Para (re) pensar los procesos político-sociales en clave latinoamericana

“La fuerza de los hechos y los límites de la teoría. Categorías, formas y prácticas políticas en América Latina en las últimas décadas” es un proyecto que contiene los aspectos relevantes de la realidad socio-política latinoamericana. Apenas una muestra en esta nota, de un buceo histórico y complejo.

Para (re) pensar los procesos político-sociales en clave latinoamericana

Pintura "Nuestro norte es el sur", de Joaquín Torres García

Sociedad

Unidiversidad

Milagros Molina

Publicado el 02 DE OCTUBRE DE 2013

“La fuerza de los hechos y los límites de la teoría. Categorías, formas y prácticas políticas en América Latina en las últimas décadas es un proyecto subsidiado por la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado; en el que se analizan los aspectos relevantes de la realidad socio-política latinoamericana en las últimas décadas, con la clara convicción de que la construcción teórica y la práctica socio-histórica están inherentemente vinculadas.  Amelia Barreda, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, coordina este proyecto.

¿Cuál es el punto de partida de la investigación?

La idea a través de esta investigación es poder pensar la teoría política no en abstracto, sino concretamente a través de cómo los procesos socio-políticos la afectan o no y, en este sentido, la necesidad de actualizarla. La necesidad de la actualización deriva de la predominancia en la ciencia política de una  matriz empírico-analítica.

¿Qué significa que la matriz dominante en ciencia política sea empírico-analítica?

Es una matriz que se organiza con aportes del conductismo y del neopositivismo en la academia norteamericana y que va a influir fuertemente para que las lecturas, las miradas acerca del Estado, la democracia y los movimientos sociales de Latinoamérica, se hagan desde una fuerte impronta eurocéntrica y anglosajona. Desde esta perspectiva, la teoría es solo subsidiaria y la observación, la cuantificación, la elaboración de modelos, es lo predominante.

¿Qué implica leer procesos en clave latinoamericana?

En primer lugar, no significa reemplazar una matriz eurocéntrica por otra latinocéntrica. En gran medida nos hemos conformado en esa matriz y no podemos negarla. Básicamente, lo que nosotros intentamos hacer es retomar la idea de “traducción” de José Carlos Mariátegui y de todo el pensamiento crítico, que implica hacer un ejercicio de resignificación de las categorías que conocemos para poder entender América Latina con mayor pertinencia. Este es nuestro tema central. Para ello, revisamos la tradición de pensamiento crítico latinoamericano, que fue colocada en el lugar del mero ensayo (para diferenciarlo de “las ciencias” que usan el método, la recolección de datos, la estadística).

Cuando nos metimos en el análisis de este pensamiento nos encontramos con una tradición riquísima, con insumos desde la sociología, con nombres como los de Florestán Fernandes, Orlando Fals Borda, Pablo González Casanova, Aníbal Quijano; y desde la filosofía, con Arturo Roig, Enrique Dussel, Franz Hinkelammert, entre tantos/as otros/as.

Ahí confluye el pensamiento que trató y trata de abordar(nos) críticamente desde las coordenadas históricas latinoamericanas, es decir, que intenta rescatar “la colonialidad del poder”, como dice Quijano. Porque no hay una posibilidad de tomar una teoría general y aplicarla para nuestros procesos, ni siquiera el materialismo histórico. Si bien la mayoría del pensamiento crítico latinoamericano se apoya sobre las categorías del materialismo, las tiene que traducir a nuestras condiciones sociohistóricas o, como dice el pensador boliviano René Zabaleta Mercado, “articular lo local con lo universal”. Lo universal serían las determinaciones que el sistema-mundo capitalista impone a América Latina y lo local es lo que cada nación ha producido en la inserción a ese sistema- mundo.

Es desde aquí que hay que revisar las teorías con las que se aborda a Latinoamérica, desde la colonialidad del poder, del saber y del ser. Hay un condicionamiento racial étnico muy fuerte en las producciones eurocéntricas y nosotros nos hemos apropiado de esas teorías y nos miramos. Así, cuando caracterizamos los Estados latinoamericanos, lo hacemos desde ese lugar y desde esa mirada, entonces, estos Estados son macro-Estados, ineficientes, burocratizados. Más allá de que empríricamente eso sea así, partimos ya de una mirada que nos sesga. Lo mismo cuando hablamos de democracia. Nuestras democracias son de segunda, populistas, caudillistas, porque nos estamos mirando desde el modelo de democracia liberal-representativa; lo mismo sucede con las categorías de desarrollo y tantas otras.

