Manual de resistencia para periodistas digitales

El exjefe de redacción de las versiones electrónicas de la revista británica Time, Jim, habló con la Agencia Télam. Remarcó las expectativas y las tribulaciones de los medios digitales de noticias que deben competir por la atención de las audiencias y también con el Candy Crush.

Manual de resistencia para periodistas digitales

El periodista está en Argentina asesorando a medios digitales locales.

Especiales

Agencia Télam

Publicado el 08 DE JULIO DE 2014


La web sacudió el firmamento de los medios de noticias al plantear un escenario en el que se borraron las fronteras que separaban a la televisión de los diarios y a las radios de las agencias, un espacio en el que “todos compiten contra todos, todo el tiempo” por la atención de la gente. La búsqueda de ese interés, que la televisora CNN le disputa tanto al diario
The New York Times como al juego Candy Crush, es un desafío y a la vez una oportunidad, reflexionó Frederick.

El periodista estadounidense dialogó con Télam durante su paso por Buenos Aires, donde llegó como mentor de los tres medios de comunicación digitales que se están incubando en el programa "MediaFactory", para aconsejarlos con sus estrategias de contenidos, sus flujos de trabajo y su modelos de negocios.

El periodismo impreso tiene "una tradición de 200 o 300 años y ese 'background' es de mucha ayuda. Pero, francamente, el legado y la mentalidad de las publicaciones impresas a veces pueden ser un obstáculo para la innovación. Creo que es una de las principales pruebas que deben atravesar los grandes medios a la hora de volverse completamente digitales", sostuvo.
Frederick subrayó que, a diferencia de las publicaciones impresas, el "feedback inmediato y las respuestas al instante" que permite la web hacen que los periodistas de medios digitales deban tener presente las posibles reacciones de la audiencia a la hora de realizar una nota.

"Y no hablo sólo de comentarios o tuits, o gente que se pone en contacto con vos, sino también de las analíticas y las métricas. Si escribís para un diario o una revista impresa, no tenés ni idea de cuánta gente te lee y muy raramente llegás a saber qué tipo de impacto tuvo tu nota. Es como tirar una gota de agua en un océano. En cambio, el medio digital te permite saber de forma instantánea exactamente cuántas personas te leyeron, cuánto tiempo se tomaron para leerte, cuántas veces compartieron tu nota", destacó.

Esa relación con la audiencia, que según Frederick puede convertirse en "un factor de presión", también "puede dar lugar, potencialmente, a una serie de tendencias, como aplicar trucos baratos para hacer que algo sea más cliqueable. Por eso es que vemos circulando muchos contenidos de bajo calibre, piezas de poco valor que se vuelven muy virales y compartibles".

"Al ver que muchos de los trabajos de más baja calidad generan tanto tráfico, mucha gente piensa que el periodismo de calidad está terminado. Es una tensión" que está presente mientras "los modelos de negocio (de los medios de noticias en la web) están evolucionando, y hay que ver en qué resulta".

Ese tipo de contenidos, sin embargo, no son "necesariamente malos" ni propios de la web. "La gente quiere leer lo que quiere leer, y los medios se adaptan para capitalizar y disparar las emociones de la gente. Desde los primeros días del periodismo impreso, siempre hubo una mezcla de contenidos de alta y baja calidad. Los primeros diarios en Inglaterra, por ejemplo, estaban llenos de historias sobre asesinatos y violencia. Así que esto no es algo nuevo propio de los medios digitales, para nada", señaló.

Esas técnicas de captación del interés de la audiencia se explican por la necesidad de los sitios de noticias de competir no sólo entre sí, "sino contra todo tipo de medio existente que dispute la atención y el tiempo de la gente".

"No hay dudas de que la CNN y The New York Times compiten tanto entre sí como contra el Candy Crush. Todo lo que las personas hagan con su tiempo en esos dos, cinco o diez minutos que le pueden dedicar a leer los títulares en su teléfonos mientras va en el subte, compite con los sitios de noticias", sostuvo Frederick, y consideró "que de alguna manera es algo bueno, porque fuerza a que las noticias sean más interesantes para ganar la atención".

Además del rol de los cronistas, la era digital de las noticias también modifica el rol de los editores, quienes "tienen que pensar como si fuesen hombres de negocios", ya que "como nunca antes los editores tienen la posibilidad de ser responsables del éxito del negocio casi tanto como la parte del medio que se encarga de los negocios".

"Dado que el 'feedback' es instantáneo y preciso, los editores pueden incidir más que nunca antes en la performance de las notas. Antes no había manera certera de saber si una historia era más popular que otra y por qué. El trabajo del editor terminaba con la publicación del artículo: el diario de hoy era el papel para envolver el pescado de mañana. Eso cambió por completo, el feedback te permite saber cómo le va a una historia y los editores la pueden rastrear de cerca".

Por otro lado, ya "no importa qué tipo de periodismo hagas: ahora es una actividad de 24 horas por día, 7 días por semana. Antes solía haber revistas mensuales, semanales, diarios, canales de noticias en el cable, radio, y ninguno de estos medio competía entre sí. Ahora, en sus versiones web, todos compiten contra todos, todo el tiempo. Por ejemplo The Atlantic, que es mensual, compite en su versión online con Time, que es semanal, que compite con el New York Times, que es diario, que compite con la CNN, que está en la televisión las 24 horas del día. Y todos estos compiten con AP y Reuters", subrayó Frederick, y afirmó: "Ya no hay dónde esconderse de la psicosis de las noticias".

Además de haber sido hasta abril de 2013 Editor Senior de Time en su formato impreso, Frederick se desempeñó como jefe de redacción de Time.com y condujo el proceso en el que la tradicional revista experimentó un aumento sin precedentes en su tráfico de lectores, además de ampliar su cobertura diaria de noticias. Durante esos años, Time se instaló con fuerza en las redes sociales, desarrolló su primera versión para iPad y su primera aplicación para Smart TV.

Fuente: Télam

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