La reinserción social

La vivienda, el mayor problema.

La reinserción social

Desde la Dirección de Género y Diversidad de Mendoza aseguraron que el mayor problema para la reinserción de víctimas de violencia de género es la vivienda. Imagen ilustrativa de viviendas del IPV. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Identidad y Género Unidiversidad Refugios que contienen / por Milagros Martín Varela / Publicado el 19 DE OCTUBRE 2018

Dado que, en muchos casos, la violencia de género empieza con la violencia económica –por lo tanto, se priva a la mujer de trabajar– y con el aislamiento de la víctima de todo su entorno, el objetivo de la creación de los refugios es convertirlos en espacios transitorios para que la mujer pueda reinsertarse en la sociedad. Para lograr esa meta, se aborda la problemática de manera interdisciplinaria en los refugios y de manera personalizada, dependiendo de lo que cada mujer necesita.

Los refugios para víctimas de violencia de género son una herramienta fundamental para establecer políticas públicas integrales que erradiquen la problemática. Ya son demasiados los casos que empiezan con celos, siguen con el “Yo trabajo, vos encargate de la casa y de los chicos”; luego viene el "Tu familia no te quiere, acá el único que te quiere bien soy yo”, la violencia verbal, el golpe, probablemente una denuncia, un intento de escape y, finalmente, lo que se ve en la punta del iceberg: el femicidio.

Para no llegar a esta última instancia, la única posibilidad para las mujeres que dicen “basta” es abandonar la casa que comparten con sus agresores. Pero si no se han comunicado con sus familiares, amigos y amigas en los últimos años a causa del aislamiento, no encuentran adónde irse. Así es como, antes de que existieran los refugios, volvían a esas casas que constituyen para ellas espacios de tortura, calvarios.

Por todo esto, son necesarios los refugios, donde se brinda asistencia de todo tipo: asesoramiento jurídico, asistencia psicológica, fortalecimiento laboral, emprendimientos productivos y acompañamiento social. Esto incluye apoyo en la provisión de alimentos, tratamientos de salud, escolarización de las niñas y niños, apoyo en aprendizaje de oficios, tramitación de DNI y gestión de pensiones, entre otros aspectos.

Es por ello que se busca que la mujer y sus hijos e hijas no pasen más de tres meses en un refugio, tiempo que se considera relativamente suficiente para que la mujer pueda reinsertarse socialmente, recuperar lazos, conseguir un trabajo y un lugar para vivir. Sin embargo, en el contexto de crisis política, social y económica actual, estas últimas dos metas son mucho más difíciles de lograr. Silvina Anfuso, directora de Diversidad y Género de Mendoza, destacó que el gran problema que ella ve es el de la vivienda.

Por este motivo es que la recomendación de no estar más de tres meses en un refugio usualmente debe flexibilizarse. Actualmente, comentó Anfuso, hay una mujer en el hogar provincial que lleva seis meses alojada junto a sus ocho hijos e hijas.

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