(NO PUBLICAR) "Hoy cualquiera puede participar en la exploración espacial de Marte"

Marcos Bruno estudia Ingeniería y viajó a Estados Unidos a presentar un robot que puede funcionar en Marte con un GPS y carga liviana. Para él, las oportunidades de cumplir sueños están hoy al alcance de todo el mundo; la cuestión es "golpear puertas".

(NO PUBLICAR) "Hoy cualquiera puede participar en la exploración espacial de Marte"

Marcos Bruno llevó a Estados Unidos un robot, creado por él y un amigo, que podría, algún día, llegar a Marte. También trajo a Mendoza un microscopio de un dólar. Foto: Axel Lloret.

Sociedad

Unidiversidad

Unidiversidad / Milagros Martín Varela

Publicado el 01 DE JUNIO DE 2016

Marcos Bruno (20 años) llegó al lugar de la entrevista con una carpeta y una campera en la mano. Este estudiante de Ingeniería Industrial construyó un robot que visitó hace poco, junto a su creador, una base de The Mars Society, una sociedad dependiente de la NASA por la que pasan todos los astronautas durante su formación en Estados Unidos. Era inimaginable que en esa carpeta, o más bien un sobre de cartón, Marcos trajera un microscopio que cuesta un dólar.

Desde chiquito, le gustaba todo lo relacionado con la ciencia espacial. Veía películas y usaba juegos en la computadora relacionados con el tema, mientras sus padres le decían que estaba loco. Cuando participó en el video de fin de la secundaria en el colegio Las Candelas de Chacras de Coria, le preguntaron qué quería ser cuando fuera grande y él respondió, a manera de broma: “Astronauta”. Hoy, cuando lo ven, quienes escucharon eso le dicen: “¡Era en serio!”.

Es un veinteañero particular, que se mueve por una curiosidad que se advierte apenas se lo conoce. Gracias a esa característica, Marcos se inscribió en una convocatoria de The Mars Society para llevar a Utah (EE. UU.) un robot que creó él junto a un amigo con el que había estudiado en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), para probar si podría instalar un GPS en Marte. No conforme con eso, también trajo a Mendoza (y pretende traer otros más) un microscopio que vale un dólar.


¿Cómo llegaste a llevar a la NASA un robot que habías hecho?

Lo del robot empezó así: un amigo me dijo que había una convocatoria en agosto del año pasado y se me ocurrió hacer un robot que es del tipo rover. Los robots con ruedas que son como un autito son llamados rovers, que son los que ahora están en Marte, por ejemplo. Se me ocurrió hacer uno porque la NASA buscaba la instalación de instrumental, un GPS instrumental prototipo. Además, como lo permitía, podía transportar cargas, porque tenía que levantar el GPS e instalarlo en el suelo, o sea, dejarlo fijo con un tornillo y ya que lo levantaba, podía transportar cualquier carga liviana, en realidad. Entonces sería para instalación de instrumentos y transporte de carga liviana. Empecé con el proyecto y le dije a un amigo, Gabriel Caballero, que se sumara, porque él sabía mucho de electrónica y juntos hicimos el robot.

¿Cuánto tiempo te llevó?

Creo que de diciembre a abril, en cuanto a tiempo físico de armado. Antes de eso era todo papeleo, mandar mails, mostrar cómo iba a funcionar, simulación de computadoras, todo eso. Pero entre diciembre y abril fue el trabajo real, físico.

¿Y cuándo estuviste en Estados Unidos?

Estuve en esto de la investigación durante dos semanas. Pero en Estados Unidos estuve desde el 21 de abril hasta el 23 de mayo.

¿Qué hacías allá? ¿Cómo era el día a día?

El día a día era literalmente lo que tenía que hacer un astronauta, porque este lugar lo que busca es una simulación exacta de lo que sería Marte. Hay que seguir un protocolo completamente definido. Por ejemplo: para salir tenés que usar un traje espacial, la comida es la que comen los astronautas, para salir tenés que esperar los tiempos de descompresión pertinentes y todas las actividades que querés hacer, tenés que declararlas una semana antes para que ellos sepan que tantas personas van a hacer tal cosa y se van a demorar tanto tiempo, y eso se cumple al pie de la letra. Así que hay muchísimo trabajo allá, tenés que entregar diez millones de informes. Hay un encargado de salud, que en este caso era yo, porque está en un cargo cada uno. Yo era encargado de salud y seguridad, entonces tenía que aclarar que estaba todo bien, si se rompía algo, si a alguien le dolía algo, todo eso... y cada uno cumplía un rol como si fuera una tripulación real, porque ellos quieren que si realmente funcione en Marte, cada proyecto –porque fuimos 7 personas, cada una con sus respectivos proyectos– tiene que saber todas las condiciones. Por ejemplo mi robot, no es lo mismo usarlo en el patio de mi casa que ahí, con un traje que pesa 45 kilos. Las condiciones son mucho más extremas y hay que ver si tanto vos como el robot son aptos. En mi caso, con los guantes que nos dan, me di cuenta de que un problema que tenía era que en el control remoto del robot, que lo hizo mi amigo Gabriel Caballero, no podía apretar los botoncitos porque el guante era muy grande y eso jamás se me pasó por la cabeza. Entonces mi misión era saber si el robot funcionaría en Marte o no.

Y los resultados fueron positivos...

Sí. Fueron dos semanas, al principio no andaba o faltaba alguna cosa. Pero cuando estás afuera, que se llama EVA (Extravehicular Activity = Actividad Extra Vehicular), vos volvés y trabajás en las cosas que tengas que hacer para mejorarlo. La última semana ya andaba todo, fue una semana exitosa y de puras pruebas, sin ningún problema.

¿Cuál es la importancia, para vos, de este proyecto?

Es importante porque justo estamos en una época que yo siento que va a haber muchos cambios. Hace 50 años, cuando llegó el primer hombre a la Luna, las personas no tenían manera de participar de ello. Hoy en día cualquiera puede hacer una investigación allá e influir en que las cosas salgan bien cuando el hombre visite Marte, que va a ser en aproximadamente 14 años, si todo sale bien. O sea que hoy la gente que esté interesada en eso tiene la posibilidad de influir en lo que va a pasar, en la exploración espacial de Marte en el futuro. A la gente que le interese, la invito a que busque en Internet, que se le ocurra una idea, se meta a una convocatoria. Muy probablemente vaya si el proyecto está bueno y da mucha satisfacción, porque aparte los contactos a futuro que quedan son muy buenos.

¿Todo el proceso para postularte a la convocatoria fue vía Internet?

Sí, todo en Internet.

¿Los proyectos de las otras personas que estaban con vos tenían que ver con el área que estabas trabajando?

Hay de todo. Yo fui con siete personas. Cada dos o tres semanas cambian las tripulaciones, la rotación de la nuestra fue de dos semanas. Había de todo. Por ejemplo, de robótica había un proyecto más, había otro que también tenía que ver con robótica con el tema de sensores: había un chico que había llevado un proyecto para medir la actividad muscular, para saber qué músculos son los más exigidos para usar un traje espacial. Hay otro proyecto en el que yo participé, sobre el crecimiento bacterial dentro de esta base como afuera. Por ejemplo, hace 12 años que está esta base allá y nos dimos cuenta ahora de que hay bacterias literalmente mortales en el desierto. Y nadie se había dado cuenta de eso hasta que vino este chico con el proyecto de crecimiento bacterial. Me dijo: "Che, ¿puedo usar tu robot? Le pongo las ruedas de la muestra y después muestreo las ruedas, a ver qué bacterias hay". Y efectivamente se dio cuenta de que si había alguien que chupaba esas ruedas, se moría. Son muy locos los descubrimientos que se hacen, esas ideas que uno piensa que ya se han hecho pero a nadie se le habían pasado por la cabeza antes. Esto es muy importante para la exploración en Marte en caso de que, por ejemplo, alguien vuelva enfermo. Otra persona fue con un proyecto de riego, de cultivo en Marte; otro, de crecimiento de plantas. He escuchado proyectos que van hasta lo híper social, nada técnico. Escuché de una chica que llegó y lo único que llevó fue tarros de pinturas. Lo que hizo fue pintar la pared todos los días de un color distinto y estudió cómo era el desempeño de la gente dependiendo del color con el que convivía. Hasta eso a los tipos les interesa porque, quieras o no, aunque no tenga que ver con lo técnico, influye.

¿La publicación que hizo The Mars Society sobre tu investigación está disponible?

La publicación de cada uno de los proyectos se tiene que hacer más o menos dentro de tres meses, los estamos haciendo ahora.

¿Cómo probabas el robot allá?

Estaba todo muy medido, tenías que tener un plan de estudio muy definido en el sentido de marcar coordenadas, dónde estabas parado, ver qué tanto lo clavabas, medir la distancia en que lo clavabas, sacar fotos, documentación, etcétera. Y había que hacer los cambios pertinentes dependiendo del cambio de cada cosa. Fueron 10 lugares de muestra.

