De energía renovables y falacias

Daniel Rojas fue uno de los disertantes en las Jornadas sobre Energías Sostenibles, que se realizaron en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo. El ingeniero tiró por tierra los conceptos aprendidos como verdades absolutas, como que no hay reservas de combustibles fósiles o que las energías limpias pueden reemplazar a la actual matriz energética. Una invitación a pensar y cuestionarse todo lo escuchado, leído y aprendido.

De energía renovables y falacias

Montaje fotográfico

Sociedad Unidiversidad por Verónica Gordillo / Publicado el 19 DE NOVIEMBRE 2013


Daniel Rojas es, desde hace 35 años, profesor en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, investigador y defensor de las energías sostenibles. Pero más que ninguna otra cosa, Rojas es un provocador que se cuestiona e invita a sus alumnos a cuestionarse hasta las verdades que parecen absolutas: que no hay combustibles fósiles, que las energías limpias pueden reemplazar la matriz energética actual, que los autos que funcionan con energía son la solución a nuestros problemas o que todo pasado fue mejor.

Rojas fue uno de los disertantes en las Jornadas sobre Energías Sostenibles, que se realizaron en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, organizadas por la agrupación estudiantil Martín Fierro. Fue un espacio de reflexión acerca de la matriz y la política energética actual, desde un enfoque regional, nacional y latinoamericano.

Durante el encuentro y en una charla posterior con
Edición UNCUYO, Rojas invitó a los alumnos a repensar conceptos aprendidos como verdades, a descubrir las falacias que esconden las potencias mundiales, cuando determinan cuáles son los problemas en materia energética.

El ingeniero agrónomo, especializado en temas ambientales, fue en contra de los mensajes que escuchamos a diario. Dijo que los combustibles fósiles no se acabarán en el corto plazo, que surgen nuevas técnicas que permiten descubrir y extraer petróleo a mayor profundidad, y que existen grandes reservas de gas y, especialmente, de carbón para los próximos cincuenta años.

En medio de cuestionamientos a esos conceptos repetidos como verdades, Rojas habló sobre el lugar que pueden ocupar las energías sostenibles, aunque aclaró que no reemplazarán la matriz energética existente, que depende en más del 80 por ciento de los combustibles fósiles. Explicó que no se utilizan en forma masiva porque la ecuación entre la energía que se necesita para construir el sistema y operarlo y la energía que entrega ese aparato en su vida útil no es positiva. Destacó que existen grandes avances en la construcción de parques eólicos, y en la utilización de la energía solar y geotérmica, que es la que proviene de la tierra.

Rojas participa en una investigación que realizan hace más de un año en la facultad y que ya obtuvo buenos resultados: la utilización de la energía geotérmica para combatir las heladas y evitar así el gasto enorme en combustible que este fenómeno supone para los agricultores.

Para el ingeniero, existe una crisis mucho más profunda que la energética de la que nadie habla: el crecimiento constante de la población. Explicó que el número de habitantes se duplica cada cincuenta años y que, de continuar en esa espiral ascendente, existirán diez mil millones de personas sobre el planeta en un plazo muy corto. Es ahí, dijo, donde está nuestro mayor desafío, porque entiende que el planeta no soportará semejante presión, por lo que comenzaremos a eliminar a las demás especies, a sacarlas de su hábitat, a dejarlas sin alimentos.

Una matriz difícil de modificar

¿A qué se considera energía sostenible?

Hemos agrupado bajo esa denominación todas las fuentes de energía que no son de origen fósil. Algunos también incluyen las energías que no son de origen nuclear; otros, un poco más excluyentes, empiezan a sacar los grandes aprovechamientos hidroeléctricos. Pero el consenso general es que incluye todo aquello que no sea energía fósil, contenida en carbón, en gas natural o en petróleo.

¿Cuáles son las fuentes más conocidas y las que se utilizan en Argentina?

En Argentina estamos explotando fundamentalmente la energía eólica, hay parques que ya se construyeron y otros que se están construyendo. A nivel mundial es una fuente de energía renovable a la que se le están destinando grandes esfuerzos tanto técnicos como económicos y financieros. También es de antigua data el aprovechamiento de la energía solar; en la agricultura es bastante común su uso, con los sistemas de atrapar energía solar a través de invernáculos, que evitan que se hielen los cultivos. También se utilizan fotoceldas, que convierten una parte de la energía lumínica en electricidad. A nivel mundial no se implementa más quizás por el costo de la fotocelda. Todavía la ecuación económica o financiera no cierra bien para muchas personas.

¿Cuánto cuesta una fotocelda?

