ha tenido límites, pero las mujeres siempre hemos estado ceñidas a funciones específicas. Sin embargo,  muchas han logrado conquistar sitios antes considerados varoniles, como la tierra (Annie “Londonderry”), las rutas (Elphest Beard), las aguas (Nellie Bly), los aires (Amelia Earhart) y el espacio (Valentina Tereshkova). En Mendoza, un ejemplo de las tantas puertas que se abren, gracias a las pioneras que se atreven a luchar por nuevos lugares en la sociedad, es el de las conductoras de trole (cuyos testimonios se pueden conocer en el video junto a la nota).

A pesar de que se han conquistado muchos espacios que antes eran exclusivos del sector masculino, la mayoría de los altos cargos siguen estando ocupados por hombres. Para María del Carmen Carrió, también profesora de la Facultad de Filosofía y Letras y miembro del CIEM, esto se debe en gran parte a concepciones machistas que limitan a la mujer a los espacios del hogar y de la enseñanza. Solamente en esos terrenos se nos permite desarrollarnos plenamente con los roles de madre y de maestra. Cuando las mujeres tratamos de traspasar estos territorios, el acceso al poder es cuesta arriba y muchas veces, imposible. Cuando este fenómeno se da en los negocios se lo conoce con el nombre de "techo de cristal". El término es utilizado para designar las barreras invisibles que impiden a las trabajadoras altamente calificadas alcanzar los niveles jerárquicos más altos, sin otra razón que su género.

Los hombres han dirigido el mundo por centurias y, a pesar de que hoy existen realidades como el hambre, las guerras y la corrupción, nadie cuestiona su capacidad de liderazgo. La mujer por siglos se ha hecho cargo del hogar, ha administrado la casa y ha formado y dirigido a sus hijos como ningún funcionario se ha preocupado por su gente. Sin embargo, a la hora de pensar en alguien que ocupe un puesto de poder que requiera las características de liderazgo, administración y carisma, el hombre es visto como más capacitado y “mamá” se queda sin votos.

 

Por: Marian Nahir Saua, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras