Ojo con el Bullying: Scioli es Cristina, también

El sociólogo Marcelo Padilla toma partido en la coyuntura política en la que está atrapado el gobernador de Mendoza y advierte (políticamente) a quienes pretenden aprovecharse de esa situación.

Ojo con el Bullying: Scioli es Cristina, también

La fórmula kirchnerista Guillermo Carmona y Alejandra Naman para las elecciones PASO.

Escribe el Lector Unidiversidad por Marcelo Padilla / Publicado el 07 DE ABRIL 2015

Cuando un tipo está caído, tirado en el piso (políticamente hablando) y recibe y recibe golpes, trompadas, de uno, dos, tres, cuatro tipos, es, al menos en los códigos de barrio, una patoteada. Si a la escena le sumamos (políticamente hablando) un grupo que le pasa cerca y se suma a la golpiza y toma la posta, a eso, bien podríamos llamarlo (políticamente hablando) un linchamiento, político.

El tipo tirado en el piso, hoy, es el gobernador Paco Pérez. Un hombre que hizo todo mal en estos meses de 2015 (políticamente hablando). Sin embargo, los linchamientos de este tipo parecieran ser oportunos y justificados (políticamente hablando) en plena campaña electoral hacia las paso del 19 de abril. Ojo: hay ciertos límites para golpear. No incluyo en ellos los deportivos, técnicos, que están reglados y tienen sanciones para quienes los traspasan, no. No hablo de boxeo profesional. Hablo de códigos políticos que pueden romperse y no volver a repararse.

La ansiedad electoral, repito, pareciera, todo lo puede. Bullying, mobbing, bloking y todas las formas de violencia simbólica disparan contra Paco Pérez, el tipo del piso, el que está en el piso. Es la más fácil para los cobardes. Porque el que está en el piso es el derrotado, el perdido, el que cayó. Por supuesto que sobran los motivos para la toma de distancia (políticamente hablando) pero nunca jamás se justifican, creo, esas trompadas y patadas cuando un tipo está en el piso.

No hago con este escrito una defensa de Paco Pérez, entiéndase bien. Hago una defensa de los tipos que están en el piso. Una imagen nomás que puede extenderse a la vida cotidiana. Y a mí, la verdad, me generan empatía los perdedores, los caídos, los que lo hicieron todo mal y, desparramados, son utilizados de puchimbol.

Me parece que la política, esta que tenemos, la que construimos nosotros todos los días con nuestras opiniones y acciones, debería reparar en ello. Pegarle a alguien con propuestas es una cosa, pero mear al tirado, al que no puede balbucear con su jeta partida, no me va. Reitero, no defiendo a Paco Pérez ni a sus posiciones políticas ni mucho menos a su alineamiento repentino en la interna nacional en el peronismo. Porque yo pienso otra cosa, diferente, y no pienso votar a partir de esta sensibilización con el caído.

Es otra cosa lo que quiero decir. El oportunismo pre-electoral me da náuseas. Ahora resulta que están gobernando otros con decisiones operadas en lo nacional para el bien de los mendocinos. Me refiero específicamente a las declaraciones de Carmona atribuyéndose el destrabe de fondos para los sueldos de los empleados que cobran a través del Banco Nación. Una bajeza de campaña. Una más.

En fin. Mendoza se ilusiona. Se ilusiona con un olimpo de próceres objetores de conciencia. Por favor, muchachos iluminados que no iluminan. Están tensando cuerdas que ya no aguantan. Y cuando se rompan… fue. El linchado en el piso adolorido, ¿es el testimonio del fracaso individual del fracasado?

Mañana habrá internas y habrá ganadores y perdedores. Los perdedores necesitarán de los ganadores para que los ganadores conduzcan en las diferencias y, así, los perdedores no se sientan tan perdedores. Scioli, ese nombre maldecido hoy, puede que mañana sea bendito. Y ahí se necesitarán linchadores y linchados. Pero eso en el barrio significa delimitación de los territorios compartidos. Bandas.

Miren, se los digo cortito: Scioli es Cristina. Berni es Cristina. Randazzo es Cristina. Recalde es Cristina. Y mejor que así sea. Porque detrás de los impuros hay miles y miles de compañeros. Muchos más que detrás de los puros. Y de lo que se trata aquí es de construir un proyecto nacional grande, no chiquito ni mezquino.