Zona sísmica: la tierra haciendo catarsis

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26 de mayo de 2017, 20:29. Por: Andrea Marone - Becaria Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO .


El 22 de mayo de 1960 se registró el terremoto más grande de la humanidad. Tuvo epicentro en Valdivia, Chile. Acá un informe sobre sismología en la provincia de Mendoza.


Zona sísmica: la tierra haciendo catarsis

Captura de pantalla de placas tectónicas en Google Earth.


Un movimiento sísmico es una liberación de energía contenida por la corteza terrestre, energía que ya no puede permanecer encapsulada y sale abruptamente transformada en movimiento. Frente al problema, lo importante es informarse al respecto. Como señaló el becario doctoral del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Andrés Lo Vecchio, somos responsables de entender cómo funciona la tierra y el territorio en dónde vivimos para adaptar nuestro modo de vida a este funcionamiento particular de la naturaleza.  

En primera instancia, el profesor Lo Vecchio recomendó el libro de difusión ¡Está temblando! Origen, efectos y consecuencias de los sismos, publicado en el 2016 por el doctor José Mescua y colaboradores del Ianigla. Este libro se destaca por la claridad que ofrece al lector para informarse sobre la historia, prevención y situación de los sismos en Mendoza.

 

¿Por qué tiembla en nuestra provincia?

Mendoza se ve afectada por dos tipos diferentes de sismos. Cada uno con sus características e intensidad particulares, explicó Lo Vecchio.

La diferencia entre ellos podrá ayudarnos a esclarecer el panorama provincial en cuanto a la probabilidad de que nos enfrentemos con esa “catástrofe natural inminente” que auguran ciertos medios de difusión masiva con poco compromiso científico o responsabilidad frente al tema:

El primer tipo de sismos es generado por lo que se conoce como el proceso de subducción y recibe el nombre de sismo “interplaca”. Los terremotos registrados como de mayor magnitud pertenecen a este grupo y son producidos por los choques entre placas tectónicas.

En realidad, una placa se introduce por debajo de la otra por medio del proceso de subducción. Este es el caso, por ejemplo, de los sismos con epicentro en Chile que repercuten en Mendoza. Sucede que el borde occidental de la placa de Nazca subduce el en el borde oriental de la  placa Sudamericana.

El profesor Lo Vecchio informó que estos sismos afectan más a Chile que a Argentina, porque sobre la zona de contacto entre placas se extiende el territorio chileno.

El mayor terremoto registrado por el hombre en la historia de la humanidad fue de esta índole y ocurrió la localidad chilena de Valdivia el 22 de mayo de 1960. Su magnitud fue de 9,5 en la escala de Richter, duró diez minutos y le costó la vida a dos mil personas, dejando atrás millones de damnificados. A pesar de la cercanía, no hay registros que determinen que este movimiento haya afectado de gran manera a Mendoza.

Por otro lado, están los sismos producidos por fallas geológicas dentro de las placas tectónicas. La energía acumulada en estos sitios sale expulsada por zonas de debilidad de la placa.

En Mendoza, la memoria colectiva los recuerda con escozor, como indicó Lo Vecchio, ya que fueron los responsables de los terremotos más dañinos de la ciudad: el de 1985 y el polémico terremoto de 1861. Este último fue el mayor movimiento terrestre registrado en la provincia, de magnitud 7,0 en la escala de Richter y murieron más de 6000 personas.

Los problemas de infraestructura y organización aumentaron las consecuencias de la catástrofe, que ocurrió un siglo antes de la de Valdivia y duplicó el número de defunciones a pesar de ser de menor magnitud.

 

¿Es posible prever un terremoto?

Lo Vecchio señaló que la sismología lleva apenas 100 años de recopilación sistemática de registros sismológicos. Estos datos no son significativos para predecir constantes geológicas frente a la inconmensurabilidad de los procesos o ciclos naturales que se desenvuelven desde que el planeta tierra fue creado, ya que estos procesos se miden por recurrencias.

Los registros, entonces, no aseguran ilustrar la potencialidad de los movimientos sísmicos. Lo que sí visibilizan es el aumento de las consecuencias destructivas frente a contingencias de la naturaleza en las sociedades que no están preparadas para enfrentarlas. Los estudios de geodinámica, informó el referente, permiten predecir posibles movimientos sísmicos, pero los datos obtenidos no brindan la fecha exacta de cuándo se liberará la energía.

“Conociendo la composición de la superficie de la corteza  terrestre y la energía que se está acumulando midiendo los movimientos de la corteza terrestre con GNSS (Global Navigation Satellite System) se puede decir que de acá a 50 años la energía que se viene acumulando se debería liberar”, y esa es la situación de la provincia de Mendoza, “pero decir que la semana que viene va a haber un sismo es imposible”, agregó.

 

Fundamental

Dos factores inciden al momento de prevenir desastres. Por un lado, tener en cuenta la situación del territorio. En el Gran Mendoza hay zonas en las que la amenaza es mayor en cuanto a la magnitud del terremoto posible. Los departamentos con mayor amenaza sísmica son Ciudad, Godoy Cruz, Las Heras y Maipú.

Los primeros tres por su extensión hacia el piedemonte mendocino, hábitat de las fallas más activas de Mendoza. El caso de Maipú, debido a la presencia de la falla de Barrancas, generadora del sismo de 1985.

Pero otro factor muy importante al momento de prevenir desastres, reveló Lo Vecchio, es el factor social, que tiene que ver con la vulnerabilidad de la población que tiene menos recursos estructurales y de formación preventiva al respecto. Por eso, hizo hincapié el profesional en que es necesario el diseño de un protocolo civil que contemple modos de acción y prevenciones estructurales para que urbanistas y ciudadanos conozcan cómo convivir con la naturaleza.

Finalmente, Andrés Lo Vecchio informó que por el momento no existe un dispositivo creado por la técnica para liberar la energía terrestre, evitando terremotos. Sin embargo, no deja de mencionar que al ritmo que avanza la tecnología geodinámica, es posible que en un momento exista.

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