El chequeo del debate presidencial: datos falsos y verdaderos

Hubo expresiones falaces en cuatro de los aspirantes, mientras que José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión evitaron dar información falsa.

El chequeo del debate presidencial: datos falsos y verdaderos

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Publicado el 15 DE OCTUBRE DE 2019

El sitio Chequeado realizó un relevamiento colectivo en vivo del debate presidencial obligatorio que se realizó el domingo en la Universidad del Litoral. Este chequeo parcial arrojó que hubo varios datos falsos que ofrecieron los candidatos a la primera magistratura.

Hubo expresiones falaces en cuatro de los aspirantes, mientras que José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión evitaron el dato falso; el primero solo cometió una exageración. Mauricio Macri tuvo dos expresiones falsas, mientras que Alberto Fernández tuvo tres.  

Durante dos horas, Mauricio Macri, el actual presidente que busca la reelección por Juntos por el Cambio; Alberto Fernández, candidato por el Frente de Todos; Roberto Lavagna, de Consenso Federal; Nicolás Del Caño, del Frente de Izquierda Unida; Juan José Gómez Centurión, de Nos, y José Luis Espert, de Despertar, expusieron sus diagnósticos y propuestas, que fueron analizadas por más de 80 personas entre periodistas, expertos en diferentes temáticas y voluntarios de Chequeado.

El candidato por el Frente de Todos tuvo un verdadero doloroso. “El presupuesto educativo, desde el 2015 a hoy, cayó el 40 %”. Según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), entre 2015 y 2019, el presupuesto destinado a Educación se habría reducido el 36 %, considerando el efecto de la inflación.

Nicolás del Caño falseó la realidad cuando dijo que "se fugaron casi un PBI" en la gestión de Cambiemos, porque durante ese Gobierno se fueron del sistema nacional cerca de USD 75 000 millones, lo que representa menos de un cuarto del Producto Bruto Interno. El dato que sí coincide con lo dicho por Del Caño es sobre la fuga de capitales en términos históricos. Distintas estimaciones muestran que los argentinos poseen fuera del sistema financiero nacional valores cercanos a un PBI, pero eso es lo que se acumuló en varias décadas y durante gestiones de distintos partidos.

Otra afirmación falsa corresponde a Alberto Fernández cuando dijo: “Las relaciones internacionales no es sacarse fotos con los líderes. Pasaron siete semestres, Presidente. No entró un centavo a la Argentina de inversiones de esas potencias”.

Lo cierto es que la Argentina sí recibió inversión extranjera durante los últimos cuatro años, aunque si se compara el registro de inversión extranjera de la actual administración con la anterior, se mantuvo prácticamente igual. También debe aclararse que la política cambiaria fue muy diferente en ambos gobiernos y eso tenía una influencia directa en estos indicadores.

Según el Informe de la Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del Banco Central de la República Argentina (BCRA), desde 2016 hasta agosto de 2019, los ingresos de Inversión Directa de no residentes alcanzaron los USD 9909 millones, una cifra muy cercana a la del último mandato de Fernández de Kirchner, cuando se recibieron USD 9659 millones. Las cifras por países llegan hasta el 2016.

Sin embargo, como se explicó en otra nota de Chequeado, es necesario aclarar que durante el gobierno de Fernández de Kirchner regía un fuerte control de cambio, conocido como “cepo”, que no permitía a las empresas extranjeras sacar sus ganancias del país y esto las forzó a reinvertir sus utilidades, lo que demuestra que este indicador estuvo bastante distorsionado durante ese período y mostraba inversiones mucho más altas de lo que realmente eran. Una vez que la restricción se levantó, las empresas enviaron su capital a sus casas matrices y dejaron de reinvertir, lo que generó que en 2016 los datos se actualizaran y para 2017 y 2018 los valores ya fueran “normales” en un contexto en el que las Inversiones Extranjeras Directas disminuyeron en la región. Así, la Argentina creció, pero seguía estando debajo de otros países de Latinoamérica.

La inversión directa se define como la inversión de capital hecha en la Argentina por agentes que no residen en el país. Esto es muy buscado por los gobiernos debido a que brinda dólares para financiar el pago de importaciones, a la vez que mejora la productividad de las empresas que operan localmente.

En síntesis, las inversiones durante el gobierno de Macri no fueron nulas. Contrariamente a lo que declaró Fernández, existieron y en niveles similares a las del gobierno anterior, en el que el control de cambios distorsionaba las cifras.

Otro dato falso es el que dio Mauricio Macri cuando dijo: "En nuestro gobierno, la deuda creció el 26 % del PBI; en el gobierno kirchnerista, creció el 38 % del PBI”.

El Presidente confundió el indicador de deuda en relación con el Producto Bruto Interno (PBI) con el monto absoluto de la deuda en dólares. La deuda como porcentaje del PBI cayó durante los 12 años de mandatos kirchneristas y, si se consideran los dos de Fernández de Kirchner, bajó 10 puntos. Durante la gestión de Cambiemos, la deuda sobre el PBI aumentó.

