Vuelta de Obligado: “Fue una derrota militar, pero una victoria política”

En el Día de la Soberanía Argentina, el reconocido historiador Felipe Pigna dialogó en Radio U sobre lo ocurrido en 1845 con Juan Manuel de Rosas como gobernador de la Confederación Argentina.

Vuelta de Obligado: "Fue una derrota militar, pero una victoria política"

Foto: El Historiador

Cultura Radio U Dale! / por Fuentes: Radio U / El Historiador / La Nación / Publicado el 20 DE NOVIEMBRE 2020

El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La escuadra agresora intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral.

Así, el encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, que tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus hombres, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.

El historiador, Felipe Pigna dijo en Radio U: “Esta batalla fue un antes y un después. Fue una derrota militar para la Confederación Argentina, pero fue una victoria política porque los dos tratados que se firman con Inglaterra y Francia fueron muy beneficiosos para nuestro país, y planteó el respeto que merece todo Estado soberano, estableciendo las normas para comerciar. En el Día de la Soberanía, festejamos la defensa de lo nuestro y de nuestros intereses”.

 

La batalla de la Vuelta de Obligado

Según el Archivo General de la Nación (AGN), el entonces gobierno de Juan Manuel de Rosas prohibía la navegación interna de naves extranjeras y esto perjudicaba el comercio de las potencias europeas, que optaron por violar la soberanía de la región e imponer su presencia. De acuerdo a la información del AGN, el 20 de noviembre de 1845, el general Lucio Norberto Mansilla estaba apostado en un paraje del río Paraná llamado Vuelta de Obligado (hoy pertenece al partido bonaerense de San Pedro). La misión de Mansilla era frenar el avance de las fuerzas combinadas anglofrancesas, 22 naves de guerra bien equipadas, que avanzaban sobre el Río Paraná.

Mansilla estaba decidido a detener el avance de las naves invasoras a cualquier costo. Por eso, en el paraje conocido como Vuelta de Obligado, colocó en el ancho del río pequeños botes que sostenían cadenas. Luego, ordenó extender las cadenas para bloquear el paso de las embarcaciones y mandó a ubicar las baterías de ataque sobre las márgenes del río Paraná. Como se esperaba, la batalla fue muy despareja y, tras horas de combate, culminó con el paso de las fuerzas invasoras. Sin embargo, fue una contienda cargada de heroísmo por parte de Mansilla y sus soldados.

Finalmente, el resultado de esta acción devino en un triunfo diplomático con la firma del Tratado de Arana-Southern de 1847, mediante el cual las potencias debieron aceptar la soberanía de la entonces Confederación Argentina sobre sus ríos interiores.

Los europeos tenían pensado ingresar por el Paraná, pero las tropas nacionales se anticiparon en un estrecho recodo de ese río: la Vuelta de Obligado, en San Pedro. El número de fuerzas enemigas superaba ampliamente en cantidad y modernidad a las argentinas, que no se replegaron y pelearon durante siete horas.

Este triunfo evitó que se colocaran en el mercado productos extranjeros que desplazarían a los artículos locales. También sirvió para ratificar y garantizar la soberanía nacional, e implicó un tratado de paz entre la Argentina, Francia y Gran Bretaña.

 

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  • Entrevista a Felipe Pigna.

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