Ya son 324 los muertos por el terremoto en México

Pese a que ya pasó casi una semana del sismo, aún continúan las labores de rescate entre los escombros. Unicef calcula que son cinco millones los niños afectados por el movimiento. Falta de rigor en el control de las construcciones.

Ya son 324 los muertos por el terremoto en México

Grupos de rescate y voluntarios continúan con las labores de búsqueda de desaparecidos por el terremoto de México. Foto: José Méndez para EFE publicada por El País.

Internacionales Unidiversidad Terremoto en México / por Unidiversidad / Fuente: El País - The New York Times / Publicado el 25 DE SEPTIEMBRE 2017

México sigue buscando entre los escombros a supervivientes del potente terremoto que sacudió el centro y sur del país el martes 19 de septiembre. El movimiento sísmico ha provocado ya al menos 324 muertos, miles de heridos y el derrumbe de decenas de edificios en la capital.

Los ciudadanos se han volcado a las tareas de ayuda después del terremoto de 7,1 grados, según el Servicio Sismológico Nacional, que ha tenido su epicentro a 12 kilómetros de Axochiapan (en el límite entre los Estados de Morelos y Puebla). Se han creado brigadas ciudadanas y muchas personas se han acercado a los lugares de los derrumbes para colaborar con los rescatistas, también a llevar comida y agua.

Después de la capital, Morelos y Puebla son las dos regiones más afectadas. Varios países –entre ellos, España, Israel, Colombia y Chile– han enviado equipos de ayuda para contribuir en las tareas de rescate.

 

Superar el trauma

Aunque el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) está a favor del pronto regreso a clase tras la tragedia, su vocero en México, Christian Skoog, admite que los menores tendrán "miedo a revivir" lo ocurrido el martes en sus escuelas. La Unicef estima que 5 millones de niños viven en las zonas afectadas por el terremoto y que otros 2 millones padecieron el movimiento del 7 de septiembre, de magnitud 8,2 y que dejó 98 muertos, la mayoría en los estados de Oaxaca y Chiapas.

 

Camino a la reconstrucción

El gobierno capitalino instalará a partir de este lunes 25 al menos cinco Centros de Atención Integral para la Reconstrucción de la Ciudad de México, ubicados cerca de las zonas donde se registraron derrumbes. En estos módulos se dará asesoría a las personas con inmuebles afectados y documentos extraviados a causa del terremoto del pasado 19 de septiembre.

 

 

Falta de rigor

La devastación causada por el terremoto pudo haber sido peor y fue considerablemente menor a lo que sufrió Ciudad de México en el sismo de 1985, el más mortífero en su historia. La razón podría estar relacionada más con cómo fue el movimiento en sí y, a diferencia de lo que muchos piensan, menos con los códigos de construcción adoptados durante los últimos treinta años.

Aunque las regulaciones de construcción de la capital mexicana son consideradas de las mejores del mundo, hay fallas en el cumplimiento, de acuerdo con académicos, oficiales e inspectores de obra, según publica The New York Times.

La revisión de construcciones ha quedado en manos de una red de ingenieros o arquitectos que son contratados y pagados por los desarrolladores inmobiliarios y por las constructoras, lo que genera conflictos de interés que pueden socavar hasta los mejores estándares. Así que las regulaciones de construcción más estrictas, el uso de diferentes materiales y un conocimiento arraigado entre el público de la importancia de la resistencia sísmica sin duda resultaron en que la devastación fuera menor, con poco más de 300 muertos en todas las zonas afectadas y unos 40 edificios colapsados en la capital.

Pero quizá lo que realmente salvó a esta zona metropolitana de 21 millones de habitantes, al menos parcialmente, fue la suerte.

El terremoto de 1985 fue de una magnitud casi 30 veces mayor que la del 19 de septiembre y derrumbó edificios residenciales, hoteles y oficinas, con más de 10 000 muertos. El sismo del martes 19 tuvo un epicentro cercano a la capital, golpeó con más fuerza edificios más bajos y, por ende, menos poblados, y provocó así menos muertes.

“Son sismos muy diferentes y la diferencia está dada sobre todo en magnitud, pero también por distancia”, dijo Eduardo Reinoso, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en ingeniería sísmica. “Al ser este sismo uno mucho más cercano, de 80 a 100 kilómetros en comparación con 700 del anterior, el tipo de ondas que llegan a los edificios es muy distinto; estas fueron más cercanas, mientras en el 85 los colapsos fueron de edificios altísimos por ser ondas acumuladas desde más lejos”.


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