Al servicio de la sociedad

Unidiversidad | Sociedad

15 de mayo de 2018, 12:22.


Ricardo Alfonsín.


Al servicio de la sociedad


La Reforma Universitaria de 1918 fue un acontecimiento importante desde el punto académico y desde el político y es bueno recordarlo, pero lo que tendríamos que preguntarnos es –a la luz de aquella reforma– cuáles son los objetivos que se han cumplido, los que se pueden haber desviado, si hoy las amenazas son otras y qué dirían hoy los reformistas frente a la realidad argentina y al rol de la universidad.

Una de las banderas de aquellos vanguardistas era la autonomía. Si nosotros decimos que las universidades deben estar al servicio de la sociedad y deben tratar de operar como inteligencia e incluso como conciencia de la sociedad, deberían ser ámbitos que –por ejemplo– controlaran de manera autónoma e independiente el impacto que determinadas políticas tienen respecto de la sociedad o respecto de la Argentina. Un ejemplo es la megaminería, y algunas investigaciones universitarias sobre el tema están financiadas por empresas multinacionales o transnacionales. Por lo tanto, la autonomía queda relegada.

Es necesario que se prepare a los estudiantes para que puedan desenvolverse en el mundo económico, pero la universidad no debe formar solamente emprendedores. Debe formar ciudadanos, porque somos parte de una comunidad política y, si bien queremos que sea próspera económicamente, también queremos que sea cada vez más democrática, más igualitaria y más justa desde el punto de vista social. El ciudadano es alguien comprometido no solamente con su interés personal, sino también con el interés colectivo, el que es capaz de comprenderse como formando parte de una nación, se preocupa por trascender los intereses puramente personales y trata de construir sociedades más justas. Esto implica que la universidad deba estar al servicio de la sociedad, brindarle todas aquellas herramientas que sólo este espacio de conocimiento, de investigación y de reflexión puede dar.

 

Lo que la Reforma nos dejó

En 1918, la Asamblea Universitaria sienta con una huelga general las bases que revolucionaron el rol social de la universidad pública. Cien años después su legado toma nuevos caminos.