Soplaré, soplaré: ¿qué es el riesgo de Zonda?

Especialistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO explican el fenómeno climático propio de esta provincia. Cuáles son las causas de este viento seco, cálido y violento y qué impacto tiene en buena parte de la población.

Soplaré, soplaré: ¿qué es el riesgo de Zonda?

Avance del zonda sobre la Ciudad de Mendoza

Facultad de Filosofía y Letras Suplementos Zonda / por Marian Nahir Saua, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras / Publicado el 11 DE JULIO 2016

La provincia de Mendoza se encuentra en una zona seca a sotavento de Los Andes; por lo tanto, nuestra ubicación implica un alto riesgo de zonda. El zonda es un viento cálido, seco y violento que se produce por un descenso brusco de la masa de aire proveniente del Pacífico que deja su humedad en las montañas, eleva su temperatura por calentamiento adiabático, es decir que no transfiere calor con el entorno, desciende por diferentes latitudes en diferentes magnitudes y puede alcanzar una velocidad de hasta 110 km por hora. Es un viento desecante porque puede subir la evaporación en 15 minutos, levanta temperatura en poco tiempo y baja la presión atmosférica bruscamente.

Las encuestas realizadas por los investigadores del proyecto "Estrategias y recursos para la educación formal y no formal sobre riesgos de desastre: un camino hacia la resiliencia" revelaron que el 45 % de la población consideraba el zonda como un riesgo grave. En los últimos años hemos aprendido a respetar este viento seco y cálido que nos visita estrepitosamente sin anunciarse. Las escuelas suspenden las clases ante la amenaza de zonda, pero otras instituciones y los habitantes siguen desarrollando sus actividades sin percatarse del peligro que corren.

 El zonda, si bien es temido, es tan frecuente en la provincia que la gente ha terminado por acostumbrarse y no toma precauciones; es normal ver a la gente caminando bajo los árboles que son azotados por el viento, conduciendo o realizando actividades físicas.

La Facultad de Filosofía y Letras sigue las decisiones de la DGE respecto de este riesgo: en los días de zonda no se dictan clases, pero el edificio permanece abierto para resguardar a aquellos estudiantes en tránsito hasta que pase la amenaza. Esto se debe a que la mejor manera de protegerse del zonda es refugiarse en establecimientos cerrados.

La doctora Moira Beatriz Alessandro, profesora de la carrera de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO, hace hincapié en las consecuencias que tiene este fenómeno por la vulnerabilidad natural, urbana y poblacional de Mendoza. Además de la amenaza del zonda mismo, hay factores que si no se contienen o mejoran, se convierten en amenazas de segundo grado; entre ellas, resalta la figura del árbol.

 

El árbol es sumamente necesario para la vida citadina, pero si su gestión (podado, recambio, mejoramiento de las acequias, etcétera) no es correcta, éste se convierte en un peligro para los transeúntes. Para determinar la sustentabilidad del arbolado, adherencia del árbol al suelo y su fortaleza, se realizó un censo georreferencial de la Municipalidad de la Capital.

A partir de los resultados, el geógrafo Andrés Lo Veccio Repetto, miembro del proyecto de investigación sobre riesgos de desastre dirigido por la profesora Silvia Robledo, realizó un mapa en el que se puede apreciar los grados de sustentabilidad de los árboles del centro de la ciudad (las zonas en amarillo, como la que rodea la Peatonal Sarmiento y la Plaza Independencia, son las que hay que evitar cuando haya un zonda).  

La doctora Alessandro insiste en que las autoridades compentes tomen medidas en defensa de la Ciudad y a favor del árbol. Además, señala aspectos de la urbanización vulnerables, como las viviendas con techos no afirmados a la construcción o de materiales inseguros, el cableado, los edificios vidriados y la cartelería colgante. 

¿Qué hacer ante un Zonda?

  • Proteger puertas y ventanas, cerrarlas y, si tienen filtraciones, colocar papel o tela húmeda.
  • No dejar el auto estacionado bajo un árbol.
  • No transitar por calles con árboles de sustentabilidad a corto plazo.
  • No acumular basura (se tapan las acequias).
  • No volar en aviones pequeños ni realizar deportes de riesgo aéreo.
  • No arrojar a la tierra colillas encendidas.
  • Apagar calefones o cocinas que no posean válvula de seguridad.
  • Proteger los vidrios con cinta.
  • Buscar refugio en el interior de algún edificio.
  • Si se está en tránsito, no bajarse del transporte a mitad de camino (llegar a destino y refugiarse ahí).
  • No abandonar el edificio en donde se está.
  • No manejar ni realizar actividad física.
  • Suspender actividades y eventos al aire libre.
  • Hidratarse.
  • Como afecta la psiquis, es mejor no conducir.

 

Por: Marian Nahir Saua, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras