El día que la Plaza se vistió de adiós

Miles de ciudadanos, argentinos y latinoamericanos, despidieron  el pasado 28 de octubre los restos del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner, velados en el salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada. La Plaza de Mayo, otra vez escenario de un hecho trascendental en la historia argentina: la  masiva demostración de afecto por parte del pueblo a quien  supo gobernar el país luego de la crisis social y económica de que estalló en 2001. Toda una muestra de apoyo para la actual gestión presidencial.

El día que la Plaza se vistió de adiós

Sociedad Unidiversidad / Publicado el 02 DE NOVIEMBRE 2010

Una vez que se supo la noticia del fallecimiento del ex mandatario, el último miércoles, la Plaza de Mayo comenzó a poblarse de ciudadanos interesados en brindarle su último adiós a Kirchner, y en ofrecerle su apoyo explícito a la presidenta Cristina Fernández, ahora viuda.

Ese nutrido grupo de ciudadanos se convirtió en una multitud el día después del deceso de quien fuera además secretario general de la Unasur. Es que el jueves 28 a las 10 de la mañana se abrieron las puertas de la Casa Rosada para recibir las condolencias tanto protocolares como de las de la gente común.

Además de los numerosos políticos de la escena local e internacional;  de las destacadas figuras del arte y la cultura  y del entorno más íntimo de los Kirchner; ciudadanos provenientes de distintas partes del país no quisieron estar ausentes en las exequias del anterior presidente. Reconocido  y valorado por haber reactivado al país luego de la crisis institucional, social y económica que detonó en diciembre de 2001, a causa de la profundización de las políticas neoliberales instauradas durante el menemismo.

De esta manera, a medida que pasaban las horas, las calles aledañas a la Casa Rosada se fueron poblando por personas que  de manera espontánea pero organizada formaron una interminable fila para poder ingresar a la sala donde se encontraba el féretro de Néstor Kirchner, custodiado la mayor parte del tiempo por la jefa de Estado en compañía de sus hijos, Máximo y Florencia.

Ofrendas de todo tipo fueron acercadas hasta una especie de mural que se improvisó en las vallas que separan la Casa de Gobierno con la Plaza. Flores, rosarios  y carteles de todos los colores con inscripciones de agradecimiento hacia  Kirchner y de apoyo a Cristina adornaron esa especie de cerco.  Otro tanto, fue entregado en mano a la presidenta por parte de los mismos ciudadanos.

La consigna más reiterada de la jornada fue la que decía: “Gracias Néstor. Fuerza Cristina”. Además,  pudo escucharse con frecuencia  el cantito de la marcha peronista.  Dichos cánticos provenían de grupitos de personas que iban ocupando de a poco la plaza; y también de la gente que hacía cola para ingresar a las exequias.

Llegada la noche la fila superó la distancia que va de ida y vuelta de la Plaza al Obelisco. En algunos casos, hubo personas que esperaron hasta 12 horas para poder ingresar a la Sala de los Patriotas.

Entre las banderas y los carteles caseros que decoraron  la jornada de despedida, primaron los que expresaban sentimientos de dolor, gratificación y optimismo, sobre los que señalan filiaciones políticas concretas.

En este sentido, es necesario destacar que fue de lo más diverso el público que  se apoderó de la Plaza y de las calles que la rodean para rendir su homenaje al ex mandatario. 

Si bien los protagonistas de la crónica fueron los jóvenes, a quienes el kirchnerismo les despertó el interés y la revalorización de la militancia, se destacó la presencia de familias enteras, y de adultos mayores que no dejaban de dar sus “gracias” a los representantes del proyecto nacional por haber “descongelado los haberes jubilatorios después de tantos años”, según dijo una anciana a este medio.

Pero la diversidad de los asistentes no solo se basó en el aspecto generacional, sino que también en el originario. De esta manera, la Comunidad Boliviana estuvo presente con su colorido natural, así como también lo hizo la peruana, y demás ciudadanos extranjeros provenientes de Chile, Venezuela y Ecuador, todos migrantes que en la actualidad residen en Argentina por razones laborales.

Las minorías sexuales también fueron representadas en la despedida final a quien ejerció su mandato presidencial entre 2003 y 2007. La Comunidad Homosexual Argentina   y los integrantes de Mendocinos por la Igualdad dijeron presente en el velorio masivo. 

“Bajo estas gestiones pudimos avanzar en el reconocimiento de nuestros derechos”, dijeron varios de ellos. Y agregaron que “sin dudas la aprobación del matrimonio igualitario es la mejor prueba de que así fue.”.

En tanto, en el interior de la Casa Rosada, la jefa de Estado además de recibir el afecto popular, fue saludada personalmente por gobernantes, legisladores y funcionarios nacionales. También la visitaron referentes políticos latinoamericanos, como  el boliviano Evo Morales; el colombiano, Juan Manuel Santos; el chileno Sebastián Piñera; el uruguayo José Pepe Mujica;  el ecuatoriano Rafael Correa; el brasileño brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el venezolano Hugo Chávez.

Además, saludaron a la viuda y a sus hijos, una cantidad de actores, músicos, representantes de la cultura, intelectuales y futbolistas, entre ellos Diego Armando Maradona, quien a un canal de televisión dijo que la Argentina había perdido a "un gladiador", tal como informaron medios nacionales.

Sin embargo, pudo verse que la presencia que más conmocionó a la mandataria en la despedida final  de su esposo, fue el de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes ofrendaron al féretro de Néstor Kirchner con pañuelos blancos, símbolo de su lucha de hace más tres décadas.

Penélope Moro