El fin del binomio varón-mujer y el futuro de la intervención quirúrgica

Especialistas en diversidad sexual explicaron a Unidiversidad que mientras menor sea el esquema binario, mayor aceptación tendrán los cuerpos sin tener que recurrir al cambio de sexo.

El fin del binomio varón-mujer y el futuro de la intervención quirúrgica

Foto: Ariella Pientro

Sociedad Unidiversidad Paridad de género / por Laura Zulián / Publicado el 05 DE JULIO 2019

Si a une niñe se le enseña que sintiéndose niño puede tener pene o vagina, o que sintiéndose niña también puede tener pene o vagina, y que un niño puede tener pechos, ¿recurrirá en su vida adulta a algún tipo de intervención quirúrgica para cambiar su cuerpo sabiendo que no necesita encasillarse en un estereotipo para ser feliz? El camino hacia la ruptura de los estereotipos de género basados en el binario hombre-mujer ha comenzado y eso implica que cada vez sean menos las personas que recurran a cambios de sexo apremiados por la presión social de tener que encastrar su cuerpo en alguno de esos dos extremos.

“Incorporar la diversidad sexual tiene que ver con todas las orientaciones sexuales, todas las expresiones de identidad de género y la diversidad corporal dentro de ella. Cuanto más se trabaje la Educación Sexual Integral y se rompan las barreras de lo que se espera de cuerpos masculinos y femeninos, menos será necesario para mucha gente, incluso inconscientemente, tener que llegar a esas transiciones”, explican desde la Secretaría de Diversidad Sexual de la Nación.

El psicólogo y sexólogo Germán Gregorio Morassuti comenta que, a partir de la Ley de Identidad de Género, hay una elección libre de los tratamientos, tanto de hormonización como quirúrgicos, en las personas trans porque dejan de ser de una reasignación o reafirmación para ser una adecuación. “La persona ya sabe cuál es su identidad de género, lo que nosotros hacemos es adecuar su cuerpo o envase a la manera en la que se autopercibe. Acá lo que nos viene a romper el esquema del binario también tiene que ver con las operaciones de genitales masculinos y femeninos porque, en definitiva, no dejan de manejarse en este esquema binario, se construyen solamente penes y vulvas”, comenta el especialista.

Quebrar ese binario está atado directamente a lo social y cultural; mientras más se fracture ese esquema, menos los cuerpos deberán adaptarse a lo que se establece como aquello que es lo esperado. “La Ley de Identidad de Género viene a promover un cambio y el acceso pleno a derechos, y la Educación Sexual Integral bien trabajada, incorporando la perspectiva de diversidad de género, logra dar un paso que lleve a que el día de mañana sean muchas menos las operaciones quirúrgicas”, añaden desde Nación.

Morassuti afirma que en Mendoza, desde el reconocimiento de Caro Gero como persona no binaria, muchas personas que también se reconocían de esa manera llegaron a los consultorios con demandas que quizás no tenían que ver con una hormonización sino con que, por ejemplo, no querían tener mamas y sí pectorales. “Uno les preguntaba: '¿Te sentís totalmente varón?' Y la respuesta era: ‘No, soy no binario, pero me molestan estos pechos’”, cuenta el sexólogo.

El especialista relata que las generaciones más jóvenes tienen “reclara” esta incorporación de lo no binario, lo que implica que no necesariamente busquen que la genitalidad acompañe otros cambios y aceptan que hay mujeres con pene y varones con vulva. “Las consultas en operaciones de genitalidad las tenemos más que nada en personas de 40 años para arriba, en quienes la genitalidad está muy pegada y asociada a la identidad; los más jóvenes ni se lo plantean o cuestionan, sino que plantean esto de cuerpos más naturales”, explica el sexólogo.

Desde la Secretaría de Diversidad Sexual de la Nación aclaran que lo no binario es solo una de las posibilidades y que se trata de ser y no de encasillarse en un lugar. “Habrá gente que quiere seguir siendo binaria y está bien, lo no binario también es una definición. El tema es la no catalogación”, clarifican.

Morassutti, que atiende un consultorio gratuito de sexualidad en los consultorios externos del Hospital Central los miércoles y viernes por la mañana, cuenta que la mayor demanda de cirugías que tienen hoy está ligada con lo mamario porque sigue siendo a nivel social un símbolo de lo femenino, mientras que el poder estar en un espacio social como una pileta con el torso desnudo es un símbolo masculino.  “De la cintura para abajo, la verdad que solamente les interesa a ellos y a la pareja que tengan en ese momento y si ni a ellos ni a su pareja les interesa la genitalidad, ya está. Para una sexualidad plena no necesitás tener un cuerpo de los estereotipos sociales”, instruye el especialista.

La Ley de Identidad de Género cumple 7 años

La norma fue sancionada en Argentina el 9 de mayo de 2012. Establece el derecho a la identidad de género de las personas.

 

Amar el cuerpo como es

“Un cuerpo trans no es un cuerpo equivocado, es el cuerpo que tenés y hay que aprender a amarlo como es. Acá hay que saber que la identidad es algo autopercibido y que no tiene nada que ver con la genitalidad, el operar para modificar es como volver atrás con lo que se está tratando de trabajar, pero obviamente hay personas que lo necesitan. Tiene que ver con su proyecto de vida, lo necesitan para sentirse totalmente plenos y es totalmente válido”, explica el sexólogo. En esa tarea trabajan en los consultorios.

En Argentina solo dos cirujanos realizan operaciones de reasignación de sexo y solicitan que las personas lleven por lo menos tres años de hormonización y acompañamiento psicológico, porque tanto la operación en sí misma como los pre y post quirúrgicos son muy complejos. Sin embargo, esas intervenciones ya no son tan solicitadas y en muchos casos, explica el sexólogo, hay chicas trans a las que les alcanza con las mamas que les crecen con la hormonización y no quieren llegar a una cirugía de prótesis. 

“Vamos trabajando eso de romper los binarios, de romper los estereotipos de masculinidad y femineidad. Trabajamos en los varones trans los micromachismos porque a veces, para sentirse parte de este grupo de varones, ejercen conductas totalmente machistas con sus parejas y hay que poder cuestionarlos dentro de esto, que eso no es ser hombre o varón”, cuenta Morassuti.

En igual medida, trabajan con mujeres trans que son víctimas de violencia de género solo por ser parte del género femenino. “Las acompañamos y les explicamos que por ser chicas trans no tienen que bancarse situaciones de violencia, que pueden conseguir otras parejas más saludables, entonces es bastante amplio el espacio que se tiene que trabajar en este proceso”, agrega el especialista.

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