Enrique Tamés: “Tres personas conectadas a internet son más eficientes que Einstein”

El prestigioso filósofo mexicano considera que las nuevas tecnologías son fundamentales para encontrar y resolver los problemas de la actualidad. Además, dice que recorrer el mundo sirve para tener mayor éxito laboral.

Enrique Tamés: "Tres personas conectadas a internet son más eficientes que Einstein"

El prestigioso filósofo mexicano Enrique Tamés.

Sociedad

FIESA 2018

Unidiversidad

Emilio Murgo / Ignacio de Villafañe

Publicado el 01 DE MARZO DE 2018

El jueves fue un día agitado para la UNCUYO en el Parque Central. El complejo de La Nave se pobló con más de 400 estudiantes y graduados que visitaron la Feria Internacional de Educación Superior Argentina 2018 (Fiesa). Fue la jornada más convocante de todas y contó con invitados de la talla del filósofo Enrique Tamés y el doctor en Pedagogía José Manuel Ríos Ariza.

Los paneles fueron diversos. Ambos comenzaron a las 14 y se extendieron hasta pasadas las 17. Antes, por la mañana, hubo puestos informativos para explicar al público interesado cada una de las posibilidades que las distintas universidades del mundo brindan a los universitarios mendocinos para realizar estudios en el exterior.

Si bien los disertantes expusieron de manera separada, estuvieron unidos en sus ponencias por un tópico en común: la importancia de viajar al exterior y su relación con la inserción en el universo laboral. Casi, podría decirse, el tema central de la Fiesa.

 

Viajar para conseguir trabajo

  • “Hay una relación directa entre cuánto conozco el mundo y qué tan exitoso puedo ser laboralmente”.
  • “Cuando tenemos experiencias de internacionalización aprendemos a trabajar de mejor manera”.
  • “Hoy en día estamos ante la posibilidad de romper muchas fronteras nacionales para lograr encontrar equipos de trabajo mucho más integrados”.

Frases sueltas. Todas pertenecen al mexicano Enrique Tamés, decano de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnólogico de Monterrey (Región Norte) y doctor en Innovación y Tecnología Educativa.

Transgresor en sus ideas, Tamés sostiene que conocer el mundo sirve para tener mayor éxito a la hora de conseguir y realizar un trabajo y explica por qué –a qué nivel– las nuevas tecnologías son fundamentales para encontrar y resolver los problemas de la actualidad.

“Hay una relación inversamente proporcional entre qué tanto se puede conocer el mundo y tus niveles de intolerancia. Mientras más intolerante eres, menos conocerás”, explica el filósofo, y agrega: “Hay muchos estudios que muestran que entre más abierto estés al mundo, más tolerante te vuelves como persona porque aprendes, con ello, a respetar la diversidad”.

“Tolerar” es la palabra clave, no solamente para aprender a aceptar otras culturas, sino también para encontrar soluciones a los problemas del ámbito local. Un claro ejemplo de ello, según Tamés, es la pérdida de peso que las universidades sufrieron como instituciones de innovación científica durante las últimas décadas.

“Hoy, si bien se da innovación dentro de las universidades, no es precisamente allí donde naturalmente más se haya innovado, acorde a las necesidades del mundo, durante los últimos años”, polemiza el experto en Educación. Un ejemplo que utiliza como punto de referencia es el fenómeno de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. “Stanford tuvo que crear un entorno externo a la universidad, con tres ingredientes que resultaron fundamentales para su éxito: la participación del gobierno, la iniciativa privada y la tutela de la misma universidad. Ahora, todo ello lo hizo fuera de la Universidad propiamente dicha, y así se creó Silicon Valley, uno de los centros de innovación que más transformaron al mundo mediante sus avances tecnológicos”, dice.

“Si las universidades queremos recuperar, o queremos ser nuevamente un centro de pensamiento creativo, lúdico y exponencial, tenemos que eliminar en la medida de lo posible una serie de camisas de fuerza que no nos deja trabajar en términos de innovación”, continúa el pensador.

¿Cómo puede lograrse todo ello? Tamés vuelve a tener una respuesta. “Tenemos que derrumbar el espacio tradicional de enseñanza-aprendizaje y crear espacios colaborativos de intercambio horizontal de conocimiento con acceso a las redes y gente que podamos contactar de cualquier parte del mundo”, asegura.

 

Superar a Einstein

Enrique Tamés propone apoyarse en las nuevas tecnologías y en la horizontalidad de la sociedad contemporánea para reinventar las instituciones universitarias.

“Hoy en día, por las redes de información, por la tecnología, por cómo nos organizamos, tres personas conectadas a internet son más eficientes que (Albert) Einstein a la hora de encontrar y resolver problemas. Y no hay nada en el horizonte que diga que este proceso de reinvención va a disminuir”, explica el investigador.

“Yo aprendí a ser maestro a la vieja usanza, explicando, convenciendo, conociendo a los alumnos, evaluando”, cuenta a modo de graficar su argumento. “Pero pasan los años y me doy cuenta de que la persona que más aprende dentro del salón de clases soy yo. Yo soy el que prepara las clases, yo soy el que explica, yo soy el que evalúa”, dice, y finaliza: “Si los alumnos hicieran todo eso aprenderían mucho más, pero los alumnos no hacen eso, el que lo hace soy yo”.

“Por ello tenemos que dejar el rol tradicional del docente y convertirnos en asesores, pero no únicamente de alumnos, sino también de empresas, de instituciones públicas. Me tengo que convertir en un consultor, en un diseñador de soluciones y problemas. Así es como tenemos que reinventar el papel del maestro”, dice Tamés.

En definitiva, la lucha del filósofo es contra el arcaísmo del sistema educativo que, sostiene, “es una de las instituciones sociales más antiguas del mundo”.

“Tenemos que encontrar la manera de hacer que un sistema que por definición es vertical se torne mucho más horizontal, en donde el talento colectivo, la inteligencia social, sea mucho más poderosa que aquel sabio encumbrado en las alturas del conocimiento”, finaliza el doctor.

enrique tamés educación