Elecciones: no están listas las listas

Roberto Follari, epistemólogo, docente y doctor en psicología.

Elecciones: no están listas las listas

Foto: Unidiversidad

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Roberto Follari

Publicado el 14 DE JUNIO DE 2023

Dicen que hace mucho murió el entusiasmo: que el presente es tiempo de módicas pasiones y menguados anhelos. Pero los argentinos gustamos de desafiar a las ciencias sociales: de modo que, contra toda evidencia, había miles de militantes cantando “Cristina presidenta”: y no les bastó con que la jefa del Senado los invitara a aprender interpretación de textos. Ahora pasó lo mismo con Messi. En el próximo Mundial va a tener ya 39 años, nunca prometió jugar para esa ocasión, pero se producen desmayos, suspiros de desencanto y lamentos inesperados, cuando el gran jugador confirma lo evidente: es difícil que sea de la partida en el año 2026.

De modo que los argentinos, desencantados de la política, no nos desencantamos del todo. Y seguimos como una telenovela los senderos de las luchas por determinar quiénes serán finalmente los que se impongan, en cada Frente, para llenar las listas y ser candidatos.

Milei luce relativamente incombustible, pero las provincias le han dado totalmente la espalda: sus fracasos provinciales son totales. A Menem le iba mejor sin Milei en La Rioja, a Bussi le iba mejor sin Milei en Tucumán. El pintoresco personaje no da pie con bola en ninguna parte, pero es cierto que su foto no aparece aún en la boleta. Empieza, sin embargo, a desplegarse una sospecha: la gente se ilusiona con Milei a nivel imaginario, pero a la hora del voto se da cuenta de que la responsabilidad es necesaria. No es del todo evidente, pero hay indicios de que la “moda Milei” es más para encuestas y tv que para la hora de votar: no en vano los mismos que dicen que lo votarían, están a favor de las empresas estatales y de la educación gratuita que Milei quiere eliminar.  

Bullrich sigue en su figura de sheriff que le da popularidad en un 20% del electorado, pero que la enemista con un sector bastante mayor. Su idea de arrasar y de hacer las reformas privatistas por la fuerza y contra todo/s, puede conllevar la posibilidad del aislamiento represivo, con consecuencias incendiarias que no convendrían a nadie. Porque si lo que se promete es devaluación y ajuste, es obvio que sólo puede calzar con represión: y nadie se sostiene en un gobierno democrático con la sola apelación a la fuerza.

Rodríguez Larreta pretende dialogar, pero excluyendo al kirchnerismo: es decir, a un porcentaje de población que está alrededor del 25%, y que tiene peso institucional en sindicatos, gobernaciones, legislaturas, movimientos sociales, intendencias. ¿Cree que eso es tan fácil? El “peronismo no kirchnerista” existe, pero es minoritario y con escaso enclave. De modo que parece que Larreta quiere dialogar consigo mismo, para quizá continuar con la saga de negociados inmobiliarios que lo ha destacado en su paso por la CABA.

El radicalismo no tiene opción presidencial: Morales tiene estallada su provincia (donde pretende hacer un cambio constitucional para el cual no hay legitimación), Manes se inventó radical hace poco tiempo -en alguna época fue asesor del PRO-, carece de suficiente identidad partidaria, y en verdad luce más preocupado por sí mismo que por alguna representatividad colectiva.

En el peronismo se va logrando, bien que presionadamente, que Scioli quede aislado (junto a postulantes menores a la presidencia como Grabois o Lozano), y que no haya PASO, o que las PASO sean más bien PASEO de un candidato elegido. Massa y Wado transitan por las oficinas de Cristina: el primero sería un fuerte golpe para amplios sectores del kirchnerismo; el segundo parece todavía sin suficiente espesor. Algunos meten a Axel en el medio, quien quiere permanecer en La Plata, adonde algunos piensan que se podría enviar a otros candidatos. Todo por verse, si bien sorprende cómo se logró disciplinar a gobernadoras/es y a la CGT, para que se avinieran a pedir candidato único. Está todo dado para la designación personal operada principalmente por Cristina, cuyo veredicto conoceremos pronto.

Mientras, este domingo el peronismo ganó holgadamente en Tucumán, así como el radicalismo/JxC lo hizo en la menos poblada Corrientes. También JxC ganó en San Luis (1% del padrón nacional), pero no “contra la dinastía Rodríguez Saá” (como el larretismo buscó imponer, con Lousteau incluido), sino gracias a esa dinastía: un Rodríguez Saá (Adolfo) le ganó al otro (Alberto), por vía de un Poggi que en su momento ya fue gobernador…¡¡impulsado por ambos!!

En Mendoza se suponía cierto desgaste de Cornejo en relación a su exposición nacional, y al gobierno local de Suarez. El resultado fue paradojal: le fue muy bien a la alianza Cambia Mendoza, pero no especialmente a Cornejo, que retuvo apenas el 60% de los votos de la alianza, contra 40% de Petri. Sorpresa: un candidato opaco pero que halló un slogan demostrativo (“Mendoza está en pausa”), se llevó mucho de lo que Cornejo tenía acumulado.

De Marchi logró salir segundo, pero muy lejos de Cambia Mendoza (aunque no tanto de Cornejo, si se lo considera aislado). Se verá a dónde van los votos que obtuvo Petri, al margen del abrazo de rigor con Cornejo tras el comicio.

El peronismo tuvo un magro resultado: podía adivinarse, pues su presencia pública ha sido escasa en los últimos años. La falta de liderazgo se advirtió por las cuatro listas que compitieron, la de Carmona no muy lejos de la ganadora de Parisi/Ilardo, impulsada por la Cámpora. Con sólo el 16% de los votos efectivos en la suma, el resultado obliga a un drástico cambio de timón o -si no se lo quiere hacer- a algún resultado pésimo en las elecciones generales, del cual quizás se salven algunos intendentes en sus comicios de fechas separadas.

 Ahora vuelve la mirada al plano nacional, donde el día 24 deben presentarse las listas. Muy fuertes incógnitas marcarán el rumbo de aquí hasta esa fecha.

 

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