Divorcio vincular: 34 años de una norma avanzada para la época

Hasta el 8 de junio de 1987, las parejas se veían obligadas a viajar a México para volver a casarse. Además, los hijos de nuevas uniones cargaban con el estigma de "ilegítimos" y las familias eran acechadas por el delito de adulterio.

Divorcio vincular: 34 años de una norma avanzada para la época

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Sociedad Unidiversidad por Unidiversidad / María Alicia Alvado para Télam / Publicado el 08 DE JUNIO 2021

El 8 de junio de 1987 se promulgó la Ley 23515, que habilitaba el divorcio vincular. Junto con la disolución del vínculo conyugal, esta ley introduce una tercera vía para la disolución legal del matrimonio: la separación de hecho, cuando la pareja hubiera permanecido al menos tres años separada, y sin necesidad del consentimiento del otro.

El derecho al divorcio con disolución del vínculo conyugal había recorrido entonces ya un largo camino desde la sanción de la ley de matrimonio civil que sustrajo de manos de la Iglesia el control tanto de las uniones como de las separaciones, pasando por los once meses en que hubo el divorcio vincular en la Argentina, durante la segunda presidencia de Perón.

Hasta el 8 de junio de 1987, las parejas se veían obligadas a viajar a México para poder divorciarse. Además, los hijos de nuevas uniones cargaban con el estigma de "ilegítimos" y las familias eran acechadas por el delito de adulterio. Sin dudas, la promulgación del divorcio vincular era una legislación "de avanzada" para aquella época. Sin embargo, Argentina fue uno de los países más rezagados en legalizar esta medida. El último en hacerlo a nivel mundial fue Malta, en 2011. Actualmente, los únicos que no lo permiten son Ciudad del Vaticano y Filipinas.

"Antes de la Ley 23515 de 1987, uno se podía divorciar, pero era 'no vincular'; es decir, las personas no volvía a tener aptitud nupcial aunque no vivieran más juntas y se dividieran los bienes", dijo la especialista en derecho de Familia y docente de la UBA Marisa Herrera. Con el divorcio no vincular, había algunos efectos del casamiento que se extinguían, como la comunidad de bienes y ganancias, pero jurídicamente, el matrimonio seguía su curso.

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Un extenso recorrido hacia la ley

Fue la ley 2393 de 1888 la que levantó un muro de imposibilidad sobre el divorcio vincular que sería completamente derribado en 1987 y sepultado con la última reforma del Código Civil y Comercial de 2014. En su artículo 64, esta ley establecía que el divorcio "consiste únicamente en la separación personal de los esposos, sin que se disuelva el vínculo matrimonial".

"Nuestras leyes de familia nacieron con fuerte impronta del derecho canónico, por eso había una mirada negativa sobre el divorcio. Y, como esta primera legislación solo contemplaba el ‘divorcio culpable’, tenía que mediar el incumplimiento de alguna de las obligaciones maritales, tales como fidelidad o cohabitación”, explicó Herrera.

Sin embargo, en 1954 parecía que todo eso quedaba atrás con la ley 14394, que en su artículo 31 incorporó el divorcio vincular aunque "indirecto". "Las personas que ya se encontraban divorciadas podían pedir la conversión en divorcio vincular de la sentencia de separación personal que tenían que tener primero", dijo Herrera. En virtud de la ley 14394, entre el 1.º de abril de 1955 y el 1.º de marzo de 1956, 300 parejas pudieron divorciarse legalmente.

Tras la derogación de esta innovación peronista, hubo que esperar hasta 1968 para que naciera el divorcio de común acuerdo como alternativa al divorcio culpable, pero otra vez sin disolución del vínculo conyugal. Esta alternativa también era compleja porque era preciso explicar cuáles eran las razones que hacían moralmente imposible la vida en común a un juez, que además estaba obligado a citar a una segunda audiencia a la pareja para intentar conciliarla, como si fuera una terapia de parejas.

Tras la reapertura democrática, un fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró la inconstitucionalidad del artículo 64 de la ley de Matrimonio Civil aceleró los tiempos. Fue en el marco de la demanda interpuesta por Juan Bautista Sejean, que quería casarse en segundas nupcias con su pareja desde hacía 9 años, con quien tenía una hija de tres.

"Era una ley tan absurda, tan disparatada, que tenía a cerca de 2 millones de personas en nuestras mismas condiciones. Si te equivocabas en la elección, te condenaban a vivir en la soledad para toda la vida porque el hecho de compartir un techo con otra mujer te convertía en adúltero, que constituía un delito", dijo Sejean en declaraciones a la prensa cuando cumplió tres décadas el divorcio vincular.

Junto con la disolución del vínculo conyugal, la Ley de Divorcio Vincular, sancionada ocho meses después del fallo de la Corte, introduce una tercera vía para la disolución legal del matrimonio: la separación de hecho, cuando la pareja hubiera permanecido al menos tres años separada, y sin necesidad del consentimiento del otro. "La ley mantiene además el divorcio no vincular llamado 'separación personal' y esa fue la transacción que se hizo con la Iglesia, para los católicos que quisieran separarse pero no adquirir aptitud nupcial", afirmó Herrera.

La última modificación importante a la institución del divorcio se produjo con la aprobación del nuevo Código Civil y Comercial en 2014, que unificó el régimen bajo el divorcio vincular –no existe más la "separación personal"– incausado, que se puede iniciar por pedido de ambas o de una parte de la pareja, sin que exista el requisito de un mínimo de tiempo transcurrido, y vale tanto para parejas heterosexuales como homosexuales, en virtud de la Ley de Matrimonio Igualitario sancionada en 2010.

Además, permite acelerar los tiempos para la recuperación de la aptitud nupcial porque diferencia el vínculo matrimonial de los efectos del divorcio y permite acceder rápidamente a la sentencia de disolución del vínculo, mientras que el resto va a un proceso aparte, que será más o menos largo dependiendo de cuán de acuerdo esté la expareja sobre la división de los bienes, el cuidado personal de los hijos y los alimentos, entre otras cuestiones.

“Esta legislación es de avanzada. La única discusión actual es si debería ser judicial o extrajudicial, para que así como te casás en el Registro Civil, puedas divorciarte con un mero trámite administrativo”, sentenció la profesional.

 

La oposición al divorcio

La mayor manifestación opositora al proyecto se produjo el 5 de julio de 1986, con la caminata desde Luján organizada por la Iglesia como parte de su campaña contra el divorcio vincular, al que consideraba nocivo para la salud de la sociedad en general y de los hijos en particular.

"Nos decían que íbamos a provocar un boom de divorcios, pero, en realidad, provocamos un boom de casamientos, de la gente que no había podido casarse", recordó el diputado radical autor del proyecto, José Bielicki, en diálogo con Télam el año pasado.