En caso de que tu robot fuera a Marte, ¿qué es lo que puede hacer ahí?

Hoy en día, los robots que hay en Marte son híper complejos porque no hay gente. Si hubiera, lo que hace un robot en un año una persona lo haría en 10 minutos. Pero como va a haber gente, estaría bueno que hubiera robots que minimicen las tareas cotidianas de las personas de todos los días, y aparte porque si viene una tormenta de arena que mataría a alguien, un robot no tiene problema, sale igual al desierto, no sufre, no se puede romper. En sí, dudo mucho de que mi robot llegue a Marte. Lo que sí es que si la NASA quiere hacer algo así, nos van a llamar a mí y a Gabriel, mi amigo, y nos van a decir: "Mirá, estamos interesados en lo que ustedes hicieron, vénganse, dígannos, ayúdennos, o algo para que ustedes participen, porque ustedes ya hicieron algo que tenía que ver y ustedes ya saben algo de eso".

¿Cómo es el robot?

En jerga popular, es un autito de cuatro ruedas que tiene una especie de grúa y un motor que instala, que hace girar un tornillo, todo esto junto. Tiene una cámara también, pero como estábamos cortos de plata pusimos mi celular y un router WiFi, así que se comunicaba con la computadora. Y con la cámara, la grúa, los motores y todo esto funcionando al mismo tiempo, hacían que pudiese hacer todas esas tareas.

El rover mendocino que visitó EE. UU. Foto: gentileza Marcos Bruno.

También estás participando de un proyecto sobre un microscopio de un dólar.

En esto me importaría poner mucho énfasis, porque la verdad, es una locura el proyecto. Yo tengo un amigo de Perú que me dijo: "Marcos, ¿te querés venir a hacer una investigación conmigo a Stanford?". Fuimos y esta gente está trabajando en un microscopio de un dólar completamente funcional. Hoy en día cuesta miles de dólares uno y sería genial para universidades, para centros médicos, porque ya no está el problema de que no hay microscopios para hacer un diagnóstico. Hoy en día los diagnósticos son lentos porque gente hay, pero no hay instrumentos. En cambio, con un microscopio de un dólar no hay nadie, no hay ni siquiera un gobierno que no pueda afrontar ese precio, es muy barato. Esto puede traer muchísimas ventajas. Yo ya hablé con gente de la Facultad de Ciencias Exactas, con la Facultad de Agronomía, con la Facultad de Ingeniería, con la de Medicina, con algunos colegios. Imaginate una facultad de Medicina en la que todos los alumnos en el bolsillo tengan un microscopio, o una facultad de Biología. También un niño, un chico que sea curioso, que le interese, puede tener un microscopio sin que los padres tengan que gastar miles de dólares, para que si ve en el piso una hojita, la revise bajo el microscopio. Esta gente quiere traerlo a lugares en desarrollo y sin tantos recursos, como es nuestro caso, para que se fomente este instrumento. A mí me encantaría que la gente que esté interesada y que lo lea me contacte, porque la gente de Stanford nos dijo que si vemos que hay mucho compromiso donde nosotros estamos, nos mandan los microscopios gratis. O sea, olvidándonos de que cuesta un dólar, es gratis. Esta gente, la verdad, quiere cambiar el mundo y no tiene problema en gastar la plata que tenga que gastar para que la gente pueda gozar de estas cosas.

Marcos en la Universidad de Stanford con el microscopio de cartón que puede conectarse al celular. Foto: gentileza Marcos Bruno

¿Cómo te surgió hacer un robot?

Yo hace dos años lo veía como un imposible, a mí siempre de chiquito me gustó eso de la NASA y demás. Yo creí que era imposible para un latinoamericano pisar allá. Así que busqué por Google oportunidades y encontré a un colombiano que fue a la NASA y que me decía "Marcos, andá a este congreso, haceme caso". Fui al Congreso, conocí a más gente que fue a la NASA y me mencionaron estas convocatorias. Ahí uno se da cuenta de que realmente no hay ningún freno, no hay ninguna puerta cerrada. El que quiera hace lo que quiere, y lo digo muy en serio.

