"El Honoris Causa reivindica al pueblo boliviano"

Inmediatamente después de recibir la máxima distinción que otorga la Universidad Nacional de Cuyo a referentes involucrados con el devenir cultural, político y social de América Latina, Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, ofreció una breve conferencia a la prensa local. Sus impresiones acerca de la coyuntura de la región, la integración continental y la experiencia de la comunidad boliviana en Mendoza, centralizaron las preguntas de lo que se tornó en una “entrevista colectiva”.

"El Honoris Causa reivindica al pueblo boliviano"

Especiales por Penélope Moro - Foto: Axel Lloret / Publicado el 27 DE MAYO 2014

¿Qué significado le otorga al premio Honoris Causa con que lo reconoció la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)?

Honor. Lo recibo con mucha gratitud. Es un reconocimiento a una persona que lo único que busca es visibilizar lo que su pueblo hace. Si hay lucha, avance y conquistas es porque el pueblo lucha. Si hay trasformaciones es porque el pueblo las empuja. Álvaro García visibiliza lo que la sociedad boliviana está produciendo. Más que un reconocimiento a mi persona, lo asumo como una reivindicación al pueblo boliviano: a su perseverancia, a su lucha, a su voluntad para construir una América Latina igualitaria.

¿En qué situación se encuentra el planteo de Bolivia a Chile sobre el histórico reclamo de salida al mar?

En marzo de 2012 el presidente Evo anunció que estábamos tomando un nuevo camino para hacer presente nuestro derecho a una salida soberana al Océano Pacífico. Hemos llevado adelante una demanda ante el tribunal internacional de La Haya planteando este problema. 

En marzo de este año completamos la entrega de las memorias de carácter histórico y judicial sobre la demanda. Estamos atentos a los procedimientos que lleva a cabo la Corte. Todavía no hay definiciones, las esperamos. Por ahora podemos decir que estamos satisfechos con haber llevado a Chile ante un tribunal internacional para que responda por nuestro derecho histórico a una salida al mar.

¿Qué significado tuvo para usted la Unión de las Naciones Sudamericanas (Unasur) en la revuelta de Santa Cruz de la Sierra que sufrió Bolivia durante 2008?

El papel de Unasur en 2008 fue decisivo: sin esa solidaridad inmediata, el presidente Evo y su vicepresidente no estaríamos donde estamos. Había un golpe de Estado en marcha, un boicot económico, un desconocimiento a la autoridad. Existió una masacre de líderes campesinos en el norte boliviano y, en ese marco, la intervención de Unasur fue más que oportuna, se hizo necesaria. 

Se organizó de manera inmediata a partir de una reunión de emergencia. En menos de una semana, los presidentes de los países que la integran se reunieron en Bolivia para debatir la manera de colaborar con nuestro gobierno electo democrática y constitucionalmente. Recordemos que Morales sacó el 54 por ciento de los votos y que para ese entonces había ganado un referéndum con el 67 por ciento del electorado a favor. Esa solidaridad práctica nos dio fortaleza y respaldo internacional, limitó cualquier tipo de maniobras del departamento de Estado norteamericano, obligó a la oposición golpista a sentarse a la mesa a discutir. Todo esto se hizo mediante el acompañamiento de un representante de Unasur y de un representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Luego de aplacar el golpe de Estado hubo un mes de negociaciones, que fueron la base para la redacción y la mejora del texto constitucional.

¿Cuál fue el rol de Néstor Kirchner en el escenario sociopolítico que se conformó en la región durante los últimos 10 años?

Tengo dos recuerdos muy fuertes del presidente Néstor. En 2006, a tres meses de haber asumido, el presidente Evo tomó una decisión que cambió la historia económica de Bolivia: la nacionalización de las empresas del gas y del petróleo. Eso permitió que el país en ocho años creciera tres veces. Hemos pasado de ser una economía de 8 mil millones de dólares a una de 33 mil millones de dólares en 2013. Se trató de la decisión histórica que permitió redistribuir recursos y mejorar las condiciones de vida de los bolivianos.  

Por todo ese trasfondo, nuestro gobierno sufrió el inmediato boicot de las empresas petroleras. Fue en 2007 cuando el presidente Néstor viajó a Santa Cruz y públicamente, delante de toda Bolivia, le dijo a Evo: “Tú has nacionalizado el gas, tenías el derecho y el deber de hacerlo. Hoy hay empresas extranjeras que te quieren boicotear con recursos financieros y con tecnología, ten en cuenta que aquí estoy yo, aquí está Argentina. Vamos a apoyarte con dinero y tecnología si tú lo requieres”. Fue un mensaje clave. Al mes, las empresas petroleras que habían tenido una actitud de sabotaje económico comenzaron a alinearse bajo las nuevas relaciones de contratos, en las que ya no figuran como “dueñas del gas” sino como “ofertantes de servicios”. A partir de entonces, la economía boliviana comenzó a estabilizarse y a a crecer. El aporte del presidente Néstor Kirchner cambió la historia de mi país.

