Crónica de una fuga (a pie) anunciada y un montón de lágrimas

El "New York Times" envió a dos corresponsales a cubrir el éxodo de migrantes venezolanos que atraviesan miles de kilómetros y peligrosos caminos con bebés, niños y hambre a cuestas. Algunas historias de la tragedia social que habita en este lado del mundo.

Crónica de una fuga (a pie) anunciada y un montón de lágrimas

Sociedad Unidiversidad Crisis en Venezuela / por Nicholas Casey y Jenny Carolina González para The New York Times / Publicado el 21 DE FEBRERO 2019

"Todos tenemos miedo de que se ponga feo entre Maduro y Guaidó", dijo Norma López, que hizo la caminata con sus cinco hijos y su bebé, de seis días de nacido. "Mis vecinos dicen que se van a llevar a los adolescentes para que defiendan a Maduro".

El New York Times hizo quizás una de las mejores crónicas que retratan la crisis social en Venezuela. Puntualmente, la caminata migratoria de miles de habitantes de ese país. "Empezó antes del amanecer: antes de que las nubes reventaran contra las montañas, antes de que los camiones invadieran la autopista, antes incluso de que alguien en el pueblo despertara y revisara el lote baldío donde decenas de refugiados venezolanos habían pasado la noche, amontonados", comienza el relato, que luego replica Infobae.

Niños, abuelas, profesores, enfermeras, trabajadores petroleros y desempleados, todos estaban juntos ahí. Los unía la voluntad colectiva de separarse lo más que pudieran del país en colapso que quedaba atrás. Todos, excepto Yoxalida Pimentel. Ella ya no podía dar un paso más. "Después de tantas horas de caminar, tantos días, noches, con sol, frío y lluvia, perdí a mi bebé", dijo en llanto la mañana después de su aborto espontáneo.

La crisis económica en la que está sumida Venezuela con el presidente Nicolás Maduro ha desatado un éxodo. Los investigadores dicen que el desmoronamiento de la economía es de los peores en la historia de América Latina y más de tres millones de personas han dejado el país en los últimos años. La gran mayoría lo ha hecho a pie. Huyen de la peligrosa escasez de alimentos, agua, electricidad y medicinas, así como de la represión política por parte del gobierno que solo en las últimas semanas ha matado a más de 40 personas.

Muchos venezolanos, cuyos salarios han quedado diezmados por la hiperinflación, son incapaces de costear pasajes de autobús y caminan por las autopistas con sus maletas a rastras. Otros hacen autostop varias veces durante kilómetros hasta llegar a Ecuador o Perú.

Pero, sin importar el destino, la gran mayoría pasa por estos caminos peligrosos de Colombia: un viaje de 201 kilómetros a través de un pasaje de los Andes a 3600 metros de altura.

"Es el lugar más frío que he conocido en mi vida", dijo Fredy Rondón, quien salió de Caracas con tan solo una bolsa de pertenencias. Se estaba quedando sin aliento a los 3200 metros antes de alcanzar una estepa desarbolada.

"Pensé que iba a aguantar el frío, pero es demasiado, demasiado". Su disposición a viajar por esta ruta montañosa es testimonio de la desesperación en Venezuela. El país pasa por la peor situación política en décadas, hay dos hombres que reclaman al mismo tiempo la presidencia.

Aquí en las montañas de Colombia, los refugiados venezolanos murmuran sobre Juan Guaidó, el líder opositor que se juramentó presidente encargado a finales de enero y motivó a muchos venezolanos a salir a las calles y respaldarlo. La oposición y Maduro ahora están enfrentados a causa de la entrega de la ayuda humanitaria que el gobierno de Maduro ha bloqueado en la frontera con Colombia, muy cerca de donde muchos emigrantes empiezan su trayecto.

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