Han bajado bastante, a raíz de que China hizo muchas y con la debacle económica que hay en Estados Unidos y Europa, no las pudieron colocar, entonces ha caído su precio. Pero cuando uno habla de energías alternativas es conveniente sacar otras cuentas, que al igual que las cuentas económicas son muy importantes: es saber cuánta energía se gasta en hacer el sistema que va a producir energía, en construirlo y operarlo y cuánta energía entrega ese dispositivo en toda su vida útil, y ese balance no da positivo. Por ejemplo, utilicemos cualquier unidad de energía, el Megajoule (MJ): necesito uno para sacar el petróleo y obtenemos 40 (MJ) de rendimiento; si hacemos lo mismo con las fotoceldas, gastamos un MJ para fabricarla y obtenemos 1,2 o 1,5 MJ. Hay una tercera situación de análisis a considerar: una es el costo en pesos, otra es el costo en energía y otra es la realidad de por qué no se hace. Si son tan positivas las fotoceldas, ¿por qué no se hacen? Tendríamos la solución. 

¿Y por qué no se hacen?

Esa realidad nos tiene que llamar a juicio en el análisis de las otras dos opciones: o no están los pesos para invertir o en el balance energético no es tan promisorio como algunos optimistas lo declaran.

¿Para usted no es promisorio? 

No, la realidad es que no es fácil reemplazar el petróleo, además hay otra situación en este análisis y es que muchas veces se habla de crisis de petróleo y uno se pregunta si será cierto, si realmente no hay petróleo. Yo no sé si eso es así, lo que sí es verdad es que la demanda está creciendo más que la oferta, pero petróleo queda todavía bastante. Hay mucho petróleo por descubrir, zonas que no se han investigado, se supone que puede haber petróleo pero hay que hacer los pozos, los sondeos.

Para eso se necesitan inversiones.

Se necesita plata, tiempo y necesidad. Supongamos, por ejemplo, que a un gobierno curioso se le ocurra preguntarse y querer saber cuánto petróleo queda, entonces hay que empezar a gastar plata para investigar todas las cuencas sedimentarias que es donde probablemente haya petróleo, empezar a agujerear y ver si hay o no hay, y a qué profundidad. Pero el que tiene que poner el billete para empezar a hacer eso dice: "Pará. ¿Cuánto vamos a necesitar de petróleo en los próximos 10 o 15 años? Bueno, investiguemos hasta que tengamos asegurado el petróleo para los próximos 10 o 15 años, que es lo que nos urge, pero no para los próximos cien". Cuando era chiquito nos decían que quedaba petróleo para 10 años, entonces me pregunto si me mintieron. Creo que no: el petróleo comprobado siempre ha sido para unos 10 o 15 años, pero hay un montón de reservas no comprobadas, hay lugares donde lo agotamos con las técnicas conocidas, pero aparecen nuevas técnicas que pueden perforar a mayor profundidad o en lugares donde antes no se podía. Ahora estamos creciendo en muchos aspectos, realmente el combustible fósil no parece que se fuera a acabar en el corto plazo, esa es mi visión personal. Hasta hace tres o cuatro años decíamos que Argentina estaba en una verdadera crisis del petróleo, ahora se descubre el yacimiento de Vaca Muerta y ahí pareciera que tenemos petróleo y gas para los próximos 50 años, es decir que las cosas cambian y quizás todavía hay muchos lugares como Vaca Muerta, o la plataforma continental que tenemos en el sur, donde la humanidad no ha buscado. ¿Por qué? Porque no está la necesidad y porque cuando empiezan a buscar lo hacen por los lugares más fáciles, ¿o usted va a cortar la fruta de la punta en lugar de la que está a la altura del piso? Eso es lo que está haciendo la humanidad, pero lo cambian, generan una psicosis de terror en la juventud, vaya a saber qué otros motivos tendrán. Yo, desde mi lugar, le digo que no tenemos que asustarnos tanto, hay otro combustible que es el carbón, del que no hemos sacado ni el uno por ciento de las reservas conocidas.

¿Por qué no aprovechamos esa otra fuente de energía?

Porque es más fácil el petróleo, porque son las manzanas que están más cerca del suelo, no vamos a cortar las de la punta. No nos tenemos que asustar.

En este escenario que plantea, ¿qué lugar tendrían las energías renovables?

