Andanzas - Programa 2: Tango

ANDANZAS una innovadora propuesta artística , que busca retratar desde adentro las distintas expresiones de la danza. Una búsqueda audiovisual que nos devela los diferentes estilos de baile en sus expresiones populares, el detrás de escenas, las emociones de los bailarines, y para cerrar un clip de danzas con música en vivo. Andanzas busca “sacar a la calle” las expresiones de la danza entablando un diálogo estético entre el espacio y el estilo de baile elegido para cada capítulo.

Temporada: 1 Capítulo: 2

Cultura Señal U / Publicado el 25 DE ABRIL 2017

Tango

A lo lejos escucho algo, no sé si es un llanto o un canto. Viajo en movimiento hacia esa luz roja que nace de las penumbras, que nace de lo híbrido y lo oscuro. Un lugar reconstruido con piezas de humo, de corazones rotos, de muerte, de sudor, de caras pintadas, cabellos recogidos, manos y polvo en el traje.

Los hombres y mujeres aquí destilan nostalgia en cada giro. Algunos la traen, otros la inventan. Es ese gusto del alma por saborear la decadencia lo que los reúne.

La música que los abraza huele como el reverso de la alegría. Decorado con la risa, el lunfardo que fecunda la canción alza los cuerpos poseídos por la bronca, el desconcierto y la identidad en un vuelo nocturno.  

Empiezo a vislumbrar en esa penumbra rojiza un paisaje dibujado en carne de pasiones y miserias; lleva el nombre de tango. Me muevo de boca en boca en un genealogia argentina. Al fin entro en el ADN de la música, regada de arrabal y conventillo, para penetrar los cuerpos. Su movimiento, mi viaje.

El mundo invisible de los objetos sostiene el todo.

Cada parte del cuerpo habla su lenguaje, manos y dedos delinean sus historias inscriptas en un movimiento circular. ¿Es luz o es piel, o la piel es luz?
Tensión. La danza reflejada en cada centímetro de la tez que es vibración y movimiento. Todo habla menos la boca, menos las caras, sólo el cuerpo y la energía que los impulsa (de adentro y de afuera).
Sillas desnudas, muebles inertes dejan un vacío que lanza al escenario el todo, como tentáculos sin color que se proyectan entre el fulgor. Las luces son mar, agua cristalizada en madera. Ahí está el mundo subterráneo, allí navegan las almas reflejadas que en carne danzan. Cada cual conectado con su lugar pero diciendo partir hacia el centro.
El piso de tabla, mundo de los reflejos y las luces sostiene al mundo del tango sólo por esa noche después, se evapora, se muere, sacrifica su esencia cada noche para volver a llenarse de vida, cíclicamente.

Un vacío que es trampa para el tiempo-espacio, una unión casi sagrada de lo masculino y femenino, sol y luna, el perfecto equilibrio, balance de la creación.

Paula Janin.