"No quería morirme sin abrazarlo"

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, esta vez anunció que encontró a su nieto Guido, el 114, hijo de Laura. Agradeció a Dios y a la vida, contó que es un joven hermoso, bueno, que lo respetarán y que esperarán a que realice su proceso. Recordó que aún faltan 400 nietos por recuperar y confesó que quiere que todas las abuelas sientan la misma alegría que ella. 

"No quería morirme sin abrazarlo"

Foto: Florencia Downes/Télam

Sociedad

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 05 DE AGOSTO DE 2014



La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, presidió 113 conferencias de prensa en las que anunció la recuperación de un nuevo nieto. Pero esta vez, la 114, la emoción debe haber sido distinta, porque el nieto que recuperaron fue el de ella, Guido, hijo de Laura, que fue secuestrada durante la dictadura cívico-militar.


“Es un milagro. Gracias a Dios y a la vida, porque no quería morirme sin abrazarlo”, dijo Estela de Carlotto durante la conferencia de prensa que se transmitió por la Televisión Pública, en la que anunció que recuperó a su nieto, nacido en cauterio en el Hospital Militar de Buenos Aires en 1978.


Al mediodía, la vida de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo cambió por completo y cerró un círculo que empezó cuando esta mujer, junto a otras miles, decidió pedir justicia por sus hijos e hijas y buscar a sus nietos. A esa hora la llamó la jueza federal María Servini de Cubría, quien la citó en su despacho y allí le informó que habían encontrado a Guido, que los cruces de material genético arrojaron un 99,9 por ciento de compatibilidad.


Según los datos que aportaron desde la entidad, el joven de 37 años es músico y se presentó en forma voluntaria a realizarse los análisis, porque tenía dudas sobre su identidad. Fue criado en el campo, en una zona de la provincia de Buenos Aires, no tiene hijos, pero sí una compañera, que según dijo Estela, lo acompaña mucho.


Laura, una de los hijos de Estela, fue secuestrada en noviembre de 1977; en cautiverio dio a luz a Guido, con quien permaneció sólo horas. Una de las hermanas de Laura contó en la conferencia de prensa que después de muchos años descubrieron que el padre del pequeño fue Oscar Montoya, quien también formaba parte de Montoneros. Laura y Oscar tenían una relación de amor clandestina, por eso fue necesario reconstruirla para conocer la verdad. 


Una vez que salió a la luz esta historia de amor, pidieron a la familia Montoya que aportara material genético. Fue con esas pruebas que determinaron que el padre del chico fue Oscar, cuya familia vive en Caleta Olivia, Santa Cruz, y también espera para abrazarlo.


Felicidad

Con la felicidad en su rostro, Estela anunció que encontraron a su nieto, agradeció a Dios y dijo que Laura seguramente sonríe desde el cielo. Describió a su nieto como hermoso y aseguró que este es un premio para toda la familia, que ahora tiene a sus 14 nietos con ella, que la silla y el portarretratos vacíos ahora tendrán su cara.


“Es un artista, es un chico bueno, él me buscó, vino a Abuelas, fue recibido y hoy me dicen que es mi nieto con un 99,99 por ciento de certeza”, fueron las palabras que compartió.


Estela explicó que no darán datos de su nieto, que respetarán su privacidad, que esperarán hasta que él haga su proceso y esté listo para reunirse con la familia, lo mismo que hizo la institución cada vez que anunciaron la recuperación de un nieto. Contó que Guido se comunicó con una de sus tías, le dijo que estaba bien, feliz, y que pronto estarían juntos. 


Pese a la emoción, Estela de Carlotto no olvidó que es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Por eso dijo que este nuevo encuentro "es para aquellos que dicen basta, para los que pretenden que olvidemos como si nada hubiera pasado". Contó que encontrar a Guido es una reparación para su familia, pero también para la sociedad en su conjunto, aunque recordó que falta mucho, que hay que seguir buscando, que otras abuelas deben sentir lo mismo que siente ella. Estela aseguró que en la institución no se duerme, que nadie se debe desanimar, que hay que seguir buscando y que la sociedad cada vez colabora más para que encuentren a sus nietos.


Los periodistas le pidieron que contara cómo se enteró de la noticia. Ella recordó que la citó la jueza, pero no sabía qué pasaba, aunque sintió como un anuncio porque en la mañana había estado con el músico Raúl Porchetto, quien le contó que su mamá murió y que le mandó a decir que sería un ángel para ayudarla. 


“Quiero tocarlo, quiero mirarle la cara, ver si es como lo soñamos, pero ante todo queremos respetarlo, que no se sienta acosado, que haga su proceso. Lo vi y se parece a nosotros, a mis hijos, a mis nietos, a mis bisnietos”. Y contó que cuando encuentran a un nieto, los chicos empiezan a descubrir esas cosas que parecen menores pero no lo son: a quién se parecen, por qué les gusta una comida en especial, una música en especial, un lugar en especial.


"Cuando vea a mi nieto, anticipó, le regalaré todas las camisetas que fui reuniendo a lo largo de todos estos años en todo el mundo, para que se entienda cómo lo buscamos y cómo pensamos en él durante estos 36 años".


Estela repitió un mensaje para los nietos que aún no encuentran. Les aseguró que nadie les dirá que no deben querer a tal o cual persona, que en cada una de las abuelas sólo encontrarán libertad y amor, nunca odio ni venganza. Y que en todo caso, las responsabilidades de quienes los criaron o entregaron deberán ser dirimidas por la justicia, nunca por ellas.


La abuela también agradeció el proceso que se gestó a partir de la instauración de la democracia, en la que pudieron caminar con libertad, en la que el Estado dio respuestas a sus reclamos, y permitió un avance sustancial de los organismos de derechos humanos. “Hay cosas conseguidas a costa de sangre, de lucha y de resistencia. Este es un pueblo limpio y sano, acá no hay odio, hay amor”, fueron sus palabras.


Carlotto agradeció especialmente a la ciencia, porque les permitió desde 1984, con la creación del Banco de Datos Genético, guardar material y determinar con una certeza absoluta la relación entre los chicos y chicas que se acercan a la organización y las abuelas que los están buscando.
A las palabras de Estela le siguieron las del secretario de Derechos Humanos, Martín Fresnada, quien aseguró que esta noticia es una gran alegría para todo el pueblo y para un Estado que incorporó esta lucha como una política, la de recuperar la verdad y la justicia.


También habló Remo Carlotto, uno de los hijos de Estela, quien dijo que se acordaron mucho de su papá, que luchó por encontrar a su nieto y contó que tienen su voz grabada para que Guido pueda escucharla.


Remo se comprometió a redoblar los esfuerzos para encontrar a los 400 nietos que faltan, porque entiende que reconstruir sus historias es darles la posibilidad de sentirse libres y de convertir la lucha en alegría.


Estela siguió sonriendo, esperando el día en que se reencontrará con su nieto, ese niño al que buscó durante 36 años.


Este es el enlace al adelanto del libro Laura, vida y militancia de Laura Carlotto, escrito por la periodista María Eugenia Ludueña y publicado por la Revista Anfibia:

http://www.revistaanfibia.com/feria-nota/laura-carlotto-el-principio-de-la-noche-interminable


Este es el acceso a la carta que Estela de Carlotto le escribió hace años a su nieto, y que hoy fue publicada nuevamente en Página 12:

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-252293-2014-08-05.html

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