Minería, ¿sí o no?

Las convulsas últimas semanas terminaron con la caída, en la Legislatura Provincial, del proyecto “San Jorge”. Particularmente sigo sin tener muy clara la conveniencia o riesgo del proyecto en sí, lo que me queda algo más claro fueron las razones de la caída, que para nada estuvieron vinculadas con el riesgo ambiental, sino con la coyuntura electoral.

Minería, ¿sí o no?

Sociedad

Unidiversidad

Enrique Bollati

Publicado el 05 DE SEPTIEMBRE DE 2011

Partamos de la base de que no parece haber ningún actor político en Mendoza que se incline hacia la MEGA minería, o que apoye proyectos con riesgo ambiental a pesar de ese riesgo. Los cuento a todos (se me puede escapar alguno), pero ni tirios ni troyanos están en esa posición. Por otra parte no parece haber ningún actor político en Mendoza que rechace la posibilidad del desarrollo minero provincial; tirios y troyanos han manifestado y demostrado en hechos que tratan de avalar un uso más o menos razonable de los recursos mineros locales.

Y quizás deba aclarar algo con todas las letras: YO SOY PRO MINERO. No estoy a favor, obviamente, de que nos rifemos el medio ambiente; sólo estoy a favor de una mejor calidad de vida para el conjunto de los mendocinos (entre ellos mis hijos y yo mismo), por vía de un incremento de la actividad económica lícita, positiva, etc.

Pero volvamos a lo de la semana pasada; diera la impresión de que “El Mula”, que siempre fue pro minero – y recuerden que esto lo dice un pro minero, de modo que no lo digo en términos descalificantes -, viendo que le podía echar en contra la carga negativa que hoy tiene la palabra “minería” al “Paco”, se puso la camiseta de “anti minero”, se la hizo poner al bloque radical y salieron a fustigar al “Paco” y al PJ.

Luego, aprovechando la excelente oportunidad que le regalaban los radicales, de eliminar antes de empezar la campaña, la principal “chicana” (no es razón, sino chicana) con que lo podían torturar durante la campaña, “El Paco” cambió de posición de un plumazo: “Chau, San Jorge”.

¿Resultado electoral? Empate con diferencia de goles a favor del “Paco”. Empate, porque ni tirios ni troyanos sacaron provecho de la ocasión; y diferencia de goles a favor del Paco, porque los radicales se rifaron gratuitamente el que parecía ser su eje de campaña. Ahora no hay chicanas en el arsenal, y no va a quedar más remedio que buscar argumentos.

Pero dejando de lado este triste episodio, sigue quedando en pie la pregunta fundamental, Minería: ¿sí o no?

Veamos cuestiones en contra

-El estado provincial no parece tener la suficiente capacidad de policía para supervisar el cumplimiento de las obligaciones medio ambientales de las grandes mineras.

-El actual contexto determina que lo que deja directamente en las arcas estatales la explotación minera es un monto más bien exiguo; lo que deja indirectamente es otra discusión.

No encuentro otra en contra; ayúdenme con las que puedo haberme salteado por desconocimiento, ya que estoy hablando como ciudadano, no como especialista en minería ni en medio ambiente, que no lo soy.

Ahora repasemos las amenazas del contexto:

-       La octava parte de los recursos presupuestarios de la provincia son regalías de hidrocarburos (que es una actividad minera) y en un horizonte que, según las distintas opiniones, varía entre los 12 y los 20 años, las reservas provinciales de hidrocarburos se acaban, y por tanto se acaba ese peso de cada ocho de que dispone hoy la provincia.

-       El último congreso ambiental celebrado en Mendoza recientemente, produjo tres conclusiones tajantes:

o    Es muy difícil que los mendocinos logremos obligar a EEUU a que firme y se atenga al protocolo de Kyoto. Las cosas, en este sentido, no parecen tender a una variación importante.

o    Las próximas décadas nos auguran menos nevadas, menos agua en los oasis, imposibilidad de extender el modelo productivo agrario tradicional; vamos a tener que hacer fuertes inversiones para cambiar el modelo de riego y así asegurar producir lo mismo que hoy y, con suerte, algo más.

o    Las próximas décadas nos auguran más humedad en el actual secano, lo que podría permitir desarrollar algo más la actividad ganadera, sobre todo. Pero debe recordarse que la actividad ganadera no es para nada intensiva en el uso de mano de obra; emplea a muy poca gente.

Ahora repasemos las oportunidades:

-El modelo neoliberal “noventista”, trasladó la propiedad del subsuelo a las provincias. El subsuelo mendocino es de los mendocinos actuales y futuros; es una ingenuidad pretender que tiene que cambiar la legislación nacional, porque el tema pasó a ser de jurisdicción provincial.

-Como el tema es de jurisdicción provincial, no necesitamos que la Nación revea nada; sólo necesitamos que la legislatura provincial fije un marco adecuado.

-Como la propiedad del subsuelo es provincial, no es la Nación, sino la Provincia, la DUEÑA del subsuelo, y la que puede fijar condiciones medioambientales y económicas para esta actividad. No importa lo que pase en Baires o en Tucumán; importa lo que se decida hacer en Mendoza.

-Existen antecedentes de provincias (caso Santa Cruz con Fomicruz), que se dieron cuenta hace rato de esto y aplicaron este concepto hace ya tiempo: hay en Santa Cruz una empresa provincial de minería que es SOCIA NATURAL de cualquier y de todos los emprendimientos mineros que se realicen. Como el estado provincial es el dueño de los recursos, es socia de todos los proyectos, forma parte de los directorios de las empresas y establece las regalías que cada una debe pagar directamente al estado PROVINCIAL: nada de coparticipaciones raras.

Ahora bien; si es posible crear una empresa provincial de minería, que esté DENTRO de los emprendimientos mineros (control) y es posible que la provincia establezca las regalías que cada proyecto debe pagar A LA PROVINCIA (ingresos directos), las preguntas remanentes son  ¿Por qué no hacerlo? y, a continuación, ¿por qué no lo hemos hecho YA?

¿Por qué no crear una Empresa Provincial de Minería con un fuerte respaldo técnico del Cricyt, la UNCuyo y la UTN y una intervención directa de Hacienda?

Y no es que no se le haya ocurrido a nadie: el Nacho Ortigala tiene durmiendo un proyecto de este tipo en el Senado Provincial desde hace tantos meses que me cuesta contarlos; pueden haber otros similares y obviamente deben ser perfectibles, pero no logro entender por qué no son TRATABLES, por qué no se ha discutido ya y se han recibido críticas y sugerencias, para avanzar en el tema seriamente.

¿Qué somos? ¿Los hijos de la pavota?

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