Tengo muchos amigos que me dicen que soy un genio y no soy ningún genio. Conozco a diez millones de personas más inteligentes que yo, no conozco a una que no sea capaz de hacer cualquier cosa. Pero es solamente tocar puertas, porque hasta que uno no toca puertas no se da cuenta de que la oportunidad estuvo siempre ahí. Uno vuelve de allá con la cabeza dada vuelta, porque se siente capaz de hacer lo que sea, pero me encantaría que todo el mundo se sintiera como yo me siento ahora, de que cualquiera puede hacer literalmente lo que quiera. Me encantaría que la gente tuviera esa visión, que rompiera ese paradigma de que estamos confinados a estar acá, que es imposible. Encima, con Internet es todo muy fácil. Una persona busca en Google una convocatoria y se mete.

Yo de robots sabía muy poco cuando empecé, Gabriel sabía más de electrónica que yo, pero entre los dos no podíamos hacer eso ni locos, Internet nos instruyó. En Internet está todo, y si alguien quiere aprender lo que sea, puede buscarlo en Internet, lo va a encontrar. Es simplemente buscar, leer y hacer., no es difícil. Es ponerse un rato, experimentar, leer...

¿Te pedían algún requisito en particular para anotarte en la convocatoria, por ejemplo, el tema del idioma?

Sí, pedían un inglés avanzado. Creo que si hay algo que es muy importante aprender, es inglés, pero si no sabés bien te dan la oportunidad de ir igual si te comprometés a aprender. Pero no vas a tener linda experiencia si no sabés inglés, porque es estar con ese idioma un mes. El inglés es un golazo. No sólo por eso, sino porque con Gabriel, cuando estuvimos buscando para armar el robot, eran en inglés los sitios, no están en español. Es el idioma que casi todo el mundo habla, así que es importante para poder comunicarse. Probablemente puedas ir sin idioma, pero va a ser muy tedioso.

Y vos, ¿cómo aprendiste el idioma?

En la escuela nos mataron con el inglés. Yo estuve mucho tiempo con gente anglosajona y tengo un inglés fluido, sobre todo por el colegio, y aparte porque siempre hablaba con mucha gente por Internet y veía películas sin subtítulos, jugaba jueguitos, todas esas cosas. Es importante el contacto con el idioma, que todo el tiempo te esté llegando información, que eso con el inglés es fácil. Yo aprendí alemán y prácticamente ya me olvidé de todo porque hace un año que no lo toco. Con el inglés no es así, ves películas, escuchás música, ves un cartel... Algo ves y tu cerebro lo procesa.

¿Cómo es eso de que te comunicabas con gente de habla inglesa por Internet?

Yo desde chiquito agarraba un jueguito y me comunicaba con gente que hablaba en inglés. Están muy buenos también esos medios porque podés aprender en un Instituto, en un colegio, en un libro el vocabulario correcto, pero cuando uno aprende de esos medios aprende la jerga, la lengua común. La gente no habla como en los libros.

¿Cuáles son las posiblilidades materiales de la convocatoria?¿Se necesita un montón de plata para poder hacer el viaje que hiciste vos?

Hacer el robot, por ejemplo, para el control, costaba 4000 pesos, que es un montón, es muy caro, y sólo tenía un alcance de 100 metros. Buscamos y Gabriel encontró un sitio que estaba para hacerlo con cosas que en cualquier casa de electrónica de Mendoza te costaban 200 pesos, y tenía más alcance. Era feo, pero andaba. Hoy en día la tecnología es barata, y eso que los precios están altos, pero la tecnología en sí es relativamente barata. Uno puede hacer estas cosas sin cobrar un sueldo. Te cuesta mucho más esfuerzo, pero aprendés mil veces más y obviamente te queda la satisfacción de que lo hiciste vos... y de que no te gastaste los 4000 pesos.

El viaje es otra cosa. Le tuve que pedir plata a toda la familia, a amigos que me ayudaron, hubo empresas a las que yo les pedí plata para el robot pero ya habíamos comprado todo, así que me ayudaron con el pasaje. Habré mandado fácil 200 mails y me respondieron tres empresas que fueron unos genios y me ayudaron, y la UNCUYO también me ayudó. Si uno toca muchas puertas, siempre hay instituciones que pueden ayudar. La cosa es que no hay que decepcionarse porque si enviás mails, alguno te va a responder. Las cosas solas no vienen, ni siquiera allá en EE. UU., donde quizás tenés el mejor laboratorio a la vuelta de tu casa y no te llaman, hay que buscar. Si uno quiere hacer algo a lo grande, tiene que buscarlo, porque no va a venir solo. Si lo buscás, lo vas a encontrar.

Para cualquier persona interesada en tener un microscopio, Marcos puede hacer un pedido en cantidad con envío gratis desde la Universidad de Standford. Quien lo desee, puede comunicarse con él enviando un mail a marcos.249@hotmail.com.

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