Violencia en Ugarteche, el grito de una sociedad

Violencia en Ugarteche, el grito de una sociedad

Gentileza de Diario La República

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Suplementos El grito de Ugarteche / por Por Carla Iacovino, becaria de Prensa de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales / Publicado el 02 DE NOVIEMBRE 2015

La noche del lunes 28 de septiembre de 2015 en Ugarteche ocurrió uno de los enfrentamientos sociales recientes más resonantes de la provincia de Mendoza, donde murió un joven calcinado en el contexto de una fuerte manifestación en contra de la inseguridad.

La magíster Eliana Lázzaro, codirectora de la carrera de Trabajo Social y trabajadora social del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario del Poder Judicial, explica que lo sucedido no es más que el grito de una sociedad, el grito de quienes viven, sufren, transitan o se vinculan con situaciones delictivas. Se trata de personas, historias y no de diferentes clases de personas, sino de diferentes caras de una misma moneda: la violencia. La fragmentación social, los altos niveles de inequidad, la corrupción y la falta de respuesta de las instituciones, tanto del Estado como de la sociedad civil, para hacer frente a estas demandas/derechos, son algunos de los gérmenes que encuentran el terreno fértil para hacer emerger las diferentes formas de violencia.

Lo acontecido es una disputa, no ajena a la realidad que le toca atravesar a la sociedad mendocina, que finalmente termina enfrentando ciudadanos entre sí. Al respecto, la especialista agrega: “Sólo cabe preguntarse quiénes se enfrentaron, por qué ya no se denuncia, por qué el corte de ruta como forma de visibilizarse y hacerse oír, qué paso con los reclamos previos, por qué no nos interpela una muerte, por qué vecinos temen de otros vecinos, qué hay con estas trayectorias juveniles que vienen dando cuenta desde hace tiempo de estar a la 'intemperie' y cuál es el papel de las instituciones. En definitiva, este hecho no es más que uno de los eslabones de una escalada de violencia que viene expresándose desde hace tiempo, sin respuesta o bien sin la suficiente respuesta, por parte de aquellos que tienen la responsabilidad asignada para hacerlo”. 

“Estos hechos de violencia social, la cadena de femicidios que se generan casi a diario producto de la violencia de género, la muerte de niños/as como consecuencia del maltrato infantil, debe interpelarnos como sociedad. Este camino de aprendizaje de vivir en democracia debe llevarnos a la construcción de una sociedad no violenta, que integre, que ejerza la tolerancia y el respeto a los sujetos y las instituciones creadas para su ejercicio”, afirma Lázzaro.

Continuando, la trabajadora social del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario del Poder Judicial reflexiona que este tipo de hechos violentos es sólo el emergente de una cuestión social que ya no puede ser callada ni ocultada, que exige la participación de todos los actores sociales, pero por sobre todo de una Política de Estado que piense a la seguridad como un derecho y como realidad compleja, que implica tomar distancia de aquellos discursos que la agotan en el control social.

Agrega que como ciudadanos no debemos de dejar de preguntarnos en cada situación particular: ¿cómo se llega a esto?, para así volver a construir aquella sociedad y la democracia que necesitamos. Además, postula: “Las instituciones y los profesionales que trabajamos en estos contextos nos debemos una reflexión crítica de los procesos vividos, de las respuestas que se ofrecen, las estrategias de intervención, de las tensiones que resultan de las políticas y los vacíos que se generan en el territorio y con algunas franjas de edades que parecerían quedar fuera del alcance institucional. En definitiva, asumir responsabilidades compartidas”.
 

Una comunidad donde el lujo no tiene lugar

Ugarteche se encuentra al sur del departamento de Luján de Cuyo, a la sombra del Cordón del Plata, un territorio que sabe de los típicos colores mendocinos, a la par de la estaciones y de los ritmos productivos, que son el corazón que late en la zona. Es un distrito que ha crecido de manera considerable: hace 14 años tenía una población de 3500 habitantes y hoy llega a los 35 mil. Ha modificado su casco urbano, con nuevos barrios que se alzan de la mano de sus propietarios y de organizaciones sociales, producto del trabajo.

Mendocinos, salteños, jujeños y bolivianos se conjugan para dar esa particularidad que asume el lugar, pero con una vida cotidiana compartida. Muchos de ellos residen en forma permanente y otros lo eligen como destino transitorio. Son miles de familias que viven del trabajo rural, con prolongadas y agobiantes horas de trabajo, a la vera de los surcos; así lo explica Eliana Lázzaro. Sus viviendas, su gente, las manos de quienes trabajan, sus rostros endurecidos por el trabajo y el frío, niños/as jugando al aire libre en contacto con la tierra, en donde las redes familiares y los compadres adquieren una significación particular por los lazos de solidaridad que se entrecruza, son parte del paisaje que se respira en el lugar, donde el lujo no tiene lugar.

Además, la trabajadora social aclara que sus pobladores poco saben de los recorridos institucionales y sus recursos, ya que no suelen movilizarse para acceder a los beneficios y derechos que pueden tener por medio del Estado, a través de sus políticas públicas y sus instituciones. Reclamar ante aquellas importa perder un día de trabajo y un costo en traslado, lujo que no pueden asumir las economías familiares. A esto se suman las lógicas institucionales, que a veces demandan varias aproximaciones, lo que implica que los sujetos deben ir no una, sino varias veces por un trámite, que finalmente hace que se opte por no transitarlos.
 

Las adolescencias son heterogéneas

Con respecto a las adolescencias, Eliana Lázzaro detalla que algunas están insertas en contextos educativos; otras, acompañadas por el trabajo y mayores niveles de responsabilidad en las economías familiares, aquellas más vinculadas a los grupos familiares extensos con quienes comparten salidas y actividades; y otro grupo minoritario, que parecería contener los diferentes matices que ofrece la palabra "vulnerabilidad" (vulnerable, vulnerado, que vulnera). Además agrega que el primer término que surge al evocar este último grupo, en este ejercicio de pensarlos, sería “a la intemperie”, de su familia, del barrio, de su gente y de las instituciones. Este grupo es el que busca cobijo en las esquinas, donde el alcohol y la droga son sus aliadas, con vidas, construcciones de trayectorias familiares, personales, barriales e institucionales que no lograron contenerlos. Contención, concepto complejo que debe ser resignificado: contener, integrar, estar adentro, sentirse parte, tener, sostener, poner límites y proteger, entre otras.
 

Ugarteche en la voz de la comunidad escolar

El director Carlos Mathey, junto a la asesora pedagógica Claudia Calvente de la escuela N° 4-038 “Arturo Jauretche”, del distrito de Ugarteche en Luján de Cuyo, ubicada a pocas cuadras de donde sucedió el enfrentamiento social, contaron cómo es la comunidad escolar, cuáles son los niveles de violencia, cómo vivió la comunidad este hecho y qué papel juega la escuela ante estas situaciones. Además, expresaron cómo se encuentran hoy los jóvenes de la zona, y detallaron sobre un hecho de discriminación sucedido en la escuela luego del enfrentamiento social.
 

Por Carla Iacovino, becaria de Prensa de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales 

Entrevista a Carlos Mathey y Claudia Calvente

El director Carlos Mathey junto a la asesora pedagógica Claudia Calvente de la escuela N° 4-038 “Arturo Jauretche”, del distrito de Ugarteche en Luján de Cuyo, ubicada a pocas cuadras donde sucedió el enfrentamientos social, contaron cómo es la comunidad