Luego siguieron los encuentros entre Evo y Néstor, donde el segundo aconsejaba al primero. Kirchner tenía mucho cariño por nuestro presidente; yo lo veía en sus abrazos, en sus recomendaciones y en la manera en que Evo recogía esas sugerencias. Se creó una relación muy carnal entre ambos, la que luego ha sido trasmitida hacia la presidenta Cristina (Fernández).
La relación entre Cristina y Evo es la de dos hermanos que comparten sueños y proyectos de integración. Por eso siempre tenemos el recaudo de decirle que al presidente Néstor no solo le tenemos mucho amor sino que le debemos bastante como país. En los momentos duros es cuando uno conoce en serio a los amigos. Es muy fácil abrazarse entre presidentes cuando a ambos les está yendo bien. Pero cuando les va mal, cuando hay verdadero riesgo, ahí es cuando se mide la calidad de una amistad. Y ahí estuvieron siempre Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Rafael Correa, una trilogía fundamental para la emancipación continental.



Luego de la premiación y la conferencia de prensa, la Comunidad Boliviana en Mendoza agasajó a García Linera con demostraciones de afecto propias de los rituales incaicos.


Usted hablaba en su discurso, durante el acto de premiación, de no entregarle la costa del Pacífico a Estados Unidos. En relación con ese tema, ayer hubo elecciones presidenciales en Colombia, donde se dio como resultado una segunda vuelta entre el presidente Juan Manuel Santos y Óscar Zuluaga. ¿Cuál es el análisis que hace usted de este resultado, teniendo en cuenta que solo el 40 por ciento del empradonamiento se presentó a votar?

Cada nación tiene el derecho de elegir a sus representantes de la manera que mejor les parezca, y el resto de los países debemos respetarlo. En el marco de ese respeto, y justamente para ampliarlo, pienso que sería hermoso que ya no hubiera bases norteamericanas en ningún lugar del continente. En Bolivia también teníamos bases norteamericanas, existía un aeropuerto al que ni el presidente podía pisar sin previa autorización. Era increíble, había que pedir permiso al Comando Militar Norteamericano para tocar esa pista. Hoy hemos hecho desaparecer esa base, en el contexto de nuestras políticas de soberanía. No estamos en contra de los norteamericanos. Estamos en contra del abuso, de su intromisión en asuntos internos.

Colombia va a ser más soberana, productiva e integrada a nuestra América Latina en la medida en que consolide políticas de soberanía frente a potencias extranjeras. La decisión está en los colombianos. Confiamos en que más pronto que tarde reivindicarán y mostrarán al mundo su voluntad de soberanía y de integración al mundo. Ahora hay que esperar los resultados de la segunda vuelta. Me llama mucho la atención el crecimiento de la izquierda, que ha duplicado su votación. Esto es sintomático de que se mueve, de que hay un pueblo que busca un cambio.

Recientemente el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) junto a la UNCUYO, oficializó un informe donde se indica que entre los grupos más discriminados por los mendocinos se encuentran los migrantes chilenos y los bolivianos. ¿Se reunió con integrantes de la comunidad boliviana de Mendoza en su visita? ¿Conoce su situación en la provincia? 
La Universidad me brindó un espacio para reunirme con representantes de la comunidad boliviana que reside en Mendoza, que al tiempo de regalarme un vino muy rico, me mostraron un conjunto de documentos y de preocupaciones. 

Hemos tomado nota y algunas ya se van resolviendo, como es el tema de la carnetización. Hay brigadas del órgano electoral y del sistema de carnetizacion de Bolivia que están presentes en distintos lugares de Argentina y de América Latina, que ha mejorado el tema de la documentación para aquellos que han migrado de nuestro país, lo que también les ha permitido empadronarse para poder votar en octubre próximo.

Pero quedan pendientes algunos temas que requieren mayor información, como es la cuestión de los adultos mayores que quieren viajar para visitar a sus hijos pero temen perder la renta. En Bolivia, las personas mayores de 60 años de todas las actividades laborales cobran una pequeña renta mensual. Se han tenido que habilitar centros de información donde explicamos que esa renta no se pierde por más que viajen al exterior. Pueden visitar a sus familiares en cualquier lugar de Argentina donde se encuentren, ya que la renta es acumulativa por doce meses. A su regreso, así sea en diciembre, pueden cobrarla igual. 

Otras preocupaciones son sobre el precio de la gasolina, pues cuando se cruza la frontera hacia el lado boliviano aumenta notablemente, lo que perjudica a nuestros compatriotas el regreso o el acceso, muchas veces, a su país. Será uno de los primeros temas que trabajaré con el Gabinete a mi retorno.

Estoy al tanto del tema de la discriminación que sufren migrantes bolivianos en esta provincia. Leí la encuesta y noté que se da por temas laborales, vestimenta y género. Entiendo que no es solo una discriminación de origen, también tiene que ver con la situación económica. Hay un conjunto de retos como sociedad para superar estos procesos de discriminación que son comunes en todas las ciudades del mundo, pero que justamente la democracia representa un proceso de ruptura con ellos. 

Confió en que Argentina cuenta con los procedimientos institucionales, la voluntad política y la historia que les permitirá asumir esta lucha, de manera que a mediano plazo logre superar los niveles discriminatorios sobre nuestra población o cualquier otra.

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