Cómo incide el coronavirus en la fertilidad y las relaciones sexuales

Si bien los óvulos y los espermatozoides no son vulnerables al virus, las relaciones sexuales no están exentas del contagio y las secuelas pueden afectar al sistema reproductivo. "La COVID-19 es un disparador complicado para la fertilidad", explicó la bioquímica Belmontes.

Cómo incide el coronavirus en la fertilidad y las relaciones sexuales

Foto: Diario Semana

Sociedad Unidiversidad Recuperarse de COVID-19 / por Unidiversidad / Publicado el 16 DE JULIO 2021

A más de un año y tres meses desde su comienzo, la pandemia ha dejado en su camino miedo, incertidumbre, angustia y muchísimos interrogantes. La población de riesgo fue hasta el momento el sector más vulnerable a nivel mundial; sin embargo, otros grupos etarios sufrieron a la COVID-19 desde aspectos puntuales, como el sistema reproductivo, la fertilidad o efectos secundarios que dejaron secuelas irreversibles.

Los números a nivel global reflejan que, en el marco de la pandemia, la tasa de natalidad se redujo el 4 % en el 2020 y las cifras ya son superadoras en lo que va del año. Sin ir más lejos, en Argentina el número de nacimientos fue el más bajo en los últimos 45 años. Pese a ello, sería una irresponsabilidad marcar que esta situación fue provocada por la llegada del coronavirus, o al menos, no de manera directa.

Es que ni los óvulos ni los espermatozoides son vulnerables al coronavirus, aunque las relaciones sexuales no están exentas del contagio, ya que el líquido seminal contiene otras células, además de los espermatozoides, que sí pueden ser atacadas por el virus. En cuanto a la fertilidad, la pandemia puede tener un efecto negativo en la capacidad reproductiva de hombres y mujeres, tanto de manera directa, en los órganos reproductores, como por los efectos tóxicos de desinfectantes medioambientales, la ansiedad causada por las condiciones de confinamiento y, sobre todo, por algunos tratamientos antivirales.

Silvia Belmontes, bioquímica e investigadora del Conicet, dialogó con Unidiversidad sobre cómo el SARS-CoV-2 afecta a los órganos reproductivos de las personas e hizo hincapié en las secuelas que dejan los efectos secundarios, tanto en las relaciones sexuales como en la gestación. Además, la especialista en fertilidad remarcó que “muchas mujeres fueron condenadas a no poder ser madres” durante la pandemia, debido a que “interrumpieron los tratamientos de fertilización asistida” cuando el Gobierno decidió suspender las cirugías programadas.

En primer lugar, Silvia Belmontes explicó cómo ataca el virus a la fertilidad de las personas y detalló las consecuencias luego de haber atravesado la enfermedad: “Los parámetros seminales normales y la ovulación se ven afectados durante el transcurso de la enfermedad, por lo que, si una persona busca embarazar o quedar embarazada en ese momento, es un hecho que tendrá menos posibilidades que lo habitual. Sin embargo, está comprobado médicamente que, una vez que la persona superó el cuadro, el virus no provoca consecuencias directas sobre la fertilidad del sujeto”.

“La realidad marca que una persona no puede quedar infértil por haber tenido coronavirus. Eso no descarta que, sus efectos secundarios, sí puedan provocar una merma considerable, como es el caso del estrés o la disminución física marcada”, explicó Belmontes. En ese sentido, la investigadora del Conicet remarcó que “hasta el momento, se puede decir que el coronavirus es un disparador importante, que puede provocar complicaciones de fertilidad en casos puntuales”, y detalló que “las enfermedades de transmisión sexual, como el HIV, los herpes, las paperas o la hepatitis siguen siendo mucho más agresivas que la COVID-19 en este tema”.

Finalmente, la bioquímica repudió el tratamiento que se les dio a las personas que se encontraban en un proceso de fertilización asistida. “Los tratamientos de fertilización asistida se han visto afectados por muchos motivos. Luego de que el Gobierno decidiera suspender las cirugías programadas que no fueran de urgencia, cientos de mujeres perdieron el proceso a mitad de camino”, explicó Belmontes.

“Hay que tener en cuenta que las personas que iniciaron ese procedimiento médico tienen dificultades para quedar embarazadas. Eso significa que cuando se le inyectan hormonas para ovular y no se continúa el proceso, la mujer pierde los pocos óvulos que tenía para procrear y el proceso se cae, ya que hay una ventana de tiempo para completar los pasos de fertilización”, cerró la especialista en fertilidad.