De la UNCUYO para siempre

El consejero graduado Gustavo Montoya destacó el presente de la casa de estudios en su 80º aniversario. Hizo énfasis en la importancia de la educación pública y celebró más derechos para estudiantes y más inclusión. Además, vaticinó un futuro mejor.

De la UNCUYO para siempre

Gustavo Montoya, consejero por los graduados ante el Consejo Superior de la UNCUYO

Sociedad Edición U #36 - 80 años / UNCUYO 80 años / por Mariano Rivas / Publicado el 04 DE AGOSTO 2019

Desde que entró al primer año del secundario en el Colegio Universitario Central (CUC) hace 33 años, Gustavo Montoya forma parte de la casa de estudios superiores de Mendoza. El actual consejero superior en representación de los egresados sostuvo que su aniversario N.º 80 encuentra a la UNCUYO muy bien parada, incluso de cara al futuro.

“Muy sólida en defensa de los derechos de sus ciudadanos”, destacó Montoya como principal virtud de la institución a ocho décadas de su fundación.

“La encuentra con autoridades elegidas por voto directo. Encuentra una universidad moderna, cercana a las tecnologías, con medios de difusión, con más facultades, con una preocupación por la investigación, por la internacionalización, por la cuestión académica y también  por la cuestión deportiva, por el bienestar de sus estudiantes”, enumeró el consejero superior. Agregó: “La veo muy bien, de la mejor manera de cara al futuro y, en el marco de sus planes estratégicos, cumpliendo con las metas que se ha puesto”.

Mirando hacia adelante, el consejero superior resaltó que se han sentado bases sólidas para un avance en el aspecto tecnológico, y también en el plano inclusivo para la ciudadanía universitaria:

“Ya sea en la cuestión de creencias, de género y de edades, en el futuro creo que la universidad va a llegar a sus 100 años de la mejor manera, si continuamos por esta senda. Yo espero que la universidad siga ese camino en el que venimos trabajando hace unos cinco años”.

Consultado acerca de por qué eligió la UNCUYO, Montoya respondió: "Porque la educación pública estuvo toda mi vida, desde el jardín de infantes en adelante: primaria, secundaria, el colegio de la universidad y la UNCUYO, a la que ya conocía desde la secundaria y que nos brindó la oportunidad, a quienes no podíamos acceder de otra manera a la universidad, de ingresar a una institución que nos podía dar una educación gratuita, laica y de calidad. Por eso fui a la UNCUYO y, como dice el eslogan que tiene la Universidad hoy ("Ser de la UNCUYO es para siempre"), desde que entré al primer año de la secundaria, estoy dentro de la universidad y sigo siendo parte hoy como consejero graduado".

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