¿Pueden los aromas ayudar a fijar la memoria? Un equipo científico de Argentina lo estudió

La investigación de científicas y científicos del Conicet y del Instituto Tecnológico Buenos Aires es inédita en el mundo. Realizaron un estudio con personas de entre 16 y 18 años. Cuál creen que es el "perfume" que ayuda a la memoria.

¿Pueden los aromas ayudar a fijar la memoria? Un equipo científico de Argentina lo estudió

Foto: Anna Shvets/pexels.com

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Publicado el 30 DE JUNIO DE 2022

En el ámbito de las neurociencias del aprendizaje, investigadores del Conicet y del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) realizaron una particular investigación para comprobar la incidencia de los aromas en los procesos de fijación de la memoria en estudiantes que participaron de una clase de historia, y consideraron que amplía "la posibilidad de mejorar los aprendizajes con condiciones basadas en la evidencia científica". El estudio, que, según los autores, se hace por primera vez en el país y "no tiene antecedentes en el mundo por sus características", fue publicado en la revista científica Scientific Reports y se basó en alumnos de entre 16 y 18 años del Colegio del Faro, del partido bonaerense de Escobar.

Los estudiantes recibieron una clase de historia en un aula con aromatizante de coco. Luego, a 45 de ellos se les pidió que aromatizaran sus habitaciones con esa misma fragancia antes de irse a dormir, con el objetivo de que actuara durante la primera hora y media de sueño.

En cambio, a otro grupo de alumnos se les pidió que siguieran el mismo procedimiento en sus habitaciones, pero con aroma a violetas.

El resultado obtenido fue que, siete días después, los estudiantes que antes de irse a dormir aromatizaban su cuarto con fragancia a coco mantuvieron la memoria sobre datos clave de la lección de historia que habían presenciado. Mientras tanto, los que recibieron la fragancia a violetas no recordaban datos de la lección.

El estudio también arrojó que la efectividad del aroma en la consolidación de la memoria en el momento del sueño fue tan alta que, con una sola sesión clave durante el descanso, fue suficiente para que se obtuviera un efecto considerable.

Darío Álvarez Klar, educador especializado en gestión de la innovación y Fundador de la Red Educativa Itínere, a la que pertenece el colegio, dijo a Télam que "es un estudio que se hizo en el ámbito de las neurociencias del aprendizaje". Álvarez Klar consideró que "todo lo que tiene que ver con educación y ciencia es esencial" y reconoció que "estos son dos campos que no se dan la mano habitualmente".

"La idea de que en educación podamos usar este dato no es menor, ya que, si un docente pudiera conocer estos procesos, podría, al momento de dar contenidos nuevos, fijar más fácilmente algunas ideas y conceptos. Esto es importante para la medicina, para estudiantes y profesores. Es una técnica que podría mejorar la forma de aprender", dijo el educador. Álvarez Klar destacó que la iniciativa "nació de la hipótesis de los aromas que a una persona le hacen rememorar situaciones vividas hace muchos años. Si se lo enfoca en los aprendizajes nuevos, puede generar un mejor impacto".

"También está la clave visual, el factor sorpresa que puede haber ante un hecho que hace que esa circunstancia se fije más en la memoria. Todos nos acordamos de lo que hacíamos al momento del atentado a las Torres Gemelas, pero no nos acordamos de lo que hicimos siete días atrás", explicó

El especialista destacó, además, que "la ciencia siempre estuvo en el ámbito de los laboratorios, pero la escuela no le abría tan fácilmente la puerta. Por otro lado, cuando sí la abre, no se basa en evidencia científica". "La educación más tradicional lo que hace es repetir lo que durante muchos años le dio resultado. La forma de entender la educación no solo es nutrirse con experiencias que otros generaron, sino también abrevar en lo que se hace en otros ámbitos, por ejemplo, la ciencia", detalló el educador.

Y agregó que los docentes, "al no saber cómo funciona el cerebro de sus alumnos, repiten modelos que ya están perimidos". "La neurociencia nos muestra que hay otras formas de aprender"sostuvo.

Por su parte, Vanesa Vidal, becaria doctoral del Conicet en el ITBA, explicó que, "durante el sueño, se produce una sincronización eléctrica del cerebro que permite el pasaje de información desde un centro de almacenamiento a corto plazo hacia otro a largo plazo".

"Si se presenta durante el sueño una clave, en este caso olfativa, ligada a la información que se quiere consolidar, esta aumenta. Esto se produce durante una fase del sueño que se llama 'sueño de ondas lentas'", destacó la investigadora especializada en el campo de neurociencias y la memoria.

Vidal destacó: "Hay mucha evidencia científica en laboratorio. Con el estudio, lo que quisimos hacer es llevarlo a la vida real. Además de usar una clave olfativa, también se podría hacer con sonidos. Esta experiencia se puede hacer con cualquier aroma, lo importante es que la fragancia no sea muy intensa durante el sueño".

El primer trabajo de este tipo se realizó en Alemania con aroma a rosas, pero allí se focalizó en aprender pares de palabras con rondas de estudio en la casa. La diferencia es que, en este caso, se probó con una clase de historia y la adquisición de contenidos complejos.

Vidal destacó que el campo de las neurociencias aplicadas a los aprendizajes "es relativamente nuevo; cada vez hay más trabajos, pero de los que involucren al sueño, hay bastante pocos". Aseguró que se estudia ampliar la investigación para saber si se puede usar una clave olfativa determinada para una clase historia y otra clave para una clase de Lengua.

Fuente: Télam / Claudio Campanari

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