"La Justicia se hace más lenta cuando son pobres"

Entrevista a Silvia Minoli

"La Justicia se hace más lenta cuando son pobres"

Silvia Minoli fue quien se encargó de visibilizar en la sociedad las desapariciones de Johana y de Soledad, a quienes 4 y 5 años después, respectivamente, se las sigue buscando. Foto: Archivo / Axel Lloret.

Sociedad Unidiversidad Especial Mujeres que luchan / por Unidiversidad / Natalia Galán / Publicado el 05 DE SEPTIEMBRE 2016

Es el jueves 7 de julio de 2016, el día previo al receso invernal. La dirección de la escuela está muy concurrida: docentes, secretarias, madres, niños. Silvia se hace de unos minutos para charlar, señala su escritorio. En ambos costados cuelgan grandes fotos con la inscripción "Encontremos a Johana".

Silvia Minoli, directora de la escuela primaria N.° 1-182, de la localidad de 3 de Mayo, Lavalle, es quien ha encabezado la búsqueda de Johana Chacón desde el primer día de conocida la noticia de su desaparición. Tiene 57 años, está a punto de jubilarse y hace cuatro años que busca. 

Johana Chacón fue vista por última vez el 4 de septiembre de 2012, cuando tenía 13 años. Asistía a la Escuela Virgen del Rosario, dirigida por Silvia Minoli.

 

¿Cómo fueron los primeros momentos tras la desaparición de Johana y cómo se abordó el tema en la escuela?

Es un caso realmente inédito, nunca pensamos que iba a desaparecer una nena de séptimo grado. Luego nos enteramos de que había desaparecido una mamá nueve meses antes, Soledad Olivera, madre de tres niños de la escuela. Esto movilizó mucho a la escuela, nos pusimos la causa al hombro y empezamos a generar tanto el seguimiento en la fiscalía como marchas, actos. Llegó un momento en el que pensamos que esto tenía un techo, porque había que trascender y movilizarnos a otros espacios. Así conmemoramos el primer año de la desaparición de Johana con una marcha de más de 1000 personas en la Ciudad de Mendoza.

¿Qué pasó después?

Después hubo muchísimas actividades, como el festival en la Plaza Independencia, la pintada de signos. Teníamos una vez al mes, los días 4, y como veíamos que la cosa se extendía, tuvimos que blanquear la pared y pintar uno por año, porque si no, tal vez hubiéramos dado la vuelta a la manzana con los signos de interrogación. Ese es un acto ícono que lo hacemos cada 4 de septiembre y cada 18 de noviembre, que es el día de la desaparición de Soledad. Las actividades que surgieron fueron principalmente de concientización y se evaluaron los temas de la trata. Nosotros estábamos con muchas esperanzas de que fuera eso, para poder encontrar a las chicas y poder reinsertarlas. Pero cuando abrimos esa búsqueda en la Justicia Federal, por un lado se amplió el panorama de búsqueda pero todo lo que se conseguía o se investigaba nos llevaba a pensar que las chicas habían sido asesinadas. No se podía hablar de femicidio porque cuando desapareció Soledad no estaba aún la ley, pero en el caso de Johana, sí. De todas formas, los cuerpos de las chicas siguen desaparecidos y no podemos decir que sea trata, pero tampoco podemos afirmar que las hayan matado. Esto ha tenido idas y vueltas, hubo un juicio por Soledad y dejaron en libertad a Luque; el doctor Fernando Peñaloza elevó un recurso de casación a la Corte Suprema de Justicia, que hizo una devolución impecable diciendo que la cámara no juzgó bien a Luque en ese momento.

Después vino la confesión de Beatriz Chacón, la hermana de Johana diciendo que vio cuando Luque mataba a Johana y dio detalles macabros del hecho. Luque volvió a prisión, se le hizo una pericia psiquiátrica a Beatriz, que lamentablemente demoró muchísimo tiempo, y cuando se conocieron los resultados, la doctora Mauricio dijo que no tenía la consistencia suficiente como para dejar encarcelada a una persona y Luque actualmente está en libertad (Nota de la redacción: Mariano Luque fue detenido nuevamente el 11 de agosto de 2016 por decisión de la Cámara de Apelaciones).

