No apunten al peatón

Por: Dr. Carlos Trad Fager.

No apunten al peatón

Foto: Axel Lloret

Sociedad

Especial seguridad vial

Unidiversidad

Dr. Carlos Trad Fager

Publicado el 18 DE SEPTIEMBRE DE 2016

La educación vial “es el aprendizaje de conocimientos, hábitos y actitudes en relación con las reglas, normas y señales que regulan la circulación de vehículos y personas por las calzadas y veredas, que permitan a las personas dar una respuesta adecuada (segura y fluida) en las distintas situaciones de tráfico en las que se pueda ver inmerso, ya sea como peatón, pasajero o conductor”.

El peatón, en tanto, es la persona que transita a pie por las vías o terrenos de uso público o privado que sean utilizados por una colectividad indeterminada de usuarios. También se denomina peatones a quienes empujan o arrastran un coche de niño o cualquier otro vehículo de pequeñas dimensiones y las personas con discapacidad motriz que circulan al paso en una silla de ruedas con o sin motor.

El peatón es el dueño y rey de la calle. Tiene prioridad absoluta pero… ¡no apunten al peatón!

Es la víctima codiciada por automovilistas o motociclistas ansiosos. No se le otorga prioridad de paso ni en esquinas ni en sendas peatonales. Y, a la vez, él mismo es la causa de su propia muerte al no respetar las reglas básicas de tránsito.

Todos somos peatones en algún momento. Por ende, todos somos los más frágiles en el tránsito en esa situación. En general, no somos conscientes de nuestra fragilidad y nos arriesgamos de diversas maneras, así como nos habituamos a esos riesgos sintiendo que nunca nada malo nos va a pasar. Pero pasa... y mucho más frecuentemente de lo que todos queremos creer.

En las grandes ciudades, los peatones representan una parte importante del total de muertos en accidentes de tránsito. Se calcula que en el mundo hay un peatón fallecido cada cinco siniestros viales (el 21 %). En los atropellos peatonales graves, la posibilidad de sobrevivir, en el mejor de los casos (de 15 a 30 años), es del 30 %, mientras que en la peor franja (más de 60 años) apenas supera el 10 %.

Por ello, ejerzamos nuestro derecho como peatones pero cumplamos con ciertas normas de seguridad. La primera de ellas es ser responsables. Pero también hay que:

  • transitar por las veredas y no por la calzada;
  • cruzar la calle en línea recta, con paso ligero pero sin correr;
  • mirar a la izquierda y a la derecha antes de cruzar;
  • obedecer las señales del semáforo o del agente de tránsito. Cruzar por la banda peatonal cuando la luz esté en rojo para los vehículos o haya luz verde para el peatón. Si se está cruzando y el semáforo cambia a amarillo, hay que detenerse y esperar, sin correr ni hacer zigzag entre los vehículos;
  • utilizar obligatoriamente los puentes peatonales, cuando están disponibles;
  • evitar cruzar por detrás de un vehículo estacionado;
  • al transitar por la vereda, estar atento en las salidas de garajes, entradas a estacionamientos o estaciones de servicio. Si se va en compañía de otras personas, no jugar o empujarse ni estorbar o impedir el paso de otros peatones;
  • no caminar por el borde de la vereda: preferir ir por la derecha. Si se va con un niño, éste debe ir junto a las construcciones.
  • no cruzar la calzada leyendo o distraído. ¡Ojo con los celulares!
  • no correr repentinamente sobre la calzada para alcanzar algo (pelota, mascota);
  • si no hay vereda, transitar en fila;
  • no cruzar carreteras en curvas o cerca de ellas;
  • no invadir la zona destinada a los vehículos;
  • no transitar en estado de embriaguez;
  • esperar el colectivo en la vereda.

En definitiva, se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos, sin olvidar que todos, en algún momento, somos peatones, inclusive los colectiveros, los taxistas, los ciclistas y los motociclistas.

 

Por: Dr. Carlos Trad Fager, docente de Salud y Seguridad Vial en la Diplomatura de Tránsito, Diseño y Seguridad Vial de la Universidad Nacional de Cuyo.