La investigación, congelada

Por Noelia Naranjo (Politóloga, egresada de la UNCUYO).

La investigación, congelada

Ciencia Columnas por Noelia Naranjo para Unidiversidad / Publicado el 29 DE ABRIL 2019

 

La idea de que estamos transitando un momento de ajuste en el país no es novedad para nadie. Y la certeza de que dicho ajuste repercute y avasalla derechos tampoco lo es. Para el 2019, el Gobierno nacional propuso un presupuesto con déficit cero, en un escenario en donde el pago de intereses de deuda aumento un 18% y se redujo los impuestos a grandes empresas; no resultó extraño que se haya tomado la definición política de ajustar lo destinado a educación, ciencia y tecnología.

Para ser más claros, en lo que va de 2019 estaríamos perdiendo entre intereses de deuda y reducción de impuestos a grandes corporaciones, 500.000 millones de pesos nominales; lo cual significa 16 veces el presupuesto destinado a ciencia y técnica  y 3 veces lo destinado a educación. Y cuando analizamos estos números sujetos a los índices inflacionarios, observamos que hay una pérdida real de la inversión en educación, ciencia y tecnología del 30%.

Atentos a esto, y viviendo en primera persona el ajuste; becarias/os de investigación y posgrado de la Universidad Nacional de Cuyo presentaron al Consejo Superior el pasado 10 de abril un pedido de actualización de sus becas tras 2 años sin que las mismas sufran ningún tipo de aumento; y con una inflación acumulada del 86%, lo cual supone una verdadera pérdida del valor real de las mismas.

En estas condiciones las becas han dejado de significar una ayuda. La dedicación a estas becas les exige a los/las becarios/as una cantidad de horas que por lo general no les permite realizar otras actividades. Hoy, si quisieran tomar más trabajo deberían abandonar su beca de formación.

Para tener mayor claridad, en las investigaciones participan estudiantes avanzados, egresados/as, docentes. Los primeros cobran alrededor de $1500 por mes, los segundos $2000. Estudiantes y egresados son quienes suelen realizar trabajo de campo, recolección de datos o colaborar en los laboratorios realizando largas horas de experimentos.

En el caso del personal docente y no docente que estaban estudiando un posgrado, concursaron por becas que ofrecía la Universidad para perfeccionarse. Los que reciben una beca de Especialización deben dedicar 20 horas semanales por $2.500 mensuales, los becarios de Maestría $4.500 por 30 horas semanales y los becarios de Doctorado $6.300 mensuales por la misma carga horaria.

Luego de la presentación, el Consejo Superior dio carácter urgente al pedido de actualización de becas de investigación y posgrado, realizado por becarias y becarios que atraviesan, como hemos mencionado,  2 años sin aumentos frente a la inflación acumulada del 93,6% desde abril de 2017. Se estima que luego de informes del Rectorado el tema podría tratarse en dos semanas. Además, el tema comenzó a discutirse también en los Consejos Directivos, que son los órganos de máxima representación en las facultades. Las/os becacarias/os se han organizado para expresar su reclamo, no sólo interviniendo en los Consejos suni además recorriendo la Universidad y reuniendo más de 300 firmas, principalmente de docentes e investigadoras/es.

Becarios/as sostuvieron que las becas de posgrado fueron creadas para apoyar la formación de egresadas/os, personal docente y no docente de la Universidad en el más alto nivel; y que la idea de este reclamo es poder defender por sobre todas las cosas el derecho a la educación y además pensando estratégicamente en el desarrollo de la provincia y el país, sostuvieron que sin ciencia no hay futuro posible.

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