Desde ese momento, la escuela se ha separado un poco de la situación, porque esto ha tomado un impacto social y provincial muy grande y comenzaron a aparecer organizaciones sociales que están dedicadas a la protección de los derechos de las mujeres, y yo creo que el caso de Johana y Soledad es de todos los mendocinos y mendocinas, sobre todo de las mujeres. Se hacen las marchas de "Ni una menos", la del Día contra la Violencia hacia la Mujer, la del 8 de marzo, y yo participo activamente de la organización.

¿Cómo se han trabajado los casos de Johana y Soledad en la Escuela Virgen del Rosario?

En la comunidad educativa se ha logrado un trabajo de apertura hacia otras instituciones, apoyándonos en gente que tiene los conocimientos sobre prevención de delitos, violencia de género, programas de educación sexual integral. Tuvimos gente de la Escuela de Psicología Social Pichón-Rivière, el grupo Meltequi de la UNCUYO, ganamos las becas Gustavo Kent y Mauricio López para trabajar el primer año aquí en la escuela, con talleres dirigidos a las docentes y a los chicos de sexto y séptimo año. Fue un trabajo muy lindo, que los compañeros de Johana se llevaron a su escuela secundaria, donde hoy Johana estaría cursando 4to. año. Al año siguiente empezamos a trabajar comunitariamente, incluyendo a la escuela secundaria, la biblioteca popular y el centro de salud. Esto sirvió para acordar que el mensaje fuera el mismo, saber qué palabras utilizar. Nosotros no quisimos en ningún momento que la población entrara en pánico, todo lo contrario; lo que queríamos era hacer prevención. Desde allí es donde vamos a obtener resultados, sabemos que cuesta de tres a cuatro generaciones revertir las situaciones de violencia, por eso la escuela tiene que trabajar articuladamente y poder generar acciones para que esto no nos pase.

Por ejemplo el otro día teníamos una charla con los chicos de séptimo justamente sobre el uso del teléfono y el uso de internet, explicándoles casos concretos, como la muerte de una niña que se contactó por Internet con una amiga, que resultó ser un varón y que la asesinó. Todas estas cosas a los chicos los impactan, especialmente en estas zonas rurales donde hay temas que en la familia no se tocan, por tabú, por desconocimiento y que se hablan en grupos de preadolescentes en los que la información no es la correcta, ahí es donde tiene que entrar la escuela a interactuar y construir conocimientos que sean relevantes para los chicos. Algo importante, que creo que no tuvo mucho impacto, es que presentamos un proyecto para que el día 4 de septiembre fuera declarado de interés provincial, la Legislatura lo votó por unanimidad en ambas cámaras. Me encuentro en el calendario escolar de la DGE que aparece la fecha “Día de la Construcción Ciudadana”, pero resulta que el calendario escolar no explica de qué se trata, y los directivos o docentes que reciben ese calendario que llega a todas las escuelas de Mendoza, de todos los niveles y modalidades, se preguntarán: "¿De qué se trata esto?". Me parece que la deuda es poner en ese calendario que se conmemora ese día porque desapareció Johana Chacón. Mientras tanto, hay una veta jurídica que yo he seguido personalmente.

Imagen de una de las movilizaciones que se hicieron durante estos cuatro años, en reclamo por la aparición de Johana Chacón. Foto: Archivo / Axel Lloret.

 

¿Por qué fue rechazada como querellante de la causa judicial por Johana Chacón?

El doctor Fernando Peñaloza, que es abogado de derechos humanos, se ha convertido en querellante por el Estado, y como no ha aparecido ningún querellante de la familia (no han querido serlo), me presenté yo, pero el artículo 10 del Código Procesal Penal de la provincial es muy endeble y por esa razón se recusa o rechaza a los querellantes populares. Apareció el doctor Salinas y me dijo que van a presentar un proyecto para modificar ese artículo, y estamos esperando si con esa modificación el fiscal de la causa, que es el doctor Garay, me acepta como querellante. 

Está muy empapada de temas ajenos a su actividad docente. ¿Se ha dedicado a estudiar estos temas?

