Osvaldo Bayer y el compromiso inclaudicable

En conmemoración de los 36 años del golpe militar, el escritor y sociólogo Federico Aciar nos da una mirada en prospectiva sobra la vida y obra de Osvaldo Bayer que visita la provincia para participar de las Jornadas Universidad y Memoria organizadas por la UNCuyo.

Osvaldo Bayer y el compromiso inclaudicable

Sociedad

Unidiversidad

Federico Aciar

Publicado el 23 DE MARZO DE 2012

Fue a partir de sus primeras lecturas infantiles de Dumas y Salgari que descubrió el sentido de la aventura, fue su padre quien le enseñó que esta sociedad no era justa, que había que luchar por otra donde todos tuvieran lo mismo.

Fue cadete de un alemán corredor de seguros, fue guardavidas en el club Comunicaciones, donde conoció al futuro presidente Lastiri, quien años más tarde prohibiría su primer libro, fue aprendiz de timonel hasta que lo despidieron por ejercer su derecho a huelga, en el cual, una vez en el periodismo reincidiría llevando a cabo la primera huelga en la historia del diario Clarín.

Estudió Historia y tomó una decisión: escribiría para el pueblo. Dedicó su carrera a investigar aquellos acontecimientos y personajes que otros intentaron borrar de la historia oficial. Severino Di Giovanni, América y Paulino Scarfó, Kurt Wilckens, Radowitzky, el “gallego” Soto, Facón Grande y todos los Vengadores de la Patagonia Trágica fueron rescatados del olvido a través de su pluma. La complicidad entre el poder político y los empresarios, causales de las masacres de obreros en el sur de nuestro país, tenían en él a uno de sus peores enemigos.

Sin embargo, a las atrocidades por él denunciadas, les sobrevendría algo aún peor e inimaginable, el 24 de marzo de 1976 el golpe militar encabezado por el general Jorge Rafael Videla derroca al gobierno de Isabel Perón, e impone una dictadura que perfecciona los mecanismos de represión, mediante la detención ilegal, la tortura y la “desaparición de personas”.

Los inmediatos efectos de las políticas impuestas por la dictadura militar, fueron destructivos; miedo, silencio forzado, persecución, encarcelamiento o muerte. Lo que lo impulsó junto a Juan Gelman, Julio Cortázar, Osvaldo Soriano, entre otros, muchos otros, a emprender el largo camino del exilio.

 La dictadura no tardaría en mostrar su brutalidad. El mismo día del golpe militar detienen en La Rioja a Daniel Moyano y a Mario Paoletti; en Mendoza secuestran a Di Benedetto de su despacho de subdirector del diario Los Andes, quien estará preso durante un año y medio hasta su llegada a España en setiembre del 77.

En abril, en el Regimiento de Infantería Aerotransportada XIV de Córdoba, se exhiben e incineran, como en la Alemania Nazi, libros, revistas, y fascículos considerados subversivos en presencia de periodistas locales y corresponsales; el comunicado del Tercer Cuerpo del ejército justifica la quema “para que con este material se evite continuar engañando a nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos nacionales, nuestra Iglesia, y en fin, nuestro más tradicional acervo espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar”.

 El 4 de mayo secuestran y desaparecen a Haroldo Conti. El 4 de junio, el país se entera de la desaparición del poeta y periodista Miguel Ángel Bustos. Durante el mismo mes matan al escritor Francisco Urondo en un enfrentamiento con la policía en la ciudad de Mendoza. El 25 de marzo de 1977, solo un día después de haber dado a conocer su célebre y fundamental “Carta Abierta a la Junta Militar”, fue asesinado Rodolfo Walsh.

Una vez concluida la larga noche militar, quienes desde el exilio valientemente combatieron cada una de las acciones de la junta criminal, con tristeza descubrieron el destino de obediencia debida y punto final que les tenía reservado el poder a los responsables del genocidio.

Fue el amor de las Madres y su lucha incansable, la única compañía y sostén de quienes, como él, se animaron a levantar su voz. Hoy, a 36 años de la infamia, fiel a su compromiso inclaudicable de dar voz a los que no tienen voz, sigue en pie defendiendo a los desprotegidos del sistema, y en la búsqueda infinita de justicia. Alguna vez Raúl González Tuñón, haciendo referencia a la compañera de Severino Di Giovanni escribió “cuando estemos todos muertos, América nos llevará flores”, nosotros sabemos que esas flores nunca llegarían a destino de no haber existido Osvaldo Bayer.