Las energías renovables pueden ser aprovechadas con ventajas en algunos lugares. No es para reemplazar la matriz energética que tenemos, que más del 80 por ciento depende de combustibles fósiles y va a seguir siendo así por dos razones: primero porque hay, y segundo por el rendimiento que tiene en megajoules (MJ) que es de entre 30 y 40 por cada MJ que invertimos en sacarlo. Todas las otras energías alternativas tienen un rendimiento menor. No es que no se tengan que investigar; por ejemplo, no hay mejor forma de defenderse contra las heladas en cultivo protegido que utilizar la energía solar, es decir, atrapar el sol y almacenarlo en el suelo, que son los invernáculos, y eso es mucho más eficiente que quemar combustible. En muchos lugares la energía fotovoltaica es más barata que cualquier otra fuente de energía, por ejemplo, cuando las distancias son grandes. También en muchos lugares les interesa bajar la contaminación y hacerlo con fotoceldas, que evita contaminarse con gases invernadero, aunque no sea tan eficiente desde el punto de vista del retorno energético, pero lo cierto es que hay muchas falacias en esto.

¿Cuáles, por ejemplo?


Usted recuerda haber sentido de los autos eléctricos, que no  contaminan, que son una maravilla, pero que los malvados de las empresas automotrices compran las patentes y los hacen desaparecer. Yo veo eso y digo: "Menos mal que no los hicieron", porque el 80 por ciento de la electricidad se produce con petróleo, no es hidroeléctrica ni nuclear la que nosotros consumimos, y esa es la que se utiliza en estos autos. Al final, si lo que queremos es no producir gases invernadero, entonces conviene quemar el combustible del petróleo directamente adentro de un motor diesel o naftero y no hacerle dar todo el circuito.

¿Entonces es solo publicidad para quedar bien?

No sé qué intereses se mueven, no me gustaría arriesgar una opinión y menos para un medio que llega a tantas personas y sobre todo a la juventud universitaria, pero evidentemente, si los que somos mayores y hemos vivido más y hemos visto tantas idas y vueltas, agachadas políticas y de todo tipo, nos quisiéramos poner a pensar y elaborar teorías malvadas, surgen varias, en un ratito uno puede imaginar cosas ocultas. Hacer vehículos que funcionen a electricidad es una utopía, es una mentira, porque en realidad esos vehículos gastan más petróleo.

¿Qué otras mentiras se repiten?

Hay muchas falacias dando vueltas, pero justamente la defensa frente a todas esas falacias es la educación. Uno se pregunta por qué se pueden dominar poblaciones con mentiras o falacias: porque son ignorantes. Si nosotros combatimos la ignorancia y aprendemos y elaboramos un juicio crítico en nuestra juventud, las mentiras van a desparecer, vamos a ser más felices, porque vamos a ser libres, la verdad nos hace libres y eso no lo digo yo.


Teniendo en cuenta estas falacias, ¿en qué podríamos utilizar las energías alternativas y cuál es el desarrollo que tienen en Argentina y en Mendoza
?

Por ejemplo, obtener biodiesel puede ser una oportunidad para ese tipo de energías alternativas, el tema es de dónde sacamos el aceite, que se saca de plantas que también se usan para comer: de la soja sale la mayor cantidad de aceite, también de colza. Se han estudiado algunas especies que son capaces de producir aceite y que pueden crecer en secano o con aguas de mala calidad, que en estos momentos no las estamos usando, y esas son oportunidades. También hay muchos lugares donde se puede hacer energía hidroeléctrica, colocar microturbinas, y que no es que convenga más, porque no tiene el rendimiento de 40 a 1 que tiene el petróleo, pero hay lugares donde no hay cómo llevar la energía; por ejemplo, un puesto en medio de la cordillera que tiene un arroyo, porque llevar una línea a ese lugar sería carísimo. 

¿Ustedes están realizando investigaciones en la facultad?

Estamos investigando otra fuente de energía que está bastante disponible: la geotérmica de baja temperatura, que es la temperatura que está bajo tierra, aprovechar eso, la energía que tenemos bajo nuestros pies pero no a grandes profundidades sino a dos, tres o cuatro metros. Fíjese que los indios tenían un montón de conocimientos que fueron olvidados porque estaba la energía fácil del petróleo; ahora nos empezamos a repreguntar las cosas. Por ejemplo, los Diaguitas, que eran los indios que vivían en el norte, hacían sus casas enterradas, porque bajo tierra la temperatura no cambia. Nosotros tenemos una medición de temperatura muy cerca, ya entre 1 y 1,5 metros de profundidad tenemos una temperatura cercana a los 14 grados en invierno y en verano, entonces pasamos una corriente de aire por un túnel que está a 1,5 metros y ese aire que sale cercano a 14 grados puede servir para refrigerar o para calefacción, que es hacia donde nos estamos orientando nosotros para hacer defensa contra las heladas, en lugar de quemar combustible. Llevamos un año y medio haciendo esta investigación. Hasta ahora los resultados son alentadores, ya hemos hecho una primera prueba con las últimas heladas de este año y pensamos que podríamos controlar heladas por este método, pero es una técnica que está en desarrollo. Tenemos apoyo institucional para hacerla, también hay mucho interés a nivel particular. Imagínese que en cada helada la persona gasta arriba de 300 o 400 litros de combustible por noche cada vez que prende, y hay que prepararse para tres heladas como mínimo. Con esto, gastaríamos energía mecánica, eléctrica, pero el grueso la provee el suelo, y esa es una energía que se recarga en forma permanente. Eso ya se está usando en Europa en los equipos de frío-calor: en lugar de intercambiar con el aire, intercambian en el suelo y ya hay reportes en el ahorro de electricidad del orden del 40 y hasta el 60 por ciento. Esto, si bien no significa proponer un gran cambio a la matriz energética mundial, nacional, ni provincial, sí es una propuesta interesante para bajar los picos de consumo que se dan en todas las ciudades con el advenimiento de los equipos de frío-calor. Ahí no hay línea ni transformadores que aguanten, entonces esto podría mitigar ese tema. Mucho se ha dicho sobre que Mendoza no aprovecha la energía solar. Le repito, en estos momentos es más ventajoso usar petróleo, y habiendo petróleo, nadie se inclina por algo que tenga menos rendimiento, no creo que eso vaya a cambiar.