He tratado de aprender algunas cosas, algunas cosas sigo sin saberlas, leo algunos escritos y me cuesta entender el vocabulario de los abogados porque es muy técnico. Mi vida cambió totalmente, en mi estado de ánimo, en mis actividades, pero me parece que valió la pena porque esto sienta precedente. No sé si otra escuela hubiera hecho lo mismo. Nosotros estamos conformes con haber logrado visibilizar esta situación. Creemos que el resto depende de la justicia y también de la presión que se genere para que esto se agilice. Yo podría contar miles de detalles, como una nota enviada al procurador Rodolfo González en el mes de noviembre de 2013 y tener que enviar una nueva nota en marzo para obtener una respuesta, porque cuando las presentaciones no las hace un abogado todo es mucho más lento. Por eso creo que democratizar la justicia es absolutamente necesario, porque todos tenemos derecho a realizar reclamos por la vía que corresponde pero nos merecemos respuestas.

Además, los tiempos sociales difieren tanto de los judiciales...

En el 2013 fuimos al Espacio Para la Memoria, a un encuentro de familiares de mujeres desaparecidas cuando se cumplían 10 años de la desaparición de Marita Verón. En la muestra estaban Soledad y Johana, fue impactante verlas en ese espacio.

Se ve cómo esto trascendió los límites de 3 de Mayo, de Lavalle, de Mendoza, justamente visibilizando estas situaciones que… ¿a quién le pasan? Le pasan a los invisibles y la lentitud de la justicia se hace más lenta cuando son pobres, y cuando son mujeres pobres con más profundidad.

Esa fue una experiencia muy importante, porque logramos un contacto con el doctor Marcelo Colombo, que es el titular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y yo le pedí el Equipo de Antropología Forense y Marcelo me lo ofreció… Todavía estoy esperando, desde diciembre del año pasado, que venga ese equipo, que está dispuesto a venir, pero que parece que la provincia no tiene los recursos necesarios para traerlo y que pueda hacer una investigación en el lugar donde Beatriz dice que Mariano enterró a Johana. Estos especialistas pueden encontrar restos con los que se pueda extraer un ADN. Entonces me parece que la profundidad que deben tener estos casos de desaparición de personas no está siendo hoy concreta. Lamentablemente seguimos esperando. Es muy difícil acostumbrarse a estos ritmos; en las escuelas con los aprendizajes, si bien son lentos, los resultados se van viendo, pero esto se va trasladando en el tiempo de una forma tal que le quita las ganas hasta al más paciente y perseverante de seguir adelante. Mi esperanza es que esto se revierta y que podamos en algún momento llegar a investigaciones ágiles para que, con certezas, se reconozca la culpabilidad o inocencia de alguien. 

Mural pintado en el ingreso de la Escuela Virgen del Rosario. Foto: Archivo / Axel Lloret.

 

¿Cómo fue ese momento en el que tomaron la decisión de pasar de pintar un signo por mes a pintar un signo por año?

Ese cambio fue shockeante. Cuando yo lo propuse, algunas de mis compañeras se asombraron, pero llegó un momento en el que yo les dije: “Chicas, ¿todos los meses? ¿Cuántas veces vamos a pintar el signo? Algunos meses hemos sido sólo tres personas”, esto hay que tenerlo en cuenta, el impacto que causa en las personas. Nosotras ya estamos impactadas y comprometidas, lo que queremos con esto es trasladar a la comunidad esta sensación de ausencia y no saber qué ha pasado con estas dos chicas. Hay que recordar que los hijos de Soledad están esperando respuestas, ellos en un momento piensan que su mamá va a volver; en otros momentos piensan que la mamá está muerta. En un primer momento fue terrible trabajar con ese tema, porque, socialmente, ¿qué se decía? Se la estigmatizó, se dijo que se fue con algún novio, que abandonó a los chicos, siempre se tiende a culpar a la mujer de todo lo que pasa, y había que revertir esa situación, sobre todo con los chicos, hasta que los chicos entendieron que a su mamá le había pasado algo.

Tuve que hablar claramente con ellos, y a partir de ese momento creo que ellos bajaron un poco la ansiedad. Son chicos muy resilientes y tienen un entorno afectivo que no tenía Johana, entonces son chicos que están creciendo sin su mamá pero reacomodando su vida a esta situación.

 

Con respecto a la resiliencia, ¿cómo a través de los años se ha vivido ese proceso? ¿Se ha podido elaborar algo más allá del dolor?

