Una app permite comprar comida barata antes de que la tiren

La plataforma Winim, que ya funciona en Buenos Aires, planea llegar a Mendoza a fin de año. Debate sobre el uso de lo que "sobra".

Una app permite comprar comida barata antes de que la tiren

Foto publicada por La Nación

Sociedad Unidiversidad por Laura Zulián / Publicado el 14 DE MAYO 2019

El lanzamiento de una aplicación que permite comprar más barata la comida que le sobró a algún restaurante genera una pregunta casi obligada: ¿por qué vender lo que se podría donar? La app que lleva a plantear ese cuestionamiento es Winim, que ya está activa en Capital Federal y que piensa desembarcar en Mendoza a fin de año.

“Por ejemplo, a un restaurante le sobran cuatro ensaladas después de la hora pico, la gente lo sube a la aplicación, pone el precio y el horario de retiro y el consumidor que quiera va y compra”, explica a Unidiversidad Santiago López Silveyra, uno de los fundadores de Winim, que estudió Economía Empresarial y Finanzas en la Unidiversidad Di Tella y que, como sus compañeros, dejó su trabajo para dedicarse de lleno a hacer crecer la aplicación. Winim, que fue lanzada el 11 de abril, ya tiene más de 10 000 descargas y entre 100 y 80 ventas diarias.

Según el eslogan de la "app", "ganan todos". Gana el comercio al generar ingresos extra vendiendo su excedente de comida fuera de los horarios pico, gana el usuario al conseguir comida de calidad a precios más baratos y gana el medioambiente porque no se desperdician alimentos. También ganan sus fundadores, claro, ya que si bien para los compradores es gratuita, a los comercios se les cobra una comisión con base en las ventas que logran.

 

Blanco en las redes

En las redes, Winim es blanco de dos críticas principales: una es que, de alguna forma, “militan” la crisis económica; la otra es que venden lo que se podría donar. Frente a la primera, Santiago afirma que se trata de un concepto erróneo “porque esto es un modelo de negocios que está presente en todo el mundo, a nivel global”. Frente a la segunda objeción, aseguran que no es una competencia con las organizaciones que recolectan comida y la donan, sino que son actividades complementarias porque no hay suficientes rescatistas para la cantidad de alimento que se desperdiciaría sin la ayuda de la aplicación.

De hecho, desde organizaciones como Plato Lleno, que se dedican a rescatar alimentos y a donarlos, coincidieron en que con Winim son distintos y que cada uno tiene su enfoque y proyecto, “pero los dos estamos orientados al mismo fin”.

Diego Nunes, coordinador de relaciones institucionales de Plato Lleno, dijo a Unidiversidad que lo que a ellos les interesa es que el alimento no se tire. “Desde nuestra óptica, quien tiene alimento de más tiene una responsabilidad: que eso sea aprovechado por el valor que tiene. Nosotros nos vemos como un facilitador logístico para resolver la responsabilidad de la persona o empresa que tiraría alimento. Por eso nosotros le pedimos una contribución económica que nos permita darles el alimento gratis a los comedores, que para nosotros es el actor fundamental y el que más trabaja en la cadena”, explica Nunes.

Agrega: “Hay una gran parte del sector privado que no está de acuerdo, al menos todavía, con esta línea de pensamiento. No están dispuestos a regalar su sobreproducción y mucho menos a pagar porque alguien se la lleve. En ese sentido encontramos en el planteo de Winim un valor interesante. Ellos son una empresa privada (nosotros somos sin fin de lucro) que trabaja para lograr el mismo objetivo que nosotros por otros medios”.

En Mendoza, la red local que rescata alimentos es Alimendar y coinciden con esta visión complementaria entre la donación y la venta de lo que sobra. “Apoyamos todos los proyectos que estén destinados a generar conciencia, a cuidar los alimentos y a todos aquellos proyectos que sirvan para reducir el desperdicio de alimentos. El desperdicio de alimentos no tiene solo que ver con juntar para los que no tienen, sino que el primer impacto que tiene es sobre el medio, ambiente porque para poder elaborar alimentos se usan muchos recursos naturales”, explica Verónica Barrera, una de las coordinadoras de Alimendarte.

Diego Salguero, miembro de la comisión y voluntario de la misma red, fue consultado por este medio y opina que todas estas iniciativas pueden convivir. “Lo de Winim me parece inteligente y es algo que suma, más que restar. Nosotros lo que queremos evitar es el desperdicio de alimentos. Nadie cocina para perder y si le puede sacar un rédito a lo que quedó, está bien”, agrega. 

“Lo que yo aportaría en la aplicación es que aquellos restaurantes que no pudieron vender los platos a menor precio puedan, desde la misma aplicación, contactarse con entidades que puedan retirar esos platos y cerrar el círculo”, finaliza Verónica.

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