El valor agregado del turismo en la matriz productiva

Por Esther Lucía Sánchez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo.

El valor agregado del turismo en la matriz productiva

Esther Lucía Sánchez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo (Foto: Axel Lloret)

Sociedad Edición U #21 - Sin hibernar, Mendoza cosecha en invierno / por Esther Lucía Sánchez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo / Publicado el 23 DE JULIO 2017

El cambio de la matriz productiva de Mendoza es un tema de relevancia para los actores públicos y privados y, aunque aún no se haya definido estratégicamente esa modificación, la dinámica de las actividades muestra, en los últimos años, una disminución en el Producto Bruto Geográfico (PBG) de la participación de las tradicionales en favor de otras nuevas. Así, la matriz productiva provincial revela un nivel creciente de concentración en servicios. Entre ellos se destacan los vinculados con el turismo, que han crecido en los últimos años a un ritmo sostenido hasta alcanzar, en 2015, a 852 establecimientos, 12 883 habitaciones y 35 208 plazas.

Los principales atractivos turísticos de Mendoza están relacionados con la ciudad, el Aconcagua y los caminos del vino. Estas atracciones aportan un valor agregado que permite salir de los commodities, sobre todo porque suponen un turismo de alto poder adquisitivo. Los aportes en servicio impulsan el fuerte crecimiento del comercio, hacen que el sector crezca y que actúe para compensar la caída de los sectores tradicionales por la pérdida de competitividad.

En gran medida, la diversificación de la matriz está ligada a la actividad madre, la vitivinicultura. A ella le agregan valor tanto el enoturismo como la incorporación al paisaje de una nueva arquitectura de bodegas, que son premiadas a nivel internacional por la belleza lograda en la combinación entre la estructura industrial, el paisaje y los servicios gastronómicos. Idéntico fenómeno está ocurriendo con la olivicultura.

Especial consideración merecen las actividades turísticas desarrolladas durante el invierno en Mendoza. El paisaje, la nieve y el enoturismo son los atractivos más destacados, a los que se suman actividades culturales.

Según el Observatorio para el Turismo Sostenible de Mendoza, el gasto promedio diario durante julio de 2016 fue de $ 946,40 para luego subir, en agosto del mismo año, a $ 1019,70. En tanto, la estadía promedio fue de 5,6 días en julio de 2016 y de 5,4 días durante el mes siguiente.

La ocupación promedio para toda la provincia de Mendoza fue, en julio de 2015, del 62 %, mientras que al año siguiente trepó al 67,4 %. Si se hace foco sólo en el Gran Mendoza, los indicadores fueron del 65,6 % y el 69,5 %, respectivamente. Se observa un incremento en la ocupación en el último año, tanto para la provincia en su totalidad como para la zona metropolitana.

Los turistas quieren vivir experiencias extraordinarias y quizás sea hora de elaborar un plan estratégico que, entre otros lineamientos, promocione y popularice los deportes de invierno, como el esquí, unan el enoturismo con la nieve u otras propuestas creativas que logren un cambio importante en la matriz productiva, con el consiguiente crecimiento en el nivel de empleo en la provincia.

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