Reapareció la mosca del mediterráneo

La red del Iscamen atrapó dos ejemplares fértiles en San Rafael. El Senasa declaró la emergencia fitosanitaria y activó un protocolo de acción. No significa la pérdida del estatus fitosanitario de la región.

Reapareció la mosca del mediterráneo

Foto: Wikimedia.

Provincial Unidiversidad Mosca del mediterráneo / por Unidiversidad / Fuente: Iscamen / Publicado el 21 DE MAYO 2018

Ante la captura de dos ejemplares fértiles en la red oficial de trampeo del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) en la localidad de Villa Atuel, en el departamento de San Rafael, se dispuso la implementación de un plan de acciones correctivas focalizado sobre el lugar del evento. A la par, la Nación activó el protocolo de emergencia fitosanitaria.

La captura se dio en una trampa de la red oficial del Instituto, lo que implicó el aviso al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para la activación del plan de acciones correctivas, de acuerdo a la Resolución 152/06 de dicho organismo nacional. La Resolución de Senasa Nº 68/2018, que se publicó hoy, lunes 21, en el Boletín Oficial, establece distintas medidas ante una emergencia fitosanitaria dentro de un área regulada de 7,2 kilómetros de radio, con epicentro en el sitio donde se produjo la detección de la plaga.

En esa área se intensificarán las acciones de control, entre ellas, la recolección y posterior enterramiento de los frutos caídos, la descarga de los frutos hospederos de mosca del Mediterráneo, la remoción del suelo bajo la proyección de la copa de los árboles y aplicación de insecticida, y la regulación en el tránsito de vegetales dentro del área, entre otras acciones.

Para el desarrollo de estos procedimientos y la atención directa a los productores de la zona, se habilitará una oficina temporal de Iscamen en Villa Atuel, con personal especializado para atender las situaciones particulares que se presenten.

 

Estatus fitosanitario

La implementación de un plan de acciones correctivas ante una emergencia fitosanitaria por la captura de un ejemplar de mosca del Mediterráneo no significa la pérdida del estatus fitosanitario de la región, sino que, por el contrario, implica una serie de medidas para proteger las áreas reconocidas internacionalmente. Mantener los estatus de áreas libres de plagas es un proceso permanente de alta complejidad, realizado en cumplimiento de los lineamientos internacionales

En Mendoza la condición de Área Libre de Moscas de los frutos de los oasis Centro y Sur ha permitido a la producción frutícola contar con importantes beneficios económicos, tanto por la eliminación de tratamientos cuarentenarios como por la oportunidad de negocios que abren mercados diferenciados, como la región patagónica, con restricción por moscas de los frutos.

Qué es y por qué es tan dañina

La mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) es originaria de África Occidental y se ha extendido hasta abarcar más de 90 países en el mundo. Este insecto se detectó por primera vez en el continente americano en 1901 cuando se comunicó su presencia en Brasil. Posteriormente en Uruguay durante 1932 y en Argentina en el año 1934. La variedad de hospederos incluye más de 250 especies.

Es un poco más pequeña que la mosca doméstica, de cuerpo amarillo y negro, con alas anchas, cortas y transparentes que tienen áreas de bandas oscuras. Esta mosca, como todas las del complejo moscas de los frutos, atraviesan durante su vida por cuatro estados o etapas netamente diferenciadas: huevo, larva, pupa o capullo y adulto.

Las condiciones ambientales ejercen una enorme influencia en el desarrollo de los estados mencionados, alargando días o incluso meses el tiempo que transcurre en completarse un ciclo. El desarrollo desde huevo hasta adulto puede ocurrir en menos de tres semanas, pero tal vez requiere de tres meses o más, en condiciones desfavorables. Existen generalmente varias generaciones por año, dependiendo del lugar.

Si bien Mendoza no es una provincia productora de cítricos comerciales, este insecto pasa el invierno como pupa o capullo en el suelo y como larva en los cítricos ornamentales de los patios de las casas, que sirven de puente natural para la continuidad de la plaga durante el ciclo invernal. Los cítricos constituyen en esta época del año el principal foco de infestación, ya que es allí donde la mosca del Mediterráneo continúa su ciclo biológico.

De todos modos, hay otras plantas que funcionan como hospederos, es decir donde pueden completar su ciclo de vida. En Mendoza hay algunas de ellas como el cerezo, el ciruelo, el damasco, el durazno, la manzana, el membrillo y la vid. Se trata de especies vegetales en cuyos frutos la mosca del Mediterráneo pone huevos que luego, al transformarse en larvas, se alimentan de su pulpa.

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