Lecturas feministas para el verano

Llegó enero y, con él, la búsqueda de una lectura para el verano. Compartimos una lista variada de relatos, ensayos y novelas que tienen más de una ventaja: olvidar el calor, evitar la posibilidad de ser contacto estrecho y (re)pensar desde los feminismos.

Lecturas feministas para el verano

Imagen: Diario con vos

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Publicado el 07 DE ENERO DE 2022

El verano es una buena oportunidad para retomar lecturas olvidadas o empezar un libro que parece nunca ser oportuno. El 2022 es un nuevo año para revisar las historias de mujeres y personas LGTTBIQ+ que ayudan a cuestionar los mandatos patriarcales. Compartimos una lista de libros de ficción y no ficción para orientar a quienes quieren leer sobre feminismos y no saben dónde buscar. Para no tener que repetir clásicos como “El segundo sexo” o “Un cuarto propio”, el sitio Feminacida compartió cinco libros y en Diario con vos y agregaremos algunos más.

“El cuento de la criada” (1985), de Margaret Atwood, es una novela distópica que muestra una sociedad ficticia —pero escalofriantemente parecida a la realidad— mediante el relato de la protagonista que narra la vida impuesta por un gobierno dictatorial de hombres autoritarios, cristianos y machistas. En esa sociedad, las mujeres con capacidad de gestar se convierten en criadas de los varones poderosos. Su única función es proveer descendencia

La misma autora —de origen canadiense— manifestó en el prefacio que se basó en hechos históricos para escribir su libro, como la esclavitud o el plan sistemático de robo de bebés durante la última dictadura argentina. La historia, además, se volvió un emblema durante la lucha por la legalización del aborto en nuestro país: “Fuerce partos si quiere, pero llame a lo forzado por lo que es. Es esclavitud”, interpeló Atwood al gobierno argentino en 2018.

“38 estrellas” (2018) es una novela de la periodista Josefina Licitra, una referente de la no ficción en Argentina, que relata la mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia. La autora elabora una crónica rigurosa sobre la planificación y ejecución del escape de militantes políticas —casi todas tupamaras— que ocurrió en Uruguay el 30 de julio de 1971. El título del libro se debe al nombre del operativo que llevó la fuga de 38 presas políticas de la cárcel de mujeres de Cabildo, en Montevideo: “Operación Estrella”. Entre ellas se encontraba Lucía Topolansky, histórica referente del país oriental y compañera de “Pepe” Mujica. 

“Bellas para morir” (2014) fue escrita por la socióloga Esther Pineda G. Repasa —cronológicamente, desde la Antigüedad— los distintos estándares que han ido determinando qué es la belleza femenina. Evidencia que las configuraciones sobre el estándar de belleza han ido variando según tiempo, espacio los criterios de los varones que los imponían. Busca, entonces, reflexionar sobre las industrias y los procesos que apuntan a perpetuarlo, como también sobre sus consecuencias físicas —intervenciones quirúrgicas—, psíquicas —ansiedad, depresión, trastornos alimenticios— y simbólicas —expulsión de espacios públicos y de poder por estar “ocupadas” en el aspecto físico—.

“Coger y comer sin culpa” (2020) es un libro de María del Mar Ramón que, desde su experiencia propia, repasa las vivencias de una mujer en relación con la sexualidad, el cuerpo, la violencia. Hace el ejercicio de volver sobre el acoso perpetrado por un hombre 30 años mayor que ella para hablar sobre los placeres históricamente negados a las mujeres, como la masturbación o la comida. Desarma, en este camino, el mandato según el cual las mujeres existimos en función de otros. 

La última lectura que recomienda Feminacida es “Lo que hice con tu cepillo de dientes cuando me dejaste” (2019), de Mavi Massaro. En su primer libro, la joven poeta argentina reúne textos de amor y desamor en el siglo XXI: desde atravesar el dolor hasta generar vínculos sexoafectivos mediante aplicaciones y plataformas virtuales. El lenguaje de su poesía es íntimo y llano, ideal para compartir sus vivencias y que quienes lean se reflejen en ellas. 

A estas lecturas se puede sumar “Las malas” (2019), de la escritora Camila Sosa Villada. Desde su experiencia cuando llegó a la Ciudad de Córdoba, la autora describe a un grupo de travestis que todas las noches van al Parque Sarmiento a esperar a sus clientes en condiciones de precariedad y peligro, pero también de compañerismo y amistad. El relato es tierno a la vez que crudo y duro, y se va entrelazando con sus recuerdos de infancia y juventud, hasta liberar su identidad travesti. El libro recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2020.

“Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo” (2017) es un libro muy corto y sencillo de Chimamanda Ngozi Adichie. Ella, ante la pregunta de su amiga de la infancia que ha sido madre recientemente, le responde en una carta que es este libro. Enumera quince sugerencias en las que plasma sus reflexiones sobre la importancia de educarnos y educar en el feminismo para poder construir un mundo mucho mejor y más justo.

“Teoría King Kong” (2006) es de lo más irreverente que se puede leer. La francesa Virgine Despentes, de manera desafiante, plantea los conflictos del feminismo hacia adentro y hacia toda la sociedad. En su introducción, apunta: “Escribo desde las feas para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las malcogidas, las incogibles, las histéricas, las chifladas, todas las excluidas de la gran feria de las que están buenas. Y empiezo por ahí para que las cosas sean claras: no me disculpo de nada, no me vengo a quejar. No cambiaría mi lugar por ningún otro”. 

“Los hombres me explican cosas” (2014) es un compilado de ensayos de Rebecca Solnit sobre las formas de silenciamiento del género femenino, desde el mansplaining hasta los femicidios. Para escribirlo, se inspiró en una anécdota propia: en una fiesta, un hombre intentó explicarle un libro “muy interesante” que, casualmente, ella misma había escrito

Para finalizar, y como homenaje por su muerte en diciembre de 2021, la última recomendación es “El feminismo es para todo el mundo” (2017), de bell hooks —sí, se escribe con minúsculas—. Es una lectura accesible que propone que, lejos de la idea de “mujeres antihombres”, el feminismo busca erradicar el sexismo de todas las personas. Como militante antirracista, hooks advierte no solo de la opresión de género sino también de raza y clase. Propone eliminar el enemigo interior: pensamientos y comportamientos que perpetúa la desigualdad.

 

Fuente: Unidiversidad y Feminacida

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