Nosotros situamos la investigación con ese intento de actualizar la teoría política, analizando los procesos socio-políticos de las últimas décadas.

¿Cuál es el período que abordan con su investigación?

Hacemos un recorte largo, desde el momento en el que empieza a penetrar el neoliberalismo en nuestras regiones. Podría ser mucho más extenso porque América Latina es parte de la acumulación originaria del capital; este determinante hace que en el contexto de la diversidad –porque somos muy distintos entre los países– podamos pensarnos como una unidad. La determinación común que tenemos es la conquista y colonización, que luego se traduce en una colonialidad que se extiende hasta la actualidad como matriz epistémica.

De este período largo, nosotros tomamos desde que comienzan las dictaduras en el Cono Sur (fines de los 60 y 70) hasta que se produce esta “irrupción plebeya” (como dice Álvaro García Linera) a fines de los 90 y principios del siglo XXI. Porque son momentos de crisis que operan como canteras de producción teórica y, también, de prácticas concretas.

¿Cuáles son los procesos socio-políticos que abordan en este período?

Hay integrantes del equipo que se dedican a analizar los procesos de la dictadura y el comportamiento del Estado durante la transición democrática (el proceso que va de las dictaduras a las democracias) y cómo se va reconfigurando ese Estado. Porque creemos que en América Latina el Estado sigue siendo central en el análisis.

Hemos seleccionado tres macro-categorías: Estado, democracia y movimientos sociales, y lo que nos interesa es ver la articulación entre estas y los procesos socio-históricos concretos. No pretendemos hacer ni una semántica histórica ni tampoco historia, analizando solo procesos.

Por ejemplo, estudiamos cómo se ha visto afectada la categoría de Estado analizando concretamente su funcionamiento en los distintos momentos históricos: entre las dictaduras y la transición a las democracias, durante las democracias y, sobre todo, a partir del 2001.

¿Con qué metodología abordan este estudio?

En esta primera etapa, lo que nos hemos propuesto es hacer un esquema narrativo histórico de tipo macroestructural. Es decir, una aproximación histórico-conceptual a este período que hemos recortado, para ver si hay alguna diferencia en el uso de las categorías en relación con los procesos.

Por ejemplo, cuando caracterizamos los movimientos sociales, tomamos las diferentes líneas teóricas de abordaje: la identidad, la clase. Pero cuando uno va y mira un movimiento político-social concreto, hay infinidad de cruces, es mucho más complejo. Estas grandes categorías son las que queremos traducir, o por lo menos ir marcando la dificultad en la traducción.

Porque la producción de conocimientos en la lucha –como dice Boaventura de Sousa Santos– no penetra para nada en la academia. En este sentido, lo que nosotros hemos hecho hasta ahora es adjetivar las categorías, este es nuestro intento de traducción. Un momento de la traducción es la adjetivación (por ejemplo, adjetivar el Estado argentino –que no pueden ser los mismos que le ponemos al Estado chileno o al boliviano– como neokeynesiano-popular y explicar el por qué estos adjetivos y no otros).

Como casos, más allá del trabajo teórico, para mirar los movimientos sociales, dos de los miembros del equipo han tomado el Movimiento Sin Tierra de Brasil y el de los Mapuches en nuestro país, desde distintas perspectivas.

En cuanto al Estado, una de nuestras investigadoras está analizando la reconfiguración del Estado desde el kirchnerismo y el ejercicio del poder desde el Estado. Otro de los integrantes está haciendo un análisis del uso del Estado y del ejercicio del poder, en la última dictadura militar y durante el kirchnerismo.

También hemos hecho algunas entrevistas en forma asistemática a académicos, investigadores y estudiantes para detectar el uso de los conceptos Estado, democracia y movimientos sociales. Si seguimos en esta línea de investigación, vamos a avanzar sobre esta metodología más de tipo cualitativa, una vez que tengamos cerrada esta etapa hermenéutica de análisis de procesos y categorías.

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