Ley 7722: los mendocinos no somos estúpidos

Por Víctor da Vila, senador por el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT).

Ley 7722: los mendocinos no somos estúpidos

Foto: Agencia Farco

Sociedad Otras Miradas Ley 7722 / por Víctor da Vila / Publicado el 17 DE DICIEMBRE 2019

El gobernador Rodolfo Suarez y la plana mayor del PJ han tomado la decisión de voltear la Ley 7722 que protege los ríos y reservas de agua de nuestra provincia. Para esto, han montado una cortina de humo sobre un supuesto “cambio de la matriz productiva”. La realidad es que van a habilitar el saqueo colonial de los recursos naturales para beneficio del capital internacional a cambio de migajas, en el mejor de los casos.

Es falso que se cambie la matriz productiva. Ni siquiera se trata de un desarrollo minero, pues la extracción de metales por parte de corporaciones multinacionales como Barrick Gold, Xtrata Cooper o Golden Arrow tiene un carácter abiertamente parasitario.

¡No es sustentable! Las mineras explotan lo más rápido posible los recursos y reducen medidas de seguridad para achicar costos al máximo. Una vez agotado el mineral, levantan campamento y nos dejan los pasivos ambientales. En la mayoría de los casos, no se puede volver a la actividad que existía previamente. La Ley 7722 no prohíbe la minería, lo que hace es proteger los ríos y cauces de agua, al mismo tiempo le pone un freno a la voracidad de las megamineras de bandera internacional.


 
La subordinación vergonzosa del PJ a los planes de Suarez

La plana mayor del Partido Justicialista, con Anabel Fernández Sagasti a la cabeza, pretendió tomar por estúpidos a los mendocinos mediante una propuesta, como mínimo, ridícula. Pretenden esconder su apoyo a la destrucción de la Ley 7722 mediante “condiciones” para la modificación, pero ninguno de los cuatro ejes significa condiciones; por el contrario, son excusas para esconder la naturaleza del alineamiento pro megaminería del PJ.

Fueron los senadores Agülles y Abraham, del PJ tradicional y del kirchernismo, los principales lobistas de la modificación de la 7722 a favor del capital minero, pero también fue Alberto Fernández quien, sin haber asumido como presidente, saludó el “modelo sanjuanino”, que no es otra cosa que los desastres de la Barrick en Veladero.

Lo que el PJ pretende esconder es que las “modificaciones” a la ley que se disponen a votar, con o sin condiciones, equivalen a la derogación de la ley. La prohibición de utilizar sustancias contaminantes se limitaría solo al cianuro, dejando sin freno el 99 % de las sustancias que usa la minería contaminante. Además, elimina la aprobación legislativa de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y amplía las atribuciones del ejecutivo en este aspecto. 
 

Ni cambio de matriz productiva ni respuesta a las demandas sociales

En un acto supremo de miserabilidad humana, pretenden apoyarse en la crisis social que atraviesa nuestro país y provincia para mostrar a la megaminería como la solución a la pobreza y la desocupación. ¡Todo es una verdadera farsa!

No se puede discutir el cambio de matriz productiva sin definir qué hacer con la actual. ¿Está agotada la producción agraria de nuestra provincia? ¿Cómo puede agotarse si más del 50 % de los niños de la provincia están por debajo del nivel de pobreza y tienen problemas de alimentación?

La matriz agraria no está agotada: lo que está agotado es la relación de producción capitalista, es decir que la producción está organizada para garantizar la acumulación privada y no para satisfacer las necesidades sociales. Por eso las frutas y verduras se pudren en las plantas y árboles mientras un gran sector se alimenta en comedores escolares o populares. La tierra es de quien la trabaja, no de quien parasita y vive del trabajo ajeno.

Si realmente les importara el trabajo, la primera medida sería prohibir los despidos y suspensiones, reorganizar la producción agraria partiendo de la planificación de la producción con base en satisfacer las necesidades alimentarias de la población y la industrialización de los alimentos para abastecer a escuelas, hospitales y sectores vulnerables, reabrir todas las fábricas de alimentos y ponerlas a producir en el mismo sentido. Bastaría con que se dejara de subsidiar el negocio de la educación privada para conseguir los fondos y poner en marcha este planteo.

Las patronales metalúrgicas se han subido al carro de la gran farsa cuyana para reclamar que sin megaminería no tienen trabajo. Pero ¿por qué no ponen el mismo énfasis en reactivar el ferrocarril? Este significaría un enorme salto en la industrialización de la provincia, al mismo tiempo que permitiría trasladar grandes cantidades de comida y material siderúrgico a cualquier punto del país de forma segura y barata. Las patronales metalúrgicas pretenden vivir de las migas del festín saqueante de las mineras y, en unos años, cerrar la persiana. Los metalúrgicos no pueden ir detrás de las patronales en la premisa de que si le va bien al patrón, le va bien al obrero. Los patrones, cuando ganan, se la quedan toda, y cuando reducen ganancias, reparten las pérdidas con los obreros, despidiendo y suspendiendo.

No discuten un cambio de matriz productiva, ni un desarrollo provincial, ni responder a las demandas sociales. Lo que están haciendo es alinear a Mendoza con una política de saqueo y contaminación para favorecer la rentabilidad de las multinacionales.

Lo que Mendoza requiere es un debate de fondo sobre su matriz productiva y un desarrollo industrial, pero solo será real si atiende a las demandas sociales urgentes, por lo cual el pueblo trabajador está llamado a intervenir para darle ese norte. Es, en definitiva, el único sector social capaz de crear valor a partir de su esfuerzo.

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