Las mujeres no mandan en los poderes estatales locales

En el Gabinete de 14 ministerios de Francisco Pérez hay sólo una ministra. En el Poder Judicial, las mujeres tienen escasa representatividad en las primeras instancias y por lo tanto, poco poder de decisión. No hay mujeres en la Corte local.

Las mujeres no mandan en los poderes estatales locales

Identidad y Género Unidiversidad por Laura Fiochetta / Publicado el 02 DE ENERO 2014

En tiempo récord, el gobernador Francisco Pérez consiguió que la Legislatura aprobara en el penúltimo día del año la Ley de Ministerios. Se trata de una nueva estructura estatal por la que se elevaron algunas secretarías al rango de ministerios y desde ahora, habrá 14 carteras. Aunque aún no estarían definidos todos los cambios de nombres de responsables de las mismas que el mandatario pretende hacer, (empezó hace 20 días cuando se cumplieron dos años del comienzo de su gestión) de esas 14 estructuras, sólo 1 (la de Cultura) está al mando de una mujer. A eso hay que sumarle la Dirección General de Escuelas que también está comandada por una persona de sexo femenino, María Inés Abrile de Vollmer. En el resto, los hombres mandan.

El ministerio de Trabajo, Justicia y Gobierno (que tiene a su cargo coordinación y ejecución de las políticas del trabajo, de la actividad política y de las relaciones institucionales del Poder Ejecutivo Provincial y su vinculación con el Poder Judicial) estará al mando de Rodolfo Lafalla (ya fue nombrado, resta que asuma formalmente) y antes lo estaba de Félix González quien ahora se va a Buenos Aires a la Casa de Mendoza. El ministerio de Seguridad (cuya tarea es la planificación, coordinación, organización, ejecución y control de la política de seguridad pública) tenía como responsable a Carlos Aranda y ahora a Leonardo Comperatore, quien era el titular del Instituto de Seguridad Pública que forma a policías.

En el ministerio de Hacienda y Finanzas (se dedica a administración financiera y tributaria del Estado) sigue a cargo de Marcelo Costa. En tanto, en el ministerio de Agroindustria y Tecnología (encargado de la formulación de las políticas y la ejecución de las acciones de gobierno para la industrialización del sector productivo primario, la corrección de asimetrías de la economía, el crecimiento de la matriz productiva provincial, entre otras funciones) sigue al frente Marcelo Barg.

El ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos cambió de responsable máximo. Guillermo Elizalde pasó al frente del nuevo ministerio de Tierras, Ambiente y Recursos Naturales y el nuevo ministro de Desarrollo es Cristian Bassín.

El ministerio de Salud (que se encarga de la política de promoción, protección, recuperación y rehabilitación de la salud) sigue a cargo, pese a los rumores de que podría ser removido, de Carlos Díaz Russo. En el ministerio de Turismo continúa otro hombre: Javier Espina. En el de Infraestructura (que se encarga de la política de Obra Pública) sigue Rolando Baldasso y al nuevo ministerio de Energía (cuyos objetivos serán diseñar, planificar, ejecutar y gestionar la política hidrocarburífera, minera y energética de la Provincia) llega Marcos Zandomeni quien era el secretario de Ambiente.

El ministerio Secretaría General Legal y Técnica de la Gobernación (que es el despacho administrativo de todos los asuntos del Gobernador de la Provincia) estará al frente de Francisco García Ibañez, el de Deportes de Marcelo Locamuz y el de Transporte de Diego Martínez Palau.

En definitiva, Marizul Ibañez es la única mujer a cargo de un ministerio, el de Cultura (que tiene como objetivos la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de la política cultural). 

Pero, ¿por qué las mujeres seguimos tan relegadas?

La Doctora en Investigaciones Feministas de la UNCUYO, Rosana Rodríguez (Foto), dijo a Edición UNCUYO que: “La presencia femenina en la representación es fundamental para romper con las desigualdades y generar proceso de transformación de las relaciones de poder entre varones y mujeres, pero no es suficiente, se requiere de una “masa crítica”, esto es de un cambio cualitativo en las estructuras de poder y para ello se debe trabajar para eliminar las barreras de género en el acceso a la política de las mujeres, me refiero en particular a las responsabilidades familiares, a las tareas de cuidado, y de la vida reproductiva y doméstica. La doble jornada, muchas veces constituye un obstáculo para el desarrollo de una carrera política ascendente”.

