En qué consiste un infarto

Unidiversidad | Sociedad

10 de enero de 2018, 15:12. Por: Unidiversidad.


Qué es y cómo se previene.


En qué consiste un infarto

Imagen ilustrativa tomada de diarioenfermero.es


El infarto de miocardio, también conocido como ataque cardíaco o ataque al corazón, es la muerte de las células del miocardio, que es el tejido muscular del corazón. Esto se produce por una falta de riego sanguíneo en la arteria correspondiente provocada por una obstrucción en sus paredes.

Durante un infarto de miocardio, una arteria coronaria —las coronarias son las arterias que irrigan el miocardio— se obstruye por un coágulo de sangre. Esto reduce o detiene el flujo de sangre a una parte del corazón. Al interrumpirse la llegada de oxígeno, las células del musculo cardíaco se lesionan y mueren. Cuanto más rápido actuemos, mayor es la probabilidad de salvar el músculo cardíaco y la propia vida.

En resumen, el proceso por el que se produce el infarto es el siguiente:

  • Las arterias coronarias se estrechan.
  • El oxígeno no llega al miocardio.
  • El miocardio, al no recibir oxígeno, no puede producir energía para moverse.
  • Mueren las células del tejido que no reciben sangre, en lo que se denomina necrosis del tejido.

El infarto puede producirse en cualquier órgano, aunque lo que se conoce como ataque cardíaco es el de miocardio.

 

 

Por qué se obstruyen las arterias

La obstrucción de las arterias coronarias se da por causas evitables como la hipertensión, el colesterol alto, el consumo de tabaco, la obesidad y el sedentarismo. Esas conductas o enfermedades provocan coágulos de sangre y el progresivo depósito e infiltración de grasas en las paredes de las arterias, que se denomina aterosclorosis.

 

La clave, una vida sana

La prevención primaria se logra a través de dos pilares: la dieta y el ejercicio físico. Con respecto a la alimentación, lo que hay que evitar es el excesivo consumo de azúcar, de sal y de grasas saturadas. Además, reducir los alimentos que contienen mucho colesterol, como las frituras, los alimentos precocinados y los panificados.

La actividad física recomendada es de 150 minutos semanales de algún ejercicio de intensidad moderada. Así, con 30 minutos diarios durante cinco días a la semana sería suficiente.

 

 

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