Una sentencia con sabor agridulce

Las víctimas y la querella del VI Juicio de Lesa Humanidad consideraron que algunas condenas fueron bajas. Carlos Rico quedará en libertad. Se declaró a Campo Las Lajas centro clandestino y que las mujeres sufrieron violencia de género.

Una sentencia con sabor agridulce

Sofìa D' Andrea se abraza con Vilma Rúpolo, luego de escuchar la sentencia. Las mira Silvia Ontiveros. Foto: Guerreros del Destino

Provincial

Unidiversidad

Verónica Gordillo

Publicado el 20 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Un sabor agridulce: esa fue la sensación que compartieron víctimas y querellantes luego de escuchar la sentencia en el VI Juicio de Lesa Humanidad. Si bien algunas condenas no los conformaron, reconocieron que el fallo fue histórico por varias razones: los magistrados declararon a campo Las Lajas como centro clandestino de detención, determinaron que 86 personas (incluidos los niños secuestrados con sus madres) fueron víctimas de delitos de lesa humanidad y que las mujeres sufrieron violencia de género.

Para las víctimas, la parte agria de la sentencia fueron las bajas penas para algunos imputados, entre ellos el exsubsecretario de Seguridad durante el gobierno de Celso Jaque, Carlos Rico Tejeiro, que quedará en libertad ya que cumplió la mitad de su condena. La misma suerte correrán Luis Mirotta Pasquini y Marcelo León Marchiotti, mientras fue absuelto Alberto Luciani Marín.

Las víctimas expresaron ese sabor agridulce que les dejó la sentencia. Sofía D’Andrea aseguró que el fallo les duele en parte, porque cree que algunas condenas fueron injustas y que no se tomó en cuenta el sufrimiento de personas como Susana Bermejillo o Carlos Rivamar. Pero también aseguró que es histórica la declaración del tribunal, respecto de que las mujeres que permanecieron detenidas en forma ilegal en el Casino de Suboficiales sufrieron violencia de género, así como el reconocimiento de que los niños y niñas secuestrados con sus madres también fueron víctimas.

Justamente uno de los pequeños que el tribunal declaró como víctima fue el hijo de Vilma Rúpolo, Mariano Leandro Morales, que fue separado de ella a dos días de nacer, pero poco tiempo después los reclamos de su madre lograron que la dejaran estar con él en el Casino de Suboficiales. “El sentimiento es de mucho dolor por todos los que no están, pero también de reivindicación”, fueron sus palabras.

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La sentencia

En las primeras horas de la tarde, integrantes de organismos de Derechos Humanos se congregaron en la puerta de Tribunales Federales, desde donde siguieron a través de una pantalla la lectura de la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1, que leyó su presidente Daniel Alberto Cisneros. El fallo, por mayoría, lo firmaron también Aldo Walter Piña y Gretel Diamante.

La sala de audiencia quedó estrecha para la cantidad de personas que querían escuchar la sentencia. De un lado se ubicaron los familiares de los 19 imputados, del otro, las víctimas y sus familiares y en el medio policías federales, aunque fue una mera formalidad porque todos se trataron con respeto. A medida que se escuchó el fallo, de uno y otro lado hubo llantos y abrazos, unos de alegría y otros de tristeza para los parientes de los acusados.

Los jueces dictaron cinco condenas a prisión perpetua (Pablo José Gutiérrez Araya, Alcides París Francisca Beccaria, Diego Fernando Morales Pastrán, Ricardo Benjamín Miranda Genaro, Juan Carlos Alberto Santa María Blasón); dos a 22 años (Carlos Eduardo Ledesma Luna, Armando Olimpo Carelli Allende); una a 20 años (Armando Osvaldo Fernández Miranda); dos a 14 años (Ramón Ángel Puebla Romero, Roberto Juan Usinger Serrani) y dos a 12 años (Dardo Migno Pipaon y Mario Alfredo Laporta Chielli).

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El tribunal también dictó tres condenas a cinco años de prisión (Miguel Ángel Salinas Ventura, Carlos Faustino Álvarez Lucero y Miguel Ángel Tello Amaya) y tres a 4 años y seis meses (José Mirotta Pasquin, Marcelo León Marchioni  y Carlos Rico Tejeiro). En tanto, hubo un solo imputado absuelto: Carlos Luciani Marín.

Los condenados son exintegrantes de las policías de Mendoza y Federal, del Ejército y de la Fuerza Aérea, quienes cometieron delitos contra víctimas ilegalmente detenidas en el D2 (el mayor centro clandestino de Mendoza), en el Casino de Suboficiales (donde torturaron a un grupo de mujeres) y en Las Lajas. Entre las víctimas están el profesor de la UNCUYO Mauricio López, Vilma Rúpolo, Susana Bermejillo, Mario Susso, Amadeo Sánchez Andía, Víctor Romano Rivamar, Daniel Moyano, Juan Ramón Fernández, Osvaldo Zuin, María del Carmen y Carlos Marín.

Cuando concluyó la lectura de la sentencia, las víctimas se abrazaron. Quizás la que mejor definió la razón que las impulsa para buscar Justicia fue Silvia Ontiveros, quien contó que uno de los imputados agradeció al tribunal y a los querellantes por el respeto con que los trataron.

“Nosotros nunca nos propusimos secuestrar a sus hijos, torturarlos, los hemos tratado con respeto. Nosotros fuimos a la Justicia y el mundo sabe que este es el único país que logró hacer estos juicios y reparar en parte el dolor de las víctimas”, dijo la mujer.

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