La búsqueda de la verdad

Unidiversidad | Sociedad

04 de septiembre de 2017, 13:54. Por: Milagros Martín Varela.


La esperanza de las maestras.


La búsqueda de la verdad

Patricia Salem y Susana Moyano fueron docentes de Johana Chacón cuando la adolescente cursaba su séptimo grado, en el año en que desapareció. Foto: Axel Lloret.


Aún hay un timbre que invita a los chicos al recreo. Aún hay risas, gritos, una pelota para jugar y una cuerda para saltar. Aún hay un rostro de una joven de 13 años que queda en las miradas de sus maestras y en las de quienes fueron sus compañeros. Queda, también, en el pasillo de la Escuela Virgen del Rosario de la localidad lavallina de Tres de Mayo, en lo alto de una de las paredes, una frase que dice: “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”.

Johana Chacón está en cada rincón de Lavalle. A lo largo de los últimos cinco años, el departamento se ha transformado en la imagen de un gran mosaico de su cara y de la de Soledad Olivera. Pero sus rostros no son lo único que se ve. Cerca de ellos hay algunos elementos que se repiten: signos de interrogación, la pregunta “¿dónde están?” y, sobre todo, una palabra: verdad.

“Queremos saber la verdad”, dijo Susana Moyano, quien fue maestra de Lengua y Ciencias Sociales de Johana en el séptimo grado de la primaria en 2012, año en que la adolescente fue vista por última vez. Otra docente, Patricia Salem, manifestó que “ninguna persona, menos aún una niña, puede desaparecer por desaparecer. Acá hay un responsable, acá hay un culpable, y eso es lo que nosotras y la comunidad siempre exigimos: la verdad, la respuesta. Necesitamos respuesta”.

Ambas docentes recuerdan a su alumna como una niña sencilla, humilde, traviesa, simpática y alegre, para nada sumisa ni introvertida. También rememoran cada detalle de ese 4 de septiembre de 2012, cómo fue el día de Johana en la escuela, el momento en el que la despidieron y cuando entre esa noche y la mañana del día siguiente, se enteraron de que nadie sabía dónde estaba.

 

Fachada de la Escuela Virgen del Rosario, en la localidad Tres de Mayo de Lavalle. Johana Chacón realizaba aquí sus estudios primarios. Foto: Axel Lloret.

 

Susana Moyano comentó a Unidiversidad que la comunidad educativa, particularmente la de la escuela a la que asistía Johana, siempre buscó la manera de que se visibilizaran los casos tanto de la adolescente como el de Soledad Olivera, porque en esa organización y en esa lucha encabezada por la exdirectora del establecimiento, Silvia Minoli, las maestras veían la posibilidad de encontrarlas. “En un principio pensamos que la desaparición de Johana iba a ser momentánea o que se iba a encontrar muy rápidamente, y no sucedió así”, explicó la docente.

Así fue como empezaron a pintar un signo de interrogación en una pared, a la vuelta de la Municipalidad de Lavalle, por cada mes que pasaba sin Johana. A medida que el tiempo avanzaba, la pared fue quedándose chica y optaron por hacer esa “pintada” cada aniversario de la última vez que la joven fue vista.

 

En este muro se pinta un signo de interrogación para cada aniversario de las desapariciones de Johana Chacón y Soledad Olivera. Foto: Axel Lloret.

 

Con respecto a los alumnos de la Escuela Virgen del Rosario, Patricia Salem manifestó que cada vez que se recuerda a los desaparecidos se habla de Johana, que siempre la recuerdan y que los alumnos preguntan y se les explica la situación. “Ellos nos prestan muchísima atención, están súper atentos a lo que nosotros les decimos, a lo que nosotros contamos, siempre tratamos de que esto nos ayude y nos sirva de lección, para que no le vuelva a pasar a nadie más”, dijo la maestra.

En tanto, Susana Moyano aseguró que los chicos ya saben que esta temática está instalada en la institución y en la comunidad entera: “Participan de todas las actividades, que apuntan a que ellos tomen conciencia del valor de la vida, del respeto y del cuidado que hay que tener siendo ellos niños que son muy vulnerables, el cuidado que hay que tener contra este tipo de casos”.

La importancia que tuvo -y que aún tiene- la comunidad educativa de la Escuela Virgen del Rosario fue la autoconsideración, el verse a sí mismos como una institución que debe cumplir un rol social, no solamente educativo en cuanto a los conocimientos académicos. “La escuela se hizo cargo de esta situación porque era nuestra alumna, era parte de nuestra comunidad”, resumió Patricia Salem.

 

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