La gente NO salió a pedir el fin de los derechos humanos

Opina Marcelo Sivera. La marcha de tres mil personas que se movilizó hasta la Legislatura el martes 13 de marzo en reclamo de justicia, no pidió el fin de los derechos humanos. Aunque entre los manifestantes, es cierto, reaparecieron los siempre desubicados que aún creen que "con los militares estábamos mejor".

La gente NO salió a pedir el fin de los derechos humanos

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Sociedad Unidiversidad / Publicado el 15 DE MARZO 2012

No hubo una propuesta generalizada de regreso a la ley de la selva, como parece sugerir un desgraciado título on line entre una prensa que -en más de un caso- se dedicó a convocar antes que a informar. Sí se hizo evidente que el paso del tiempo no ha dejado atrás todavía a los émulos de Tarzán
que añoran las lianas de los años de plomo.


La manifestación mostró claros y oscuros. El petitorio que se entregó en la Legislatura se evidenció racional y propuso la formación de nuevos ámbitos de análisis y seguimiento al problema real de la inseguridad. Y tuvo la virtud de no avanzar en las insoportables "instrucciones" a los
legisladores, tan comunes en la época de Blumberg.


La preeminencia de las palmas sobre los discursos -al menos hasta llegar a la Legislatura- mostró a una multitud preocupada y en búsqueda de soluciones. Aunque la convocatoria se concentró exclusivamente en la muerte
de un joven remero de clase media y se olvidó de la de una niña de los arrabales mendocinos. Ambos murieron en circunstancias similares a manos de delincuentes, pero sólo uno tuvo despedida pública.

Desgraciadamente, a la hora de los discursos hubo afirmaciones que no se pueden justificar ni siquiera porque las haya dicho alguien "muy dolido".


“Estamos hartos de derechos humanos”, fue la frase que expresó un salvajismo rayano con la apología del delito, la haya dicho quien la haya dicho y le haya pasado lo que le haya pasado a quien la haya dicho.

Proponer violaciones "selectivas" a los derechos humanos ("sólo" para delincuentes) es querer habilitar para el Estado el "derecho" a ser delincuente, y es dar el paso previo a la siguiente violación de derechos humanos "no sólo" para los delincuentes.

¿Hace falta a esta altura repetir que es necesario combatir el delito  sin apelar al delito?. Parece que sí.
Es posible que el hoy discutido régimen de aplicación progresiva de la pena con tres periodos (observación, tratamiento y libertad condicional) necesite modificaciones y su última etapa no siempre se aplique automáticamente a todo preso que haya cumplido con el tiempo que fija la ley. Y es bueno que se controle a los jueces que lo aplican. Pero es
fundamental consolidar A este régimen progresivo de la pena,
eficientizándolo.

La marcha del martes 13 podrá dejar un aporte positivo para Mendoza, si  la preocupación masiva para resolver un problema y el reclamo de soluciones prevalece sobre la concentración destemplada que -por momentos- preocupó cuando se escucharon viejas "soluciones" que sólo agravan al problema. Y en
la medida en que la tarea continua y paciente se imponga al apuro superficial. Estuvieron ambos ingredientes. Creemos que el aporte positivo del martes 13 podrá consolidarse si el
contenido del petitorio presentado y la actitud inicial de la marcha, terminan prevaleciendo sobre un discurso de tribuna con demasiados visos de desahogo público personal.
Estuvieron ambos ingredientes. Por ese motivo  afortunadamente- "la gente" (tomada como totalidad) NO salió a pedir el fin de los derechos humanos.