El terremoto de México, en primera persona

Unidiversidad | Internacionales

08 de septiembre de 2017, 18:07. Por: Unidiversidad / Nicolás Nicolli.


Juan Ovando Cruz vive en Chiapas, epicentro del devastador sismo que afectó al país azteca y a zonas de Centroamérica. El día después al mayor movimiento telúrico registrado en cien años.


El terremoto de México, en primera persona

En Chiapas, personas autoevacuadas de sus hogares aguardan en calma. Foto: Reuters.


A las 23.49, Juan Ovando Cruz estaba trabajando en su computadora y, de repente, todo a su alrededor comenzó a moverse. Ya sabía lo que venía. O al menos se lo contaron cuando todo se vino abajo en 1985. Su primer acto reflejo: levantar a “Doña Toña”, su abuela de 87 años, que estaba descansando en la habitación. Ambos se dirigieron al patio de su hogar, mientras en la calle, los cables de luz chocaban unos con otros, entre cortocircuitos y graves "chispazos". Los gritos a lo lejos. Los mismos que sentía dentro suyo. Y la angustia interior nunca antes vivenciada: se trataba del terremoto más fuerte de los últimos cien años de México.

Fueron los dos minutos más extensos de su vida. Y los más estremecedores. Desde 1985, los mexicanos no sufrían una tragedia de esa magnitud, cuando más de 10 000 personas perdieron la vida. Pero 22 años después, la angustia resurgió en la piel de su abuela, la misma que pocas horas antes estaba cosechando maíz.

Lo que ocurrió después ocupó largas páginas y horas en los medios de comunicación de todo el mundo. Al cierre de esta nota, se registraron 32 muertos en todo el territorio mexicano. Si bien el epicentro del sismo fue en el estado de Chiapas -donde reside Juan-, allí murieron siete personas, mientras que en el estado de Oaxaca –al oeste-, el saldo fatal trepó a 23. En tanto, otras dos personas fallecieron en Tabasco.

Pese a que el sismo de este jueves 7 tuvo una magnitud superior, el movimiento telúrico de 1985 fue más devastador, ya que se registró a apenas 15 kilómetros de profundidad, frente a los 58 kilómetros del más reciente.

Juan sufrió algunos cortes de electricidad durante la madrugada, acompañado de lluvias típicas de esta época del año en la zona que alertaron la seguridad de los habitantes. Sin embargo, no dejó su casa y no sufrió daños materiales de gravedad. Según el entrevistado, personal de protección civil actuó rápidamente en el lugar y llevaron a vecinos que perdieron su hogar a refugios, donde se les proveyó de alimentos y servicios esenciales.

Tal como sucedió en otras partes del sur de México, Juan comentó que el sistema de transporte público, el dictado de clases en las escuelas y los principales servicios se suspendieron, al igual que la actividad en los centros turísticos de la zona. Es que Pijijiapan está cercana al istmo de Tehuantepec, una de las regiones más pintorescas y visitadas del país azteca.

"En Chiapas no hay cultura de prevención", reconoció Juan, quien precisó que su estado fue el más afectado debido a que es uno de los más pobres de México.

Las horas más difíciles no cesaron. Después de las fuertes réplicas acontecidas durante la madrugada, se emitió un alerta de tsunami para toda la costa del océano Pacífico. “Seguimos asustados y preocupados porque tampoco hay cifras reales de los daños ocasionados por el terremoto”, contó Juan, y agregó que en muchos sectores “el suelo se levantó” y hay graves problemas en los accesos y en las calles de la ciudad. Ahora, sólo queda esperar a que la naturaleza sea bondadosa y pueda devolverle a él, a su abuela y al resto de los mexicanos, la noche que los sacudió como nunca antes.

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