El desafío del movimiento de mujeres en las redes sociales

Se realizó un conversatorio en la FCPyS en el que se habló de las redes sociales como herramientas de visibilización del activismo, pero también de su efecto de "no memoria" acerca de la historia de lucha feminista.

El desafío del movimiento de mujeres en las redes sociales

El Conversatorio sobre Comunicación, Género y Redes Sociales se desarrolló el 31 de mayo en la FCPyS de la UNCUYO. Foto: gentileza Eva Rodríguez Agüero.

Identidad y Género Unidiversidad por Milagros Martín Varela / Publicado el 01 DE JUNIO 2018

Investigadoras y trabajadoras de la comunicación realizaron ayer jueves 30 de mayo un conversatorio acerca del rol de la Comunicación Social, la perspectiva de género y las redes sociales. Uno de los temas centrales fue el activismo del movimiento de mujeres en las redes sociales, las ventajas y desventajas de este fenómeno.

En este sentido, la charla giró –por ejemplo– en torno al tratamiento de una ley para la legalización del aborto en el Congreso Nacional. Al respecto, Claudia Laudano –profesora e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y pionera en los estudios sobre comunicación y género en nuestro país– aseguró que no se atreve a hablar de una “cuarta ola” feminista, pero sí de una oleada, un movimiento que tiene mucho que ver con el impulso del feminismo. Esta oleada, explicó, tiene una paradoja que es que se da en un contexto de otra oleada que es neoliberal, por lo que el activismo del movimiento de mujeres en las redes sociales conlleva una dimensión de violencia por parte de las posiciones más reaccionarias ante la posibilidad indiscriminada de participación de las plataformas. Laudano afirmó que el Ni Una Menos fue una revolución que surgió con un tuit y celebró la visibilización de la fuerza del feminismo, pero que –al mismo tiempo– las tecnologías pueden invisibilizar a los movimientos sociales que llevan años luchando por diversas causas.

Es ejemplo la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que surgió en 2005 y que en 2007 presentó el primer proyecto para la interrupción legal del embarazo. Ese y otros cinco fueron cajoneados en el Congreso Nacional: el primero que llegará al recinto de la Casa de las Leyes es el que fue presentado (por la misma campaña que tiene 13 años de historia) en marzo de este año.

Sin embargo, por la invisibilización que tuvo la campaña durante todo este tiempo y la potencia de los medios de comunicación y las redes sociales, hubo –y hay– quienes creen que el debate llegó al Congreso gracias a Jorge Rial –quien en el verano invitó a referentes feministas al programa Intrusos en el espectáculo– o a la gestión actual del Poder Ejecutivo Nacional. Esto es lo que Claudia Laudano denominó como el efecto “no memoria” de las redes.

En consonancia con Laudano, Eva Rodríguez Agüero, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) y secretaria general del Instituto de Estudios de Género y Mujeres (Idegem), manifestó que la utilización de las redes sociales en el caso del movimiento de mujeres y feministas –en tanto herramientas de difusión y visibilización de ideas– ha sido una bisagra en cuanto a la posibilidad de llevar a la agenda pública las demandas por las cuales se lucha desde hace un tiempo.

No obstante, también manifestó que esas luchas históricas no siempre son visibles cuando esas demandas se hacen masivas o virales. “Uno de los desafíos sería poder empezar a trabajar entre la memoria de nuestras luchas y la viralización o la popularización de las demandas que hace años se militan”, especificó la especialista. También recordó que en la Argentina, la militancia feminista empezó en las calles mucho antes de la vuelta de la democracia.

El conversatorio se desarrolló el jueves 31 de mayo en la FCPyS y el panel estuvo conformado –además de por Rodríguez Agüero y Laudano– por la socióloga, docente e investigadora del Conicet Julieta Dalla Torre y la secretaria gremial de Satsaid Mendoza e integrante de Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de Trabajadores, Laura Navarro.