Ante la consulta de Chequeado, desde Presidencia de la Nación respondieron que el Presidente se había basado en la variación de la deuda medida en dólares. “En diciembre de 2007, era de 177 000 millones de dólares; en diciembre de 2015, 241 000 millones; y en agosto de 2019, 309 000 millones. Así, el aumento entre 2007-2015 fue del 38 %, mientras que entre 2015-2019, del 26 %”, contestaron.

Sin embargo, si bien esos datos son correctos, Macri habló durante el debate de la deuda como porcentaje del PBI y no del monto absoluto de la deuda medida en dólares. Si se utiliza la ratio de deuda sobre PBI, que es la que recomiendan tomar los especialistas, lo que dijo es falso.

Como se puede consultar en la web oficial de la Secretaría de Finanzas de la Nación, la deuda pública trepó 28 puntos porcentuales entre el cierre de 2015 y el segundo trimestre de este año, al pasar del 53 % al 81 %. Sin embargo, desde fines de junio último, el salto cambiario de agosto elevó el peso de estas obligaciones. Por este motivo, la deuda cerrará el año en torno al 90 % del producto, según proyecciones de la consultora Ecolatina, lo que hará que los pasivos públicos crezcan alrededor de 40 puntos porcentuales en la gestión del actual presidente.

Además, durante los 12 años de gobiernos kirchneristas, la deuda pública en relación con el PBI no creció, sino que se redujo. Al mirar esta estadística, se advierte que la deuda bruta de la administración central pasó del 167 % del Producto en 2002 al 53 % en 2015, incluyendo la deuda con los holdouts, conocidos como “fondos buitre”.

Así, durante el kirchnerismo, la deuda cayó 114 puntos porcentuales. Esta reducción fue consecuencia de las dos reestructuraciones (realizadas en 2005 y 2010) y el crecimiento económico (cuando crece el PBI, la deuda pasa a representar menos del ingreso anual y lo contrario ocurre cuando hay caída de la economía). Si en lugar de considerar los tres mandatos del kirchnerismo, solo se toman en cuenta los últimos dos (cuando Fernández de Kirchner fue presidenta), el resultado no se modifica: entre 2007 y 2015, la deuda pública cayó el 10 % del PBI.

Roberto Lavagna también tuvo su afirmación falsa: "Cuesta mucho entender que un país con la capacidad de producir alimentos como es la Argentina presente situaciones de hambre, pero las hay, y abarcan a más del 50 % de los chicos y jóvenes menores de 17 años.

La Universidad Católica Argentina (UCA) sostiene que el 29,3 % de los niños sufren “inseguridad alimentaria” y el 13 %, hambre. La cifra que mencionó el candidato podría referirse a la cantidad de niños que son pobres, que no cubren la canasta básica total.

En la Argentina, el 52,6 % de los niños son pobres, según datos del Indec del primer semestre de 2019. Esto quiere decir que viven en hogares en los que los ingresos no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. Sin embargo, esto no quiere decir que pasen hambre. El mismo informe del Indec arrojó que el 13,1 % de los niños son indigentes; esto implica que tuvieron ingresos menores al costo de la Canasta Básica Alimentaria, que mide las necesidades mínimas alimentarias para un mes, es decir que está más relacionado con el hambre.

Por otra parte, un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) determinó que el porcentaje de niños de 0 a 17 años en situación de inseguridad alimentaria en 2018 “alcanzó al 29,3 %, y de modo directo, a través de la experiencia del hambre, al 13 %". Ambas cifras son las más elevadas de la década.

Según la UCA, la inseguridad alimentaria hace referencia a “un proceso en el que hay una disponibilidad limitada e incierta en cantidad y calidad de los alimentos que permiten cubrir los requerimientos nutricionales de los individuos, así como de la habilidad para adquirirlos de un modo aceptable desde una perspectiva social y cultural”. Además, el mismo Observatorio señala que el riesgo alimentario en la infancia se incrementó el 35 % entre 2017 y 2018. Esto quiere decir que hay 461 519 niños más que sufren hambre en la Argentina.

La segunda afirmación falaz de Fernández ocurrió cuando se refirió a la igualdad de género: “Presidente, si a usted le preocupa la igualdad de género, ocúpese de que el presupuesto se ejecute adecuadamente. Porque hasta acá ejecutaron el 10 % de ese presupuesto”.

Según los datos de la Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC), del total del presupuesto nacional 2019 vinculado con la perspectiva de género, se ejecutó en el 56,5 % al 31 de agosto último. La ejecución de los fondos relacionados específicamente a violencia de género es menor al 10 %.

La segunda afirmación falaz de Macri fue cuando aseguró que el presupuesto de Ciencia y Tecnología “es uno de los cinco presupuestos que más creció”. El presupuesto del área cayó casi el 25 % en términos reales, es decir, calculando el efecto de la inflación en las partidas ejecutadas en 2015 y 2018. En el caso de 2019, la caída en términos reales llegaría al 38 %.

Otro falso de Fernández ocurrió cuando dijo: “Los abuelos no tienen celulares, Presidente. No pueden pagarlos”. El 64,6 % de los mayores de 65 años respondió haber usado un teléfono celular en 2018, según los datos oficiales del Indec.

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