Los latinoamericanos somos muy criticados por no hacer proyecciones a largo plazo. ¿Eso se da en el tema energético?


Nos meten un montón de ideas en la cabeza, forman parte de todas las falacias que con el poder de los medios de difusión nos llegan. Estados Unidos no firmó el protocolo de Kioto para reducir las emisiones, porque el que domina la fuente de energía domina las economías y domina el mundo, entonces ellos no van a ceder en ese aspecto y sí quieren que todos los demás lo hagamos. No tenemos que pensar así, hay otra crisis que tenemos que visualizar y a esa crisis no se le da difusión.

¿Cuál es?

Aquí no es que falte energía, agua, lo que sobra es gente. Nosotros estamos en un tren que va a gran velocidad por una vía que está temblando y estamos pensando en cómo podemos meter más velocidad al tren, pero acá se trata de frenar el tren. No podemos seguir creciendo a la velocidad que estamos creciendo, estamos duplicando la población cada 50 o 60 años. Si este crecimiento se mantiene, vamos a pasar los 10 mil millones de personas sobre el planeta en muy corto plazo y eso es lo que el planeta no va a soportar. Para que nosotros vivamos tenemos que eliminar todas la demás especies; les empezamos a sacar su hábitats, sus alimentos.

¿Cuál sería la solución? Porque cualquiera que plantea este tema es duramente criticado.

Claro, porque tenemos una presión cultural muy grande. No podemos hacer desaparecer la población, la pregunta es por qué queremos tener muchos hijos y hay que preguntarse de dónde nace eso. En todas las culturas del mundo un padre era bendecido cuando tenía muchos hijos, de ahí que había que alentar todas las formas posibles para tener hijos; es más, decían que no se podía tener sexo si no era para tener hijos. Siempre se auspició, pregunto por qué. No lo sé a ciencia cierta, pero pienso que el poder de dominar a otro era una cuestión de número, entonces todo el mundo tenía miedo de ser dominado por otro.  

¿La reducción de la tasa de natalidad de algunos países europeos es un avance?

Tiene que ver con este pensamiento, a Latinoamérica también va llegando. La educación es donde más tenemos que invertir. Para mí, educar a la juventud en este aspecto como en otros aspectos es lo que nos va a hacer libres, poder establecer juicios críticos, no opinar con anteojeras, estar abiertos a las nuevas ideas y fuentes de pensamiento, eso es lo que nos va a traer las soluciones. Ayer (durante las jornadas) me sentía orgulloso de los muchachos y muchachas, tienen una amplitud de mente increíble. Yo siempre digo que la juventud que nosotros tenemos en las universidades es la mejor, porque de cada 200 pibitos que agarran la canastita de mimbre y el guardapolvito a cuadros, uno se puede sentar en un banco de la universidad, y más de esta universidad, la de Cuyo, que es prestigiosa no solo a nivel nacional sino mundial. Yo los veo muy responsables, mucho más responsables de los que éramos nosotros. Hemos crecido, la juventud está mejor que antes. Hay que aprender cosas que nos sirvan, el mundo de los jóvenes es el mundo de los desafíos. En el caso de los ingenieros, son los que van a salir a resolver problemas. El problema es algo que molesta y no se le conoce la solución, y hay que buscar en la zona gris. Es un desafío hermoso para los que tienen el espíritu de ingenieros, que usan el ingenio y buscan permanente la solución en las cosas que no funcionan, y en la gente que no sabe cómo hacerlas funcionar. Ese es el gran desafío, hay que aprender a hacer cosas útiles.

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