Comedores comunitarios: testigos del hambre y la pobreza

Sus encargadas reconocen que atienden a cada vez más niños y niñas, y su tarea va mucho más allá de alimentarlos. Sacrificio y dedicación permanente.

Comedores comunitarios: testigos del hambre y la pobreza

Foto: Merendero "Corazones Felices"

Sociedad Unidiversidad Pobreza / por Mariano Rivas / Publicado el 04 DE OCTUBRE 2019

Isabel empezó dándoles un vaso de leche con un pan a niños de su barrio. Yolanda, en un principio, brindó clases de apoyo. Paola, por su parte, comenzó con un merendero, pero en menos de un año ya se dio cuenta de que la gente que iba a veces no almorzaba. Hoy las tres tienen comedores comunitarios y día a día se las rebuscan para ayudar a satisfacer una necesidad primaria a cientos de niños, niñas y adolescentes.

“Cada día se está poniendo más terrible. Vienen a cualquier hora del día. No importa que sean las 8 de la tarde, las 9 o las 10 de la noche. Te golpean la puerta y te preguntan si te quedó torta, si te quedó pan, si tenés azúcar, si tenés un saquito de yerbeado, si tenés un poquito de leche porque su hijo está llorando. Incluso vienen con los niños llorando en brazos. Está más crítica la situación hoy por hoy que hace cuatro años”, denuncia Isabel Bustos (54), que administra un comedor y merendero que alimenta a 204 niños por día en Las Heras.

“Ha empeorado un montón —corrobora Paola Castro (29), del comedor Corazones Felices, en El Sauce—. Cuando empecé con el merendero, eran 15 niños. El año pasado tenía más de 30 y hoy en día ya estamos en los 70”.

La fundadora del comedor Los Pajaritos, Yolanda Bertocchi, tiene 79 años y hace 20 que está con el comedor. Comenzó dando clases particulares a los niños, luego dándoles copas de leche, y con la ayuda de otras personas, llegaron a formar un comedor que atiende a 150 personas por día. Les dan almuerzo y merienda.

El aumento de la inflación y del desempleo durante el gobierno de Mauricio Macri elevó la cantidad de personas que requirieron asistir a comedores escolares y comunitarios. A principios de año, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, llevó al Congreso un informe que tenía un dato que lo dice todo: entre 2016 y 2018, la cifra de niños y niñas asistidos en comedores escolares creció el 71 %.

Más allá de ese dato, Yolanda dice algo que indica que la problemática, a pesar de estar agravada, es estructural: “Los niños que vienen ahora son hijos de aquellos con los que empecé. Así que uno mantiene un vínculo que se va prolongando en el tiempo”. 

Cuál es la situación de los merenderos en Mendoza

El comedor Pancitas Llenas sirve almuerzo y merienda tres veces por semana: martes jueves y sábado. Soledad Lencinas contó a Señal U que brindan servicios para 169 niños y 61 adultos afectados por la crisis. El contacto para donaciones es 2613227555. Mirá la nota completa.

 

Arreglárselas con lo que hay

En el merendero de Isabel suelen hacer comidas de olla, como guiso y sopas. La carne es lo más difícil de conseguir: “Hay un solo señor que trae en el mes. Suele traer dos pollos, seis kilos de carne molida y dos tiras de osobuco. Imaginate eso para 204 chicos. Tengo que hacerlo hervir y que se muela para que cada uno alcance a comer un gramo de lo que hay”.

Incluso, hay veces en las que no tiene comida para tantas personas. En esos días, Isabel prefiere cerrar. “No puedo hacer eso de decir ‘Hoy comen 20 y los otros comen mañana’. Directamente cierro el comedor y ese día no se atiende”, explica.

Para Paola, “en el merendero y comedor es día a día. No tenemos algo fijo para hacérselo todo el mes a los chicos”. En el comedor que ella administra, el almuerzo lo dan solo una vez por semana.

Su vocación va más allá de alimentar. En el merendero de El Sauce se hacen actividades deportivas y también se dan clases de apoyo para quienes las necesiten. Los chicos también tienen una escuela de fútbol y compiten contra otras.

En el comedor de Yolanda, que queda en Godoy Cruz, también hay otras actividades. “Tenemos una chica que viene a hacerles juegos, obras de teatro, los hace participar. Los días viernes, para superar la semana de escuela, viene una chica que les enseña a bailar”. 

Pobreza infantil, un flagelo con consecuencias a largo plazo

Los números que brindó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) este lunes dieron cuenta de un aumento significativo de la pobreza a nivel nacional, pero también ratificaron que el sector más afectado es la niñez. De acuerdo al informe que difundió el organismo, en Argentina el 52,6 % de los niños y niñas (de 0 a 14 años) son pobres.

Personal del Merendero Isabel preparando la comida

 

“Los comedores no tendrían que existir”

Isabel no confía en que la política otorgue respuestas y brinde soluciones en el corto plazo al problema de la pobreza. “El hambre no mide política. Los chicos no lo entienden. Ellos no saben si hay radicales, peronistas, demócratas, del Frente de Izquierda, no saben quiénes son ellos. Pero este gobierno nos ha apaleado mucho”, manifiesta.

“Por un lado, es lindo poder compartir con tantos niños. Ayudar a tantos se siente muy bien. Por otro lado, es bastante triste ver la situación de cada uno y pensar que esto no se termina. Para mí, los comedores y merenderos no tendrían que existir”, concluye Paola.

Estos comedores dependen en gran parte de las donaciones. Para colaborar con el merendero Isabel, comunicarse al 261 561-9271. El teléfono de Corazones Felices es 261 678-7807. El comedor Los Pajaritos responde al 261 570-7941.

En Mendoza, más de 380 mil personas son pobres

El Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) informó que el índice de pobreza en Mendoza del primer semestre de 2019 alcanzó el 37,6%, más de dos puntos por encima de la media nacional, que se ubicó en 35,4%.

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