De América Latina a Mendoza, a través de caminos escritos

A través de las revistas es posible distinguir trayectos continentales, nacionales y locales de ideas, propuestas y debates que se ramificaron en papeles impresos de todos los tamaños y colores

De América Latina a Mendoza, a través de caminos escritos

Sociedad Especiales Revistas culturales / por Grupo de Trabajo. Estudios de Género y Teoría Crítica INCIHUSA . CONICET/ UNCUYO / Publicado el 16 DE AGOSTO 2019

Entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX se produjo en América Latina una verdadera explosión de publicaciones periódicas que acompañó los debates sociales del siempre agitado escenario regional. Revistas que se imprimían en las ciudades capitales como Buenos Aires, Lima, Montevideo o Santiago de Chile pero que lograron extender su alcance por fuera de las fronteras nacionales hasta definirse como ‘americanas’ más allá de las localías. 

El impacto social de las publicaciones en aquel período puede ser valorado a partir de efectos disímiles como el cambio en las formas de escritura y lectura de la población, el impulso a la toma de posición en los debates políticos y hasta en los mecanismos para construir una memoria colectiva que muchas veces se basa en el registro escrito realizado por periodistas, ensayistas y grupos de opinión. 

Ya durante el siglo XX, fenómenos como la urbanización, la extensión de la educación o el fortalecimiento de las clases medias consolidaron una cultura letrada que hizo posible la circulación de perspectivas variadas.  En nuestro país, revistas como Nosotros(1907-34), Martín Fierro(1924-27), Hechos e Ideas(1935-41), Crisis (1973-76) y Punto de Vista (1978-2008) son referencias de publicaciones que intervinieron desde sus páginas en la significación de un escenario que, más allá de las distintas etapas, siempre estuvo atravesado por la crisis social y la intensidad que aquí suelen alcanzar los debates políticos.

El caso de Crisis puede ilustrar parte de estos aspectos. Publicada en el punto más alto de radicalización política en Argentina, resultó un espacio paradigmático de un tipo de práctica intelectual considerada comprometida y hasta revolucionaria. Piglia, Cortázar, García Márquez, Fernández Retamar, son algunos de los reconocidos escritores que, como señal de época y del concepto que promovía la revista, compartieron espacio con voces más bien alejadas del campo académico, por ejemplo, la de presos políticos que escribieron en el contexto del encierro.   

Y si de visiones alternativas o disidentes se trata, un repaso por la producción de fanzines –publicaciones auto editadas de manera artesanal- en la década del 90, permite el contacto con discursos y prácticas comunicativas subterráneas.

En Mendoza, como en el resto del país, los fanzines dedicados a la ilustración, las narrativas o la difusión de información musical y política lograron enlazar a una comunidad juvenil que no encontraba espacios de expresión en el ámbito comercial. 

A través de las revistas, entonces, es posible distinguir trayectos continentales, nacionales y locales de ideas, propuestas y debates que se ramificaron en papeles impresos de todos los tamaños y colores. Una forma de recorrer la historia, indagar en las luchas de sentido de cada época y, en definitiva, de dejar registro de los sueños, las preocupaciones y las ansias de comunicar ideas a la sociedad.