Es un proceso muy lento. Nosotros trabajamos mucho el tema de la violencia familiar. Y les cuesta hablar a los chicos, porque está como naturalizado que un varón golpee a una mujer, que falte la comida está naturalizado, que no haya servicios mínimos e indispensables para poder vivir está naturalizado. Lo que queremos revertir es justamente eso, que hay que dar lucha, hay que dar pelea, y tenemos que fortalecer a estos niños, porque para mí la resiliencia no es acostumbramiento, para mí es poder procesar esto que nos ha pasado y convertirlo en energía para poder batallar, seguir adelante y no caerse. 

En todo este proceso, ¿han recibido apoyo del Estado provincial? ¿Apoyo psicológico?

¡No, no, no! Una sola vez, cuando yo avisé a la DGE cuando pasó lo de Johana, nos mandaron un equipo de contingencia que trabajó con nosotros una jornada y después, todo el apoyo que hemos recibido ha sido porque yo he ido puerta por puerta golpeando, en muchos lugares me han dicho sí y no hemos conseguido nada. Por ejemplo, en el mes de enero pedí una audiencia con la Directora de Educación Primaria y todavía no me llaman; entonces uno se da cuenta de que el Estado está muy ausente, el sistema educativo está ausente porque…supongo que está muy burocratizado, lamentablemente.

El año que viene yo me jubilo y me voy del sistema agobiada, realmente, porque veo que lo importante siempre queda para el final. Hay que estar en el emergente, en el pedido cotidiano de hoy para mañana, porque si no se deja de cumplir, y eso es una deformación profesional que se produce en nosotros que es el deber, la obediencia, y entonces las cuestiones que son tan importantes las trabajamos solas. Tenemos conciencia sobre estos temas, y si no, no se trabaja.

 

¿Qué le pediría a los medios, a los periodistas,  no sólo sobre el caso de Johana, sino sobre cualquier caso?

Les pediría que acompañen estos casos. Entiendo que la noticia va cambiando día a día y hay cuestiones muy del momento que tienen que ser visualizadas, pero en el caso de Johana y Soledad nosotras nos hemos sentido muy acompañadas por los medios, desde los masivos (no todos), hasta los medios comunitarios. Para mí ha sido emocionante participar de una radio comunitaria, viendo ese esfuerzo que hacen, porque ahí es todo a pulmón.

Pediría que se interesen, que sigan llamando una vez pasada la noticia. Lo que sí, algunos son muy invasivos, me parece que se llega al límite de no respetar horarios de la persona a la que se quiere entrevistar, se interrumpe en cuestiones familiares. Yo he padecido eso, porque muchas veces no podía estar en todos los lugares, por mi trabajo, mi familia, los gastos, etcétera. Eso les pediría: que la comunicación no sea amarillista, invasiva y que realmente se profundice en los temas, para que también sean los medios los que formen conciencia. Me parece que por ahí tiene que pasar el trabajo. 

 

¿Ha tomado conciencia de que fuera de la comunidad usted es tomada como una referente social?

Me cuesta mucho, porque por ahí se ríen con esto que digo, pero “yo no estudié para ser actriz”. Entonces, de pronto, encontrarme con que tenía cámaras acá, el maquillaje, la cucaracha….ha sido para mí toda una movilización en mis esquemas que he tenido que aprender a enfrentar, y también aprender a tratar con los periodistas y con los medios, porque yo creo que gracias a esta relación que hemos podido formar es que soy respetada.

Porque si yo hubiese salido a los gritos, o poniéndome en contra de todo el mundo, hoy, a nadie le importaría el tema.

Yo no pertenezco a ningún partido político, alguna vez se han dicho cosas que me han causado mucho dolor personalmente, como que yo quería un puesto político, por eso estaba en los medios, pero con el transcurso de los años se han dado cuenta de que no es así. Y, además, ya he obedecido reglas 57 años desde que nací y 36 años reglas en el sistema educativo, y no quiero introducirme en esos esquemas de trabajo y de pensamiento. Y sí, me doy cuenta de que soy una referente, pero me ha costado todo un proceso llegar a eso, es shockeante, la verdad, yo preferiría pasar inadvertida, pero es lo que nos toca. 

 

Nota: Esta entrevista fue realizada por Natalia Galán, estudiante de Periodismo en el Instituto Fabián Calle.

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