Los contagios se dan por inhalar partículas que flotan: ¿por qué desinfectamos superficies?

Expertos y expertas advirtieron que “es fundamental comunicar que sale de las personas como un humo invisible, que flota y se mezcla".

Los contagios se dan por inhalar partículas que flotan: ¿por qué desinfectamos superficies?

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Sociedad Unidiversidad Novedades SARS-CoV-2 / por Unidiversidad / Fuente: La Nación / Publicado el 18 DE FEBRERO 2021

Expertos y expertas advirtieron que no se están tomando las medidas correctas para evitar los contagios de COVID-19 a través de la inhalación, por lo que piden que se adopten en forma urgente formas para reducir la exposición a las pequeñas partículas que flotan en el aire. “Es fundamental comunicar que sale de las personas como un humo invisible, que flota y se mezcla. Se sigue malgastando mucho tiempo y dinero en desinfectar superficies, cuando esto no sirve para nada o casi nada”, señalaron.

Investigadores referentes en distintas disciplinas enviaron una carta a las máximas autoridades políticas y científicas de los Estados Unidos: Jeffrey Zients, consejero de Joe Biden para la respuesta pandémica; Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas, y Rochelle Walensky, nueva directora de los Centros de Control Epidemiológico.

En dicha carta, las y los científicos pidieron que se adopten en forma urgente medidas para reducir la exposición a las pequeñas partículas que flotan en el aire, los “aerosoles”, que exponen a los individuos a la inhalación del virus SARS-CoV-2, como estrategia fundamental para prevenir infecciones y muertes por COVID-19.

“Esta carta surgió por dos cosas. Por un lado, la oportunidad de que hay un nuevo Gobierno que está más abierto a la ciencia y más decidido a frenar la pandemia, y la frustración de que todavía no se está diciendo claramente que nos contagiamos por inhalación –por el aire que respiramos–. Entonces, la gente no se protege bien y no se previenen muchos contagios que podrían evitarse", explicó uno de los firmantes, José Luis Jiménez, profesor de Química y Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado en Boulder.

Especialistas afirmaron que la evidencia científica indica que la inhalación de aerosoles es una de las principales formas de contagio y propagación del virus. Sin embargo, las pautas y recomendaciones oficiales, tanto en los Estados Unidos como en la mayoría de los países, están desactualizadas, ya que no lo reconocen claramente ni incluyen las medidas de control necesarias. Piden un uso generalizado de mascarillas, y que se apliquen medidas más estrictas para proteger a los trabajadores y al público en general.

Jiménez explicó: “Todavía hay un mensaje confuso. En octubre, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ya dijeron que la forma principal de contagio es la inhalación, pero la gente sigue sin entenderlo y varias medidas claves no se explican bien, ni se transmite lo importantes que son. Se sigue malgastando mucho tiempo y dinero en desinfectar superficies, cuando esto no sirve para nada o casi nada. Al día de hoy, todavía no hay ningún caso demostrado de contagio por superficies".

"La revista 'Nature' lo dijo la semana pasada en un editorial extraordinario a la OMS y la CDC: tienen que dejar en claro que el virus va por el aire y que el contagio por superficies es poco probable”, agregó el investigador.

Según el experto, uno de los más destacados referentes mundiales en el estudio de los aerosoles, este es un tema importante para las escuelas, que son sitios por lo general cerrados donde muchas personas pasan mucho tiempo compartiendo el aire, hablando, con poca distancia entre sí, y con barbijos de calidad y ajuste pobres en muchos casos.

“Es fundamental comunicar con claridad que tenemos que pensar que sale como un humo invisible de todas las personas, que flota y se mezcla. Los espacios interiores lo atrapan. Hay que tener siempre abiertas las ventanas y la puerta, de manera que los virus que alguien pueda exhalar allí vayan saliendo inmediatamente al exterior, y que entre aire exterior sin virus”, explicó el investigador.

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El investigador destacó que es distinto ventilar ambientes o purificar el aire con filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia). “La medida más fácil y barata es ventilar abriendo ventanas, pero a veces, porque hace frío o mucho calor, no se puede. Entonces, medir el dióxido de carbono nos ayuda a ventilar lo suficiente, pero sin pasar mas frío o calor del necesario. Los filtros HEPA, y otros, sirven para quitar el virus del aire, sobre todo en sitios donde no se puede ventilar abriendo lo suficiente”.

Aunque incluso aireando bien el riesgo de contagio no se puede bajar a cero, se lo puede disminuir cinco o diez veces, dijo Jiménez. “Se puede bajar más con barbijos de buena calidad bien ajustados, haciendo todo lo que se pueda al aire libre, manteniendo siempre la distancia. Son las ‘capas de protección’, ninguna es infalible contra el contagio, pero juntas pueden reducirlo muchísimo”.

El experto concluyó: “Es desesperante ver que se sigue gastando tanto tiempo y dinero en desinfectar superficies, y luego se diga que no hay suficientes recursos para medir dióxido de carbono (CO2), o ventilar y proporcionar barbijos de mejor calidad y ajuste a las clases más desfavorecidas”.

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