En ese sentido, Rodríguez sumó: Debemos considerar que la división del trabajo por sexo/género en política es otro elemento que explica la desigualdad. Los varones se concentran mayoritariamente en los temas productivos y de preservación del sistema, (presupuesto, economía, industria, comunicaciones, energía, etc.) mientras que las mujeres lo hacen en los temas reproductivos, ya sea en áreas de niñez, salud, familias, cultura, asistencia social, etc.

 

Jaque, peor

En 2011 según la investigación "Sexo y poder, ¿Quién manda en la Argentina?", elaborada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el gobierno de Celso Jaque (2007-2011) se encontraba entre las gestiones con menor representación de mujeres en el gabinete: no tenía ninguna.

El estudio reveló que un 18 por ciento de los ministerios nacionales estaban a cargo de mujeres, mientras que ellas dirigían 14 por ciento de los gabinetes provinciales. En Tierra del Fuego, Chaco y Formosa las ministras fluctuaban entre 25 y 30 por ciento. Salta, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, La Rioja y Santa Cruz no tenían ninguna mujer al frente de sus ministerios. Había, de acuerdo a ese estudio, una sola provincia donde las mujeres son mayoría en el gabinete: es el caso de San Luis, con 54%.


La Justicia con voz masculina

Según datos de 2012 de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de la Nación, 4.745 personas conforman el Poder Judicial de la Provincia, de las cuales 2.781 son mujeres y 1.964 son hombres. Si se toma la Corte provincial con sus diferentes organismos, se puede ver que está compuesta por 1.954 mujeres y 1.312 varones. Pero esta ventaja cuantitativa de mujeres sobre hombres no se refleja en las instancias judiciales ya que a los lugares de mayor poder, o a las últimas instancias acceden con mayor facilidad las personas de género masculino.

En la Corte local, desde que se jubiló Aída Kemelmajer de Carlucci a fines de marzo de 2010 no hay mujeres. La reconocida jurista fue reemplazada por el ex ministro de Gobierno del ex gobernador Celso Jaque (PJ), Mario Adaro y la otra vacante que quedaba la ocupó el año pasado Omar Palermo, ex fiscal federal de delitos de lesa humanidad, con mucho reconocimiento entre los organismos de derechos humanos. Pero eso la Corte está compuesta por 7 hombres y ninguna mujer actualmente.


En las segundas instancias judiciales hay mujeres pero son muchas menos que los hombres. Integran las cámaras 32 mujeres y 53 hombres. La cuestión cambia en la primera instancia donde hay 57 mujeres y 44 varones. Lo mismo ocurre en los juzgados de Paz (que atienden conflictividades menores) donde hay 22 juezas y 12 magistrados.


Suprema Corte

 

Mujeres

Varones

Total

Magistradas/os

Ministras/os

0

7

7

Camaristas

32

53

85

Juezas/ces

57

44

101

Juezas/ces de Paz

22

12

34

Subtotal

111

115

226

Funcionarias/os

Secretarias/os de Corte

1

2

3

Secretarias/os de Cámara (2da Ins.)

20

17

37

Secretarias/os de Juzgados (1ra Ins.)

123

61

184

Secretarias/os de Juzgados de Paz

21

11

32

Otras/os Funcionarias/os

346

120

466

Subtotal

511

211

722

Personal Administrativo 

Máxima categoría

326

184

510

Otras categorías

954

521

1475

Subtotal

1280

705

1985

Personal de Servicio

Personal de Servicio 

52

281

333

Subtotal

52

281

333

Total SCJ

1954

1312

3266

Fuente: Corte Suprema de la Nación


Consultada Aída Kemelmajer dijo que pese a estas desigualdades la situación es mejor de lo que era antes en la dictadura. “Es obvio que esa deuda se ha saldado bastante. Antes de la recuperación de la democracia la representación femenina en el Poder Judicial era casi nula. Había mujeres en la justicia civil y de la familia pero no en la justicia penal”. Pero reconoció: “Hoy todavía falta cumplir el cupo, pero hemos accedido a todos los niveles. Hay en algunos ámbitos a los que todavía no llegamos fácilmente ya que desde que yo me fui, no ha sido designada ninguna mujer como parte de la Corte. Somos una de las pocas provincias donde esto sucede, la mayoría de las cortes tienen mujeres. Hay cortes como el Superior tribunal de Córdoba que tienen tres mujeres. En el nivel de las decisiones es donde nos cuesta llegar cuantitativamente”.

