Brecha digital: domesticando las nuevas tecnologías

Edición UNCuyo reproduce un texto de la periodista Aixa Avellaneda publicado en la Revista Soy Mujer, en el que plantea que las mujeres deben empoderarse con las herramientas tecnológicas, para poder generar mas difusión y visibilizar su propia posición en la sociedad.

Brecha digital: domesticando las nuevas tecnologías

Imagen ilustrativa

Sociedad Unidiversidad por Aixa Garcia Avellaneda. / Publicado el 08 DE JULIO 2013

Cuando nombramos o escuchamos "brecha digital", hacemos referencia a la diferencia socioeconómica entre las comunidades que tienen accesibilidad a Internet y aquellas que no la tienen. Se amplían esas diferencias a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), computador/ordenador personal, telefonía, celular/móvil, banda ancha y otros dispositivos.

Las diferencias previas al acceso a las TIC pueden ser diferencias entre los grupos que por su capacidad las usan de forma eficaz, los diferentes niveles de alfabetización, carencias y problemas de accesibilidad a las tecnologías.

Otras de las diferencias que se reflejan en el mundo de hoy son los diferentes grupos que tienen acceso utilitarios digitales de calidad y aquellos que no.

Entre los años 1982 y 1990, el propósito de la brecha digital fue enfocarse a la revisión de la información y comunicación para el desarrollo de las TIC.

Derechos de la comunicación

Un fin es impulsar un cambio social, una visión instrumental que no considere ni las barreras culturales y lingüísticas, ni las relaciones de dependencia, técnicas, económicas y políticas entre y dentro del Norte y el Sur del Mundo.

Las nuevas tecnologías como herramientas de comunicación de valores comunes entre grupos, individuos/as y organizaciones sociales.

La inclusión digital hay que pensarla como un asunto colectivo.

BRECHA DIGITAL DE GÉNERO

En la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en 1995 en Beijing, se definieron los medios de información y las nuevas tecnologías (TIC) como un factor crucial para lograr la mayor igualdad en democracia y justicia social.

Existe hoy gran desigualdad para las mujeres en el acceso a las TIC a escala mundial.

El compromiso de achicar esta brecha digital dependerá del resultado de políticas institucionales concretas. No solo hay una diferencia en el acceso sino también en la forma en la que mujeres y hombres hacen uso de Internet. En la red, los hombres buscan consumo lúdico, pornográfico, relaciones y erotismo; las mujeres optan por servicios de contenido práctico y social, contactos, familia y amigos/as, y participan de grupos.

Solo en pocos casos las mujeres utilizan Internet, tienen conocimientos técnicos profundos, hacen un uso avanzado de la red y sus aplicaciones o ejercen su autoridad en el tema.

Persistencia de desigualdades estructurales específicas de género, que constituyen barreras para su acceso. Su uso radica en que hay una primera brecha digital en relación con las diferencias de acceso, uso, contenidos y habilidades tecnológicas.

Luego se sustancia con la segunda brecha digital, en las desigualdades de producción de información y contenidos con identidad de las personas que los emiten y las diferencias de disponibilidades del tiempo libre entre los hombres y las mujeres.

Una manera de disminuir la brecha digital es implementar políticas de accesibilidad web para que todas las personas, independientemente de sus limitaciones o de las derivadas de su entorno puedan usar de forma satisfactoria Internet y la World Wide Web.

En esta parte, el apoyo del desarrollo y uso de SOFTWARE LIBRE es fundamental para ayudar a disminuir la brecha digital.

Se han establecido varios debates sobre el tema de la brecha digital. Algunos autores plantean que las TIC deberían proporcionar un espacio de encuentro de una nueva esfera pública, donde la sociedad civil pueda definirse y comprenderse en su diversidad, donde las estructuras políticas estén sujetas al debate público y sean evaluadas por sus acciones, garantizando la participación de las categorías excluidas a través de perspectivas de género, regionales y sociales.

Cecilia Castaño, experta en sociedad de información y género, hace referencia en su libro "La segunda brecha digital" a que este tipo de brecha afecta más a las mujeres que a los hombres:

“El aumento sostenido del número de usuarios de ordenadores/computadoras y de las conexiones a Internet parece indicar que la primera brecha digital puede resolverse en el futuro. La segunda brecha digital, relacionada con las habilidades necesarias para obtener todos los beneficios del acceso (digital literacy), afecta más a las mujeres que a los hombres. Esta constituye un reto complejo de resolver, en tanto y en cuanto la capacidad de diseñar políticas eficaces destinadas a superar la desigualdad entre hombres y mujeres en el acceso y uso de Internet, se ve frenada por la ausencia de datos e investigación rigurosas”.

Dando cuenta de que, todavía, de parte de las mujeres, nos debemos más avance para visibilizarnos, las mismas TIC son herramientas que debemos tomar para agilizar y proyectar nuestra visibilización e igualdad. Para ocupar otros espacios y llegar a más personas.

El debate que no debemos olvidar son los porqué del poco o escaso acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías. Esto es propio de la sociedad patriarcal, de las necesidades o de nuestros mandatos que nos forman y educan, que son herramientas de poder y que las mujeres no debemos o no podemos tocar o accionar.