El Bafici, el Bazofi y otros festivales

Arrancó el Bafici en Buenos Aires, y miles de cinéfilos hacen largas colas por ver películas que jamás se estrenarían en las salas comerciales de nuestro país. En la periferia, el Bazofi se burla de su par. 

El Bafici, el Bazofi y otros festivales

La diferencia hace a la calidad.

Sociedad

Unidiversidad

Valentina González

Publicado el 18 DE ABRIL DE 2012

El Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici, por sus siglas en inglés), es una de las veladas más importantes del mundo, no sólo por la cantidad de películas que exhibe (400 en cartel), sino también por la calidad de sus invitados, y por el prestigio que las competencias internacionales y argentinas han ganado en el ámbito de los festivales mundiales.

Pero el Bafici funciona en el Shopping del Abasto como sede central. Este festival además tiene ya14 años, es un preadolescente. Y como todo preadolescente en un Shopping está lleno de tics, de poses, de mochilas caras y credenciales colgando del cuello.

Del otro lado de la ciudad, en Viamonte al dos mil se encuentra el Sindicato de Operadores Cinematográficos que tiene una sala propia manejada por Fernando Martín Peña y Favio Manes, ambos programadores del Malba y conductores de “Filmoteca” el programa que hace varios años ocupa la pantalla de Canal 7, la Televisión Pública.

En esa sala, con idénticas fechas que el Bafici, se presenta el Bazofi. Obviamente las siglas no corresponden a nada, se trata, en principio, de una broma.

El Bazofi es la forma en que Peña llamaba al Bafici para burlarse de sus poses, de su araganería. Pero esta broma comenzó a tomar forma de festival propio, y con una sala adjudicada. Todo parecía cuadrar para armar este festival de una sola sala, pero lleno de películas buenas, siempre en formato de celuloide, con invitados especiales, y a un precio muy accesible.

El Bazofi y el Bafici son la prueba de que no siempre la vanguardia propone verdaderamente ideas superadoras, y de que nos siempre la nostalgia es retrógrada.

Peña defiende el celuloide no por aferrarse a un formato viejo sino porque cree que la vanguardia nunca se trató de “adaptarse a las exigencias del mercado”, en clara referencia al entusiasmo que demuestra el Bafici por los formatos digitales.

El Bazofi, obviamente, no cuenta con auspicios ni con dinero estatal, el Bafici, en cambio, cuenta con todo el apoyo del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el de muchos auspiciantes que llenan la previa de las películas con sus publicidades. Lo bueno del Bafici, es que gracias a tener gran presupuesto, puede hacernos conocer gente como Peter Von Bagh.

Von Bagh es un director, crítico y programador finlandés. Dirige dos festivales internacionales de cine: el festival de Bologna y el festival Sol de Medianoche.

Este último, es un festival que ya tiene 26 años y se realiza en el pequeñísimo pueblo de Sodankylän, al norte de Finlandia, en una época del año en que es de día permanentemente.

El festival entonces es un modo de entrar a reductos oscuros, y ver películas.

El director dice que pensó en el Festival como una forma de que “el tiempo se hiciera más llevadero” en ese pueblo, y como una forma de poder hablar con realizadores que a él le gustaban mucho. Así fue como diseñó un festival pequeño pero con grandes personalidades que actúan de anfitriones, de maestros de ceremonias.

En estos años, han pasado por el festival Sol de Medianiche, Samuel Fuller, Francis Ford Coppola, Chabrol, Nani Moretti, Win Wenders, etcetera.

Lo curioso de este festival es que el invitado no es tratado como una estrella, sino que es el que recibe a la gente, les pregunta al público qué le pareció la película, y habla con cualquiera que lo encuentre, ya que están todos en ese pequeño pueblo que tiene sólo dos hoteles chicos.

En una charla abierta con el público, Von Bagh dice estar cansado de los festivales de cine en donde no importa el cine sino “el negocio” que existe alredeedor. Y donde el realizador es tratado como una estrella que va a cenas especiales, no tiene contacto con el público y cuando se le pregunta sobre su trabajo hace chistes simples para hacerle creer a la gente que su trabajo es fácil.

“Justamente lo que me interesa- dice Von Bagh- es mostrar la parte difícil del trabajo de un realizador, para que las personas que no saben de cine salgan sabiendo lo duro y complejo que es hacer una película”.

En el Festival Sol de Medianoche, Von Bagh realiza una entrevista larga con cada director en donde les pregunta antes que nada: cuál fue la primer película que vieron, y desde ahí, desde ese recuerdo, trata de reconstruir la carrera de ese director.

Estas entrevistas geniales, están en las películas que Peter Von Bagh ha realizado sobre su festival y que pueden verse en el Bafici.

Sol de Medianoche parece ser el festival al que todos quisiéramos ir, un festival pequeño, amable como el propio Peter Von Bagh, con el espíritu del Bazofi, y el presupuesto del Bafici.