La falta de mujeres en el fuero penal es otra desigualdad. “Lo penal está asociado a lo masculino, a la rosca, a pasar todo el tiempo en el Juzgado”, afirmó una fuente del gremio judicial local para explicar la falta de acceso de las mujeres a esos juzgados.

En la Justicia federal, la situación es similar o aún peor ya que sólo una mujer La única jueza es Olga Pura de Arrabal, con competencia en lo civil, antes había una jueza penal pero se jubiló. Tanto los camaristas como los 4 jueces y la jueza tienen competencia en todo Cuyo (en la juridicción de San Juan, Mendoza y San Rafael donde sólo hay primeras instancias), lo que demuestra más las desigualdades sumado a que antes eran más los hombres pero han ido renunciando (acusados por complicidad en delitos de lesa humanidad) o se han jubilado.

Para Rodríguez, “Otras barreras invisibles, que obstaculizan el ascenso de las mujeres a posiciones de mayor poder y control, es lo que se ha denominado “techo de cristal”, en referencia al tope que pueden acceder las mujeres respecto de puestos o lugares jerárquicos, ocupados generalmente por varones, aun cuando las mujeres cuenten con una mayor experiencia laboral y mayores o iguales credenciales educativas. A esta barrera se le suma el efecto tijera, que implica que hay menos mujeres políticas cuando más se asciende en la escala de poder jerárquico, que junto a la presencia de mecanismos de segregación jerárquica dificultan el acceso de mujeres a puestos de máxima autoridad dentro de las instituciones políticas”.


Sin ley de cupo

En Argentina rige una ley de cupo femenino que es la 24012 (fue primera en el mundo), que establece que las listas legislativas que se presenten deben tener mujeres al menos en el 30% de las candidaturas y en proporciones con posibilidad de resultar electas, bajo apercibimiento de no ser oficializadas. Sin embargo, esa restricción rige sólo para el Poder Legislativo (que se cumple de diferente manera, según las diferentes provincias) pero no para los Poderes Ejecutivo y Judicial.

Rodríguez aseguró al respecto: “Las mujeres fuimos relegadas en el ejercicio de la ciudadanía política hasta bien entrado el siglo XX. Sin embargo, aun con la conquista del sufragio femenino, y más tarde con la ley de cupo, la participación en las elecciones no facilitó el acceso a cargos de representación política.

Se supone que la implementación de las cuotas por sexo en las listas electorales, favorece el acceso de las mujeres a cargos electivos, sin embargo esto no es así, porque presenta limitaciones no sólo porque esta no se cumple sino porque se requiere de una política de género o feminista que promueva la participación igualitaria en la representación política”.

Algo similar sucede en Latinoamérica. Según el documento de Cátedra “Módulo del curso Enfoque de género en el periodismo, dictado por la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad y elaborado por la periodista Sandra Chaher: “Sólo seis mujeres llegaron a la presidencia de sus países mediante el voto popular en América Latina hasta la fecha: Violeta Barrios de Chamorro (Nicaragua, 1990), Mireya Moscoso (Panamá, 1999), Michelle Bachelet (Chile, 2006, y este año volvió a ser elegida), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina, 2007), Laura Chinchilla (Costa Rica, 2010) y Dilma Rousseff (Brasil, 2010). A la vez, se triplicó el número de mujeres en los ministerios, llegando al 24% en 2008, pero hay mucha desigualdad entre algunos países. Buenos ejemplos son los de Michelle Bachelet (Chile) y Rafael Correa (Ecuador) que promovieron gabinetes paritarios durante sus gestiones; y en general, en todos los países, aumentó la presencia de mujeres en ministerios tradicionalmente ocupados por varones: Defensa, Economía, Producción, Industria, Ciencia y Tecnología, aunque siguen siendo minoría”.

El mismo documento señala que, de acuerdo a un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos las características del Poder Judicial de América Latina son: la presencia significativa de mujeres es en los tribunales de primera instancia pero mucho más baja en los cargos de mayor jerarquía y prestigio; significativa presencia en juzgados de menores pero muy baja en las Cortes de Apelaciones y Cortes Supremas; división del trabajo como extensión de los estereotipos de género: mientras las mujeres se concentran en juzgados de familia, civiles y administrativos, los varones lo hacen en los fueros penales, económicos y laborales; en los puestos más bajos ocupan el 60% de los cargos, mientras que en 9 países nunca llegó una mujer a la Corte Suprema de Justicia; y en la mayoría de los países no hay leyes de cuotas para el Poder Judicial y en los que las